Brian y la Luna.

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Brian había salido a vigilar las cercanías de la fortificación donde vivía con los suyos, porque en los últimos meses habían sufrido algunos ataques de una de las tribus vecinas. Durante las últimas horas, se había alejado del poblado divagando por el bosque. Podríamos decir que todo empezó allí, aunque tal vez todo había comenzado mucho tiempo antes.

En la zona en la que ahora se encontraba, la espesura del bosque era tal que permitía un grupo no demasiado numeroso aparecer y desaparecer en cuestión de segundos y si además la niebla hacía notar su presencia, la situación se tornaba aún más peligrosa.

Pero Brian y su familia estaban allí desde… desde que el padre de su abuelo llegó procedente del norte en busca de buenos pastos y bosques en los que subsistir. Aquel robledal salpicado de hayas se había convertido en  lugar sagrado, los druidas se internaban en la espesura del bosque donde tenían sus altares, a los que nadie excepto ellos osaban acercarse.

Aquella noche de fina bruma, Brian, un joven guerrero, estaba dispuesto a vengar las afrentas recibidas por los suyos en los últimos días. Se separó del grupo para buscar un sitio que le permitiera tener mejor visibilidad sobre esa parte del bosque. Luego de haber caminado unos metros, reparó en una gran piedra granítica que se elevaba justo debajo de las copas de algunos árboles, y pensó que ese era el lugar ideal para observar los movimientos en el bosque.

Se dispuso a escalarla para poder comprobar la bondad de aquel punto de vista, dejando todas sus armas en el suelo, a excepción del puñal corto que siempre guardaba en su cintura. La  piedra apenas presentaba fisuras a las que agarrarse, su base estaba sembrada de pequeñas rocas puntiagudas que hacían más peligrosa la escalada en caso de caída, pero las dificultades, lejos de limitar a Brian, le infundían valor.

Una vez en la cima, se dio cuenta de que aquella roca extraña y difícil de escalar estaba justo en aquel momento orientada en dirección a la luna. Calculó por la posición de la luna respecto al bosque que debía ser medianoche. Soplaba una suave brisa que no era demasiado fría pues la primavera ya había llegado y se había prendido fuego a las hogueras como ofrenda a los dioses para que el resultado de las cosechas fuera bueno y para que sus almas se purificaran de malos espíritus.

De pronto, nuestro valiente guerrero quedó cegado por una luz cuyo origen ignoraba. Se  agachó sobre al apéndice puntiagudo en el que terminaba la roca, y esforzándose por no perder el equilibrio debido a la falta de visión, pasaron algunos segundos y un sudor frío empezó a resbalar por su frente. Su primera idea fue que se encontraba  frente a la manifestación de alguna divinidad del bosque que moraba en las cercanías de esa piedra, y él había osado molestar entrando en sus dominios. Había roto la única regla que por generaciones su familia había obedecido y temido.

Comprendió entonces, que ante esa situación su fin estaba cercano, aunque sus ansias juveniles de vivir le obligaron a seguir pensando, él había sido buen seguidor de las enseñanzas de los druidas, siempre había sido respetuoso al extremo en los sacrificios a los dioses, y ahora se preguntaba porque había caído en su desagrado.

Mientras tanto la luz había ido disminuyendo en intensidad sin que el céltico guerrero lo hubiera notado, pues mantenía sus ojos sellados de temor. Escucho un susurro seguido de una brisa de aire que le dio suavemente en la cara como devolviéndole el aliento a su espíritu, se reanimo de tal forma que abrió los ojos. Poco a poco fue teniendo una visión clara de lo que frente a él se encontraba. Desde la misma luna una intensa luz iluminaba un cuerpo de mujer joven, Brian tímidamente la miró. Vestía  blanca túnica, su pelo era como el de Brian, del color de los campos sembrados de espigas, del color del sol y su gesto dulce, lo tranquilizó.

Vio también que la mujer que se encontraba frente a él no se apoyaba sobre ningún elemento, y sin embargo estaba a la misma altura que él sobre la cima de la roca. Su temor volvió a aflorar, era el miedo a lo sobrenatural, a lo divino. Pensó que la única alternativa era saltar de esa roca y salir corriendo a encontrar al resto de su grupo antes de que ese espíritu decidiese mostrar su poder. Tensó sus músculos y se dispuso a saltar al suelo, la altura de la roca era como de unas diez veces la longitud del cuerpo de Brian, pero eso no le importaba, solo quería correr y seguir viviendo. Cuando estaba a punto de saltar, la mujer que estaba frente a él callada, sonrío con dulzura, y Brian que seguía teniendo un miedo atroz, se quedó paralizado por unos segundos, perplejo ante la belleza de la imagen que frente a él se encontraba, como si fuese teniendo menos miedo por instantes.

Transcurrieron algunos segundos más, durante los cuales el joven no se atrevió ni a pestañear, pero de pronto la luz fue perdiendo intensidad hasta que desapareció del todo,

El aire volvió a soplar de nuevo y el guerrero se encontró de pronto de nuevo en la conciencia de su situación anterior, los demás del grupo seguro que debían andar buscándole y él no podía saber que tiempo había transcurrido desde que se separó de ellos, para él había sido como una eternidad.

Destrepó los pasos de roca hasta llegar a la base de la piedra, recuperó el resto de sus armas y empezó a correr en la dirección en la que había abandonado el grupo, tras avanzar unos metros se volvió a mirar hacia la roca y la zona del bosque más iluminada que ahora se encontraban detrás de él, la luna seguía clareando esa parte del denso hayedo como si fuese pleno día.

Brian mientras corría al encuentro de sus compañeros, pensó que esa noche se había encontrado frente al espíritu de la mismísima luna en el bosque, y estaba seguro de que él y los suyos esa noche iban a vencer a sus enemigos de la tribu vecina, porque esa noche iban a contar con una ayuda inestimable. Esa noche tenían como aliada a la LUNA.

Leyendas Celtas.

Los Hiperbóreos.

En la mitología griega, Hiperbórea era una región situada en las tierras septentrionales aún desconocidas, al norte de Tracia. Su nombre (griego: (Υπερ βορεία) (Hyper Boreas, «más allá del norte») deriva precisamente de que se creía que el dios-viento Bóreas habitaba en Tracia y los hiperbóreos, sus hijos, lo harían más al norte de este reino, en el país de Hiperbórea. Se les atribuían costumbres primitivas: Sileno, en una de sus fábulas, decía que fueron los primeros hombres en ser visitados por los habitantes de otro continente más allá del océano que, asustados por lo que se encontraron, regresaron a su país y no volvieron más.

De los hiperbóreos se decía que eran inmortales, además de ser descritos como Dioses. El dios Apolo conducía cada diecinueve años su carro hacia esta región para rejuvenecer.
Autores modernos postularon una teoría en la que a Hiperbórea la consideraron un posible origen de la «raza aria». La sociedad Ahnenerbe se habría dedicado a estudiar este tema y otros relacionados como las ciudades subterráneas.

Quién fue Bóreas

Bóreas (en griego Βορέας, ‘viento del norte’ o ‘devorador’) era, en la mitología griega, el dios del frío viento del Norte que traía el invierno. Bóreas era muy fuerte y tenía un violento carácter a la par. A menudo era representado como un anciano alado con barbas y cabellos desgreñados, llevando una caracola y vistiendo una túnica de nubes. Su equivalente romano es el dios Aquilón.

Pausanias escribió que Bóreas tenía serpientes en lugar de pies, aunque en el arte se le solía representar con pies humanos calzados con coturnos. Como los otros tres dioses-viento (Céfiro, Euro y Noto), era hijo de Astreo y de Eos.
Bóreas estaba estrechamente relacionado con los caballos. Se decía que había engendrado doce potros, tras adoptar la forma de un semental, con las yeguas de Erictonio, rey de los dárdanos. Se decía de estos corceles que eran tan veloces como su padre el viento, siendo capaces de correr por un campo de trigo sin pisotear las espigas. Plinio el Viejo pensaba que las yeguas podían ponerse con sus cuartos traseros hacia el viento del norte y engendrar potros sin un semental.
Los griegos creían que su hogar estaba en Tracia, y tanto Heródoto como Plinio describen una tierra al norte llamada Hiperbórea (‘más allá de Bóreas’) en la que la gente vivía en completa felicidad hasta edades extraordinariamente longevas.
También se decía que Bóreas había secuestrado a Oritía, una princesa ateniense, del río Iliso. Bóreas se había encaprichado de Oritía e inicialmente había suplicado sus favores, con la esperanza de persuadirla. Cuando esto falló, volvió a su temperamento normal y la raptó cuando bailaba en la ribera del Iliso. Bóreas la recogió en una nube de viento y la llevó a Tracia, teniendo con ella dos hijos, los Boréadas Zetes y Calais, y dos hijas, Quíone y Cleopatra.
Desde entonces, los atenienses veían a Bóreas como un pariente político. Cuando Atenas fue amenazada por Jerjes, la gente rezó a Bóreas, de quien se dice que propició vientos que hundieron 400 barcos persas. Un suceso similar había ocurrido doce años antes, y Heródoto escribe:

«Ahora no puedo decir si fue esto por lo que realmente los persas fueron sorprendidos anclados por la tormenta, pero los atenienses están bastante seguros de que, al igual que Bóreas les había ayudado antes, igualmente era responsable de lo que ocurrió también en esta ocasión. Y cuando volvieron a casa construyeron al dios un altar junto al río Iliso.»
El rapto de Oritía fue popular en Atenas antes y después de la Guerra Persa y era representado con frecuencia en vasijas pintadas. En estas, Bóreas era retratado como un hombre con barba vistiendo túnica, con cabellos hirsutos que a veces aparece congelado y puntiagudo. El rapto también era dramatizado en la obra perdida de Esquilo Oritía.
En relatos posteriores, Bóreas era el padre de Butes y Licurgo (de amantes diferentes) y el amante de la ninfa Pitis.
El equivalente en la mitología romana de Bóreas era Aquilo o Aquilón. Un nombre alternativo y más raro usado para el viento del norte era Septentrio, palabra derivada de septem triones, ‘siete bueyes’, aludiendo a la constelación Osa Mayor. Septentrio es también el origen de la palabra septentrional, un sinónimo de boreal significando ‘del norte’.

Tracia (en griego Θράκη, Thráki; en turco Trakya; en búlgaro Тракия, Trakija) es una región del sureste de Europa, en la península de los Balcanes, al norte del mar Egeo, enclavada en Bulgaria, Grecia y la Turquía europea.
En su época, esta región histórica se extendía desde Macedonia hasta el mar Negro y desde el mar Egeo hasta el Danubio. Ocupa la punta del sudeste de la península Balcánica y comprende el Nordeste de Grecia, el sur de Bulgaria, y la zona europea de Turquía. Sus límites han variado en diferentes períodos. Las montañas Ródope separan la Tracia griega de la búlgara y el río Evros separa la Tracia turca de la griega, denominadas en ocasiones «Tracia occidental» y «Tracia oriental», respectivamente.

Las ciudades principales de la zona son Estambul (antes Constantinopla),Kallipolis, Edirne (antes Adrianópolis) y Tekirdag, todas ellas en Turquía. En la zona griega se distinguen Komotini, Xánthi y Alejandrópolis como las ciudades más grandes. La región de Tracia es esencialmente agrícola. Allí se produce tabaco, arroz, trigo, algodón, seda, aceite de oliva y frutas.

Los hiperbóreos

Se les consideraba los hijos del dios Bóreas, el frío y terrible viento del norte.

Eran adoradores del dios Apolo, quien pasaba con ellos tres meses en Invierno. Algunos de los objetos sagrados del culto de Apolo en Delfos procedían de este país y habían sido traídos por jóvenes de aquel origen. Cuenta Herodoto que los mancebos y doncellas de Delfos antes de casarse, se cortaban el pelo y lo depositaban en las tumbas de estos jóvenes portadores de objetos de culto que se hallaban dentro del templo de Artemís.
De los hiperbóreos se decía que eran inmortales, además de ser descritos como gigantes, y que tenían unas costumbres primitivas.
De aquello ya no quedan más que algunas ruinas. La historia de ese pueblo “desconocido” vuelve a retrotraernos a la Atlántida y a la antigua Thule. La tradición aria indica que esta morada de los dioses se hallaba en el extremo septentrión. En el capítulo primero de “NS, historia y mitos”, decíamos que esta patria polar fue “una enorme isla de Hielo rodeada de altas montañas transparentes como el diamante”. Hiperbórea no habría sido, sin embargo, glacial: “en el interior del país reinaba un dulce calor en el que se aclimataba perfectamente una vegetación verdeante. Las mujeres eran de una belleza indescriptible. Las que habían nacido en quinto lugar en cada familia poseían extraordinarios dones de clarividencia”. El hombre de Hiperbórea, descendiente de “Inteligencias del Espacio”, es descrito en el “Libro de Enoc” (cap. CVI-CVII): “Su carne era blanca como la nieve y roja como la flor de la rosa; sus cabellos eran blancos como la lana; y sus ojos eran hermosos”. En la capital de Hiperbórea, Thule, “vivían los sabios, los cardenales y los doce miembros de la Suprema Iniciación…”
Un desastre climático de enormes proporciones, acompañado de tormentas y lluvias torrenciales, habría arruinado la morada de los dioses. El hecho es recogido en las tablillas sumerias: “Aquel día remoto, aquella noche remota, aquel año, aquel año remoto… Cuando ocurrió el Diluvio”. Atra Hasis, protagonista de la epopeya babilónica del Diluvio, sería quien relató aquellos acontecimientos. Los dioses habrían huido y sus descendientes se habrían dispersado por la tierra, pero su huella reaparecería inmediatamente después de la catástrofe.
Hay rasgos comunes en civilizaciones prácticamente contemporáneas a la sumeria, en las tierras regadas por el Tigris y el Éufrates; la egipcia, en las orillas del Nilo; la cultura de Nohenjo Daro, en el valle del Indo y otras muchas por todo el mundo como Tiahuanaco en América.
Los hiperbóreos tuvieron su escenario en esa herradura que rodea al polo norte. Obviamente la misma Inglaterra y hasta Irlanda pertenecieron a la tierra de los hiperbóreos, a esa tierra perteneció también Alaska, pues todas esas regiones forman una herradura alrededor del casquete polar del norte.
Se dice que los hijos del Segundo Sol, los hiperbóreos, perecieron arrasados por fuertes huracanes.
De la primera raza emanó la segunda, la Hiperbórea, sujetos que se reproducían mediante «brotación»; ingentes multitudes que otrora habitaran en las múltiples regiones del Septentrión.
Los «hijos del segundo sol» (la segunda raza de la tierra de Apolo), los hiperbóreos, fueron arrasados por fuertes huracanes.
Los hiperbóreos son la raza descendiente de la civilización olímpica, seres cuyas tierras habían desaparecido tras un diluvio o congelación. Los hiperbóreos son aquellos “más allá del norte“, tal su traducción del griego, y pretende señalar aquellos pueblos que habitaban el norte de la Tracia. Precisamente estamos hablando de ellos en el blog de Historia, siendo uno, o el más conocido al menos, el pueblo escita.
Estos pueblos son de origen indoeuropeo y la región en su totalidad es conocida como “Hiperbórea“, seres rubios o pelirrojos con ojos de color claro. Esta es la denominada raza aria que todos conocemos por Hitler, quién creía que ésta era la raza superior e intentó instaurarla como única en la tierra. ¿Por qué él creía que era la raza superior?
Por ser los primeros habitantes del planeta, creados por los mismos dioses. La tradición cuenta que los hiperbóreos llegaron a Eurasia entre finales de la edad glacial y el Neolítico, provenientes del norte al tiempo que otros, provenían de una región atlanticooccidental, donde se situaría esa civilización del “ciclo áurico”.
Los textos sagrados más antiguos son siempre nostálgicos. Lo es también el “Popol Vuh”: Los Hiperbóreos, los dioses blancos, saldrán un día de la tierra interior, o retornarán de las estrellas en una Serpiente Alada, en un “Águila de Oro, en la edad del Cóndor, en un Caballo Blanco. Vendrán a juzgarnos al cumplirse los tiempos del Kali yuga, en el retorno de la Edad Dorada, cuando el Eje de la tierra vuelva a su posición justa, tras la catástrofe que cerrará el Manyantara. Los polos serán nuevamente uno, reunidos en un eje exacto, como en el Satyayuga o primera Edad del mundo, cuando el hombre viva más de mil años.

Después de la primera raza, se formó la segunda llamada hiperbórea, precisamente porque ocupó la región del septentrión, en el viejo continente, desde Inglaterra e Irlanda hasta Alaska, formando una herradura alrededor del casquete polar. En las memorias de la naturaleza se encuentran grabados todos los recuerdos.

Múltiples civilizaciones antiguas mencionaron en sus textos sagrados la existencia y características de esta raza, como los que se citan enseguida: Los aztecas, en la piedra del sol llamaron a la segunda raza: Los hijos del segundo sol, mencionando que al llegar su final, sucumbió ante fuertes huracanes y que los hombres se convirtieron en monos, lo cual es una alegoría de que desarrollaron la inteligencia humana.
El famoso viajero chino Hiousen Thsang, relata que descubrió en una de sus aventuras las cinco estatuas de Bamián. (monumentales estatuas de pie Budas tallados en la pared de un acantilado en el valle de Bamiyán en la región Hazarajat del Afganistán central) Las cuales alegorizan a cada una de las cinco razas.
La segunda estatua, que corresponde a la raza hiperbórea, medía 120 pies de altura, que era el promedio de estatura de aquellos colosos. Herodoto, en el libro IV, capítulos XXXII y XXXIV, expresa que los hiperbóreos tenían como costumbre enviar ofrendas sagradas envueltas en fromentun (una especie de paja) a Delos, a través de una ruta que pasaba por el país de Escita y el mar Adriático, donde eran recibidas por los Dódenos, para pasar después por el Golfo Báltico hasta Eubea y Cariptia, luego a Tenos y nuevamente a Delos. Hiperocha y La Odisea eran los nombres de las dos hermosas vírgenes que trasladaban las ofrendas, bendecidas por Artemisa y Apolo, custodiadas por cinco iniciados o perheres; sin embargo las doncellas fueron asesinadas, simbolizando la declinación de los valores hiperbóreos
Las Mil y Una Noches, relata fenómenos extraordinarios ocurridos en la raza Hiperbórea, prodigios físicos y psicológicos comunes en aquél tiempo y que ahora son palpables a condición del despertar de la conciencia.
El Versículo 3 y 4 del Génesis cita: «Y vio Dios que la luz era buena y apartó Dios la luz de las tinieblas», refiriendo el estado de la tierra de aquel tiempo: las moléculas de la nebulosa caliente y oscura, al entrar en fricción convirtieron al planeta en un globo ígneo, en el cual los antiguos arcángeles se expresaron en toda la plenitud de su sabiduría.
Diodoro en el Génesis, al igual que Perecides, citaron detalles acerca de una raza de titanes nacidos del cielo y de la tierra, los hijos de Dios descendientes de los primeros gigantes, que habitaron el continente prelemuro (Groenlandia, Suecia, Noruega) y que algunos estudiosos de la Teogonía de Hesiodo han considerado como hechos históricos. Símbolos y relatos de todos los credos son otras tantas huellas de verdades prehistóricas. La raza Hiperbórea también fue conocida como era saturnina.
Se cuenta que el ser humano era andrógino, (masculino y femenino) y se reproducía por brotación, a través de esporas que se desprendían de las pantorrillas, semejantes a los caracoles o algunas plantas, en las que un brote se desprende del tronco para formar otra planta. Las esporas oviformes se alimentaban después del padre-madre. Los hiperbóreos podían alargar o empequeñecer su cuerpo a voluntad, y flotaban por la atmósfera, debido a la materia sutil de la cual estaban formados. Los reinos mineral, vegetal, animal y humano todavía no se diferenciaban, se mezclaban mucho.
En esta raza se desarrolló una gran civilización, aunque no faltaron las guerras; usaban escudos, lanzas y armas desconocidas para pelear contra otros pueblos. Lo más sobresaliente fue su visión espiritual, pues tenían desarrolladas las facultades de la glándula pineal, pudiendo ver el “ultra” de las cosas. Para ellos un bosque era un conjunto de gigantes con enormes brazos como los de Briareo, ya que veían el alma de las cosas y por doquiera se escuchaban las voces de los colosos árboles.
Su sabiduría y conocimiento iba más allá del intelecto, su lenguaje era el “orto purísimo de la divina lengua”. La imaginación creadora permite saber, que la Tierra es un organismo vivo. Decía una afirmación neoplatónica que el «Alma del Mundo está crucificada en la Tierra»… Ese «Alma del Mundo» es un conjunto de Almas, un conjunto de vidas que palpitan y tienen realidad.
Para las gentes «Hiperbóreas», los volcanes, los mares, los metales, las gargantas profundas de las montañas, el huracanado viento, el fuego que flamea, las piedras rugientes, los árboles…, no eran sino el cuerpo de los Dioses.
No veían aquellos Hiperbóreos, en la Tierra, algo muerto; para ellos el mundo tenía vida, y la tenía en abundancia. Se rendía culto a los Dioses de la Aurora. Al fin, la raza hiperbórea se sumergió en el Océano Pacífico, fueron arrasados por fuertes huracanes a través de evoluciones e involuciones de esta Naturaleza fecunda.

Fuente: blog de blogspot ya inexistente… una lástima!!! Era sumamente interesante.

© Morganna Barcelona

LA CARGA DE LA DIOSA

Escuchad las palabras de la Gran Madre, quien en tiempos remotos fue llamada entre los hombres: Artemisa, Astarté, Dione, Melusine, Afrodita, Cerridwen, Arianrhod, Isis, Diana, Brígida y por muchos otros nombres.
Cuando quiera que tengáis necesidad de algo, una vez al mes, y preferentemente cuando la Luna esté llena, os reuniréis en algún lugar secreto y adorareis mi Espíritu, pues soy la Reina de todas las brujas.
Allí os reuniréis, aquellos que buscáis conocimiento pero no habéis sondeado sus secretos más profundos; puesto que yo os enseñaré lo que os es aún desconocido.
Y seréis libres de toda esclavitud; y como símbolo de libertad iréis desnudos en vuestros ritos; y bailaréis, cantaréis, festejaréis, y haréis el amor, todo en alabanza mía; pues mío es el éxtasis del espíritu, y el goce en la Tierra.
Y mi Ley es el amor a todos los seres. Mantened puro vuestro mayor ideal, avanzad siempre hacia él, no permitiendo que nada os detenga u os desvíe del camino.
Puesto que mía es la puerta secreta que abre la Tierra de la Juventud, y míos son el cáliz del vino de la vida, y el caldero de Cerridwen, el Santo Grial de la inmortalidad.
Yo soy la Diosa de la Gracia, que obsequia el goce a los corazones de los hombres.
En la tierra, yo otorgo el conocimiento del espíritu eterno, y más allá de la muerte, doy paz y libertad, y reunión con quienes han partido antes.
No demandó nada en sacrificio, pues yo soy madre de todo lo viviente, y mi amor lo vierto en la Tierra.
Atended a las palabras de la Diosa de las Estrellas, el polvo de cuyos pies conforma los cielos, y cuyo cuerpo circunda el Universo.
Soy la belleza de la Tierra verde, y la blanca Luna entre las estrellas; soy el misterio de las aguas, y el deseo en el corazón del hombre. Alzaos y venid hacia mí.
Pues soy el alma de la Naturaleza, que da vida al Universo. De mí todas las cosas proceden, y a mí deben retornar; y ante mi rostro, amado por Dioses y hombres, permitid que vuestro Ser Divino interior se envuelva en el éxtasis del Infinito.
Que la adoración hacia Mí esté en el corazón de quien se regocija; pues ved que todos los actos de amor y placer son Mis rituales.
Y que de este modo haya belleza y fuerza, poder y compasión, honor, humildad y reverencia en vuestro interior.
Y vosotros que me buscáis, sabed que vuestro deseo y búsqueda no serán satisfechos a menos que conozcáis el misterio: que si aquello que buscáis no lo encontráis en vuestro interior, jamás lo encontraréis fuera.
Sabed que he estado con vosotros desde el comienzo; y que soy aquello que es alcanzado al final del deseo.
© Morganna Barcelona.

L@S BRUJ@, DEBEMOS COBRAR O NO COBRAR???

Una de las leyes dice: No aceptarás dinero por el uso de las artes, porque el dinero arruina al dador.

Es un principio universal que no se aceptará dinero o pago alguno por el trabajo mágico. Sin embargo, sí se puede cobrar por el Tarot o las Runas, ya que esas son consultas y tienen que ver más con la percepción que con trabajos mágicos.

Bueno, hemos de decir que tampoco vamos a arruinarnos comprando el material para realizar un ritual por encargo. Así que SÍ SE PUEDE COBRAR ese material empleado y también las horas invertidas en realizar el ritual.

Y no olvidemos que cobrar una cantidad razonable, también sirve para ahuyentar a los curiosos, a los que no creen en nuestro hacer y que vienen sólo con la intención de mofarse.

Tampoco es correcto vender objetos cargados o consagrados ya que eso es algo que se realiza de manera específica. Además, es considerado un arte mágico y no se puede vender lo que es SAGRADO. No se debe cobrar por la consagración o carga, pero sí debemos cobrar el objeto y también nuestro tiempo invertido.

NO cobramos por nuestras cualidades pero SÍ por nuestro tiempo. No podemos vivir del aire, tanto si tenemos consulta como si no la tenemos.

Hemos de desconfiar tanto de los que nos cobran una cantidad ridícula (porque no están valorando ni el objeto empleado ni a sí mismos, su tiempo) como del que nos cobra una cantidad desorbitada (porque si es una cantidad demasiado elevada, probablemente se quiera enriquecer a nuestra costa).

© Morganna Barcelona.

Ritual especial para esta Luna Llena del 24 de Diciembre de 2015.

RITUAL PARA CONECTAR CON NUESTROS ANCESTROS.
Como es la última luna llena del 2015 y es especial porque hace 34 años, creo, que no se daba una luna llena el 24 de Diciembre… os “regalo” un ritual especial. Para una noche especial. Igual muchos ya lo sabéis, pero eso no quita que sea un ritual especial para hacer en momentos especiales, no sólo en esta luna llena. Es el Ritual para conectar con nuestros ancestros.
Necesitamos:
– Imagen que nos una a nuestros ancestros: de un familiar, de una cultura antigua (Celta, Egipcia, Griega…). Podemos saberlo por un sueño o regresión. Sino, dejémonos llevar por lo que nos gusta. Sin más.
– Música relacionada con la imagen que vamos a poner.
– Vela dorada.
Limpiamos el espacio, abrimos el círculo, levantamos el pentáculo y colocamos la imagen y la vela en el centro del altar o delante nuestro. Ponemos la música, encendemos la vela delante de la imagen y meditamos unos minutos. En ese estado de meditación-recepción, dejaremos que nos invadan las imágenes, los sonidos, los sabores, lo olores que, probablemente, estarán relacionados con esos ancestros a los que estamos llamando.
Ésto nos ayudará a armonizar y sanar esa parte ancestral que quizás no somos capaces de entender. Dejaremos que la energía fluya para conectar con esa esencia ancestral, con nuestro linaje más antiguo.
Le daremos las gracias a la Madre Luna diciendo:
“Amada Madre Luna,
Tú que eres mi faro en la oscuridad de la noche,
Tú que eres esa inmensa luz de plata que todo lo integra,
Lleva mi reconocimiento profundo y sincero a todos mis ancestros.
Así sea, así es, hecho está”.
Una vez terminada la meditación, apuntaremos todo lo que hayamos recibido en una libreta. Apuntarlo nos ayudará a entender e integrar. A comprender por qué se nos ha mostrado. Igual tardamos un tiempo en entenderlo, pero lo terminaremos entendiendo porque “ellos” mismos se encargarán de que en algún momento crucial nos sea entendible.
No dejéis nunca de creer en la magia porque realmente existe…
© Morganna Barcelona.

Los Druidas y los Celtas

Los celtas forman parte de una rama de indoeuropeos primitivos. Estos últimos constituían un tronco étnico ya poderoso hacia el tercer milenio a. C. en la región constituida actualmente por Irán, Afganistán y el norte de la India. Poseían una religión solar y un culto al fuego; se llamaban a sí mismos Aryas, hijos de Ar o Ram, el carnero solar, aquel que atraviesa las tinieblas y abre las murallas. Estos hijos del Sol se esforzaban por llevar a la práctica las cualidades del carnero solar: el sentido del sacrificio y el del debate contra las tinieblas.

Los indoeuropeos se expandieron en varias oleadas sucesivas; pueblos enteros partieron hacia poniente. Unos llegaron a España, lugar que los griegos identificaron con el Jardín de las Hespérides, fuente inagotable de conocimiento y de riqueza. Otros, los dorios, partieron hacia Grecia; otros, hacia los países nórdicos; otros, incluso, como los celtas y los germanos, continuaron su ruta hacia Occidente.

Durante el primer milenio a. C., la migración había, prácticamente, finalizado. Estos pueblos se mezclaron con los autóctonos, alimentándose de sus tradiciones e inculcándoles, a cambio, su propia espiritualidad. Los celtas eran, a la vez, pueblos guerreros y labradores. De este modo, conquistaron Europa.

Dos grandes universos van a dibujarse en esta Europa: el universo mediterráneo, amante del calor y del mundo sensible, y el universo del norte y del centro de Europa, envuelto en niebla, dotado de una gran imaginación, que se refleja en su arte geométrico, donde los ritmos y sonidos van a expresarse a través de ondas y espirales. El mundo del color (el sur), y el de sonido (el norte), se encuentran en el mundo celta, donde la geografía sagrada prohíbe la representación antropomórfica de la Divinidad. Solo se le podrá atribuir una máscara simbólica (solo se le podrá revestir de símbolos o de elementos simbólicos).

El dios Ogam u Ogmios, protector del conocimiento y de la elocuencia, proporcionará una escritura sagrada, llamada “ogámica”. Ogam está ligado a los magos. Gamma es la tercera letra del alfabeto griego (nombre de la antigua lengua indoeuropea), que, invertida, se convierte en Mag, palabra empleada por los iranios para designar a sus propios sabios. Esta palabra recuerda a aquellos que poseen el conocimiento del Fuego, y está relacionada con el poder del sonido. Cada uno de los signos de esta escritura estaba relacionado con la forma de una hoja de árbol, y esta hoja era una representación simbólica. El descubrimiento de estos conocimientos nos confirma la existencia de una civilización atada a la misma tradición, y que iba más allá de las fronteras geográficas o de la idea de nación. Fijada en clanes y federada en tribus, la sociedad celta participaba, al mismo tiempo, de una estructura fija y dinámica, que le permitía ser, a la vez, agrícola y guerrera.

¿Quiénes eran los druidas?

En la jerarquía social, los druidas eran los sacerdotes de los celtas. No formaban una casta hereditaria, dado que cualquiera podía iniciarse como druida.

Su enseñanza se componía de tres mandamientos:

  1. Obediencia a las leyes divinas. Siendo Dios considerado como inteligencia cósmica (los griegos hablaban de “Logos-Inteligencia”), esta obediencia presupone que existe en el hombre el principio de voluntad, característico de la Divinidad.
  2. Interés por el bienestar del medio social, es decir de la Humanidad y del clan. Esto exige una noción de amor, segunda característica de esta Divinidad con múltiples formas, que no puede ser representada.
  3. Asunción con valentía de todos los embates de la vida, es decir, ser estoicos, tener una filosofía de vida. Como la Historia lo ha demostrado, estos pueblos tuvieron una gran capacidad para aguantar el sufrimiento y enfrentarse a la adversidad. Para que esto sea posible, se necesita la inteligencia: para saber callarse cuando hace falta, para renunciar cuando hace falta y para actuar en el momento preciso.

La característica de esta Divinidad, que es al mismo tiempo una y triple, es estar dividida en tres, siguiendo las tres virtudes básicas: voluntad, amor e inteligencia. Estos tres “mandamientos” pueden vivirse individual o colectivamente, y están relacionados con los tres grados de sacerdocio.

Los tres grados de sacerdocio

El primer grado es el de los bardos, aquellos que tienen la inteligencia de saber vivir, de saber callarse y de saber hablar cuando hace falta.

Los bardos de la Edad Media son los que transmitieron los conocimientos haciendo circular las noticias. Son ellos, también, los que trabajaban con las leyes de la Naturaleza. El bardo es aquel que encuentra el ritmo de la prosa, en la lengua, en el verbo. Retomando el principio del ritmo, de la onda o de la ola, el bardo es aquel que puede combinar una ola, una onda vibrante de vida… crear las canciones, fundamento de todo pueblo. Cuando un pueblo deja de bailar o de cantar, abandonando los elementos que forman su propia etnia y su propia personalidad, es que está enfermo o casi muerto.

Los bardos tienen acceso a ciertas fuentes de conocimiento, y están inspirados por el ritmo divino de las estrellas. Sus túnicas son azules como el cielo; además, son astrónomos. El primer grado prepara para la aplicación del tercer mandamiento: enfrentarse a la vida tal y como se presenta y no buscar una felicidad o un paraíso inexistentes, pero saber transformarla gracias a la poesía, al canto, a la danza, es decir, con la vida, porque no se puede transformar la vida con otras cosas que no sean la vida misma, porque si no, la matamos.

El segundo grado: el ovate. Esta palabra está relacionada con una raíz celta que quiere decir “ovide”, ofidio, lo que la une a sus raíces indoeuropeas. La serpiente es símbolo de sabiduría; en la India, el maestro se llama Naga, serpiente, “aquel que conoce”. El ovate lleva la túnica verde, color de la vibración de la Naturaleza sobre nuestro planeta; el mar, fuente de vida, vibra en esta tonalidad correspondiente a la nota fa, la cuarta nota en la escala de siete.

El ovate no es todavía el druida, pero tiene la posibilidad de enseñar a la juventud, de dar esperanza y ánimo. Puede también aprender a utilizar las armas, llevar una espada y batirse, porque sabe cuándo y cómo hay que hacerlo. Si el bardo trabaja con la música profunda, aquella que encadena las ondas a través de espirales, el ovate trabaja sobre las ondas del pensamiento.

La tierra tiene movimientos que se propagan de forma sinusoidal, constituyendo su telurismo. Los ovates poseían la ciencia concerniente a las direcciones de las corrientes terrestres y sabían canalizar las energías ofrecidas por la Naturaleza. El ovate actúa como catalizador entre el mundo subterráneo y el mundo aéreo del pensamiento.

El tercer grado es el de druida. Esta palabra proviene de “Der”, en celta, que deriva de la raíz indoeuropea Deria, Dunia, Diria y también Viria. Der quiere decir “roble”. Este árbol canaliza una energía que le permite retorcerse sobre sí mismo.

Una de las funciones del druida es el corte del muérdago. Es realizada por tres personas, que encarnan los tres mandamientos: dos que aguantan, representando el amor y la inteligencia, y la tercera, que corta con la hoz de oro y que representa la voluntad. Esta última se apoya sobre los hombros derecho e izquierdo de sus dos compañeros. De este modo, puede penetrar en el árbol y cortar el muérdago, que es recogido por los dos hombres que le sujetan.

La hoz representa el poder de la Luna y de Saturno, símbolo del conocimiento y de la victoria sobre la muerte. El druida lleva una túnica blanca y canaliza las energías del cielo.

Los tres círculos de la cruz céltica

Así como la triple Ley rige una civilización, del mismo modo el universo está dividido en tres mundos:

  1. El Círculo de Keugant, círculo vacío donde ningún ser puede subsistir fuera de Dios. Mundo del espíritu o de los arquetipos, corresponde al agujero central de la Tabla Redonda. Es un todo espiritual, lo desconocido y lo invisible, el mundo donde nada puede caber porque ya está todo contenido. Las cruces celtas tienen como punto de partida un círculo vacío. Para los antiguos, que consideraban la materia en segundo lugar, según el orden de la emanación, el principio energético espiritual era el primero.
  2. El Círculo de Abred, círculo de la Fatalidad, del Destino inevitable, donde cada nueva existencia nace de la muerte. El hombre atraviesa este círculo; este último es la expansión del primero y de los cuatro brazos de la cruz traspasando el círculo. En realidad, esto nos presenta la rueda del dios Sucellus, dios del mazo, aquel que golpea, que ve el destino. Se encuentran círculos grabados ilustrando esta concepción desde el segundo milenio hasta la época merovingia. Es una cruz animada, que indica la posibilidad de realización del destino y no la fatalidad en su aspecto negativo. Los hindúes llaman a esto la ley del karma. Si se golpea, se recibe… Si se recibe, se golpea… Ley de causa y efecto, de acción y de reacción. Este círculo es nuestro mundo concreto; podríamos situar en él los planetas, el mundo de la manifestación y de la dualidad espacio-tiempo, representado por la cruz.
  3. El Círculo de Gwenved, o círculo de beatitud, es el círculo de la luz blanca, donde cada ser nace de la vida. Está representado por la corona de roble, que rodea la rueda de la manifestación como un caduceo. El círculo es la figura geométrica más perfecta, y este tercer mundo representa el entorno a la totalidad, la realización del ciclo.

Existen, pues, tres mundos:

  • El mundo espiritual o arquetípico.
  • Aquel de la fatalidad o del destino, un mundo en cruz, como el nuestro.
  • Aquel de la liberación para salir del juego de luces y sombras.

En la cruz celta se parte de un punto, centro del mundo y de un círculo que contiene todo. Es el mundo de Ginebra, florido y abierto, de la Naturaleza considerada como Sol. Para unir de nuevo estos dos elementos, está la cruz, los dos diámetros. De esta manera, esta cruz va a cobrar vida, dando nacimiento a la esvástica, que dará vueltas hacia la derecha y hacia la izquierda como doble espiral, doble onda que se extiende hacia arriba y hacia abajo. El movimiento de los brazos de esta cruz libera a la cruz de su círculo. Así, ella sale de este por necesidad, y es entonces cuando se puede construir y golpear el mundo con el martillo de Sucellus. Esto marca el límite del universo en cuanto a la forma, mientras que la Naturaleza le lleva a su expansión energética.

Este pueblo ha revitalizado Europa entre el 900 y el 300 a. C., en la época correspondiente astrológicamente a la era de Aries. Las fuerzas solares hacen irrupción en el Zodíaco. Este misterioso dios carnero con el cuerpo de serpiente es muy importante entre los celtas. La invasión de los galos al Monte Capitolio en Roma y a Delfos, marca el fin de su ciclo. Poco a poco, este mundo entra en decadencia. Pero quedaron algunos elementos: las rutas utilizadas por César, el arte de la metalurgia, un arte geométrico, un panteón y un gran conocimiento de las fuerzas de la Naturaleza.

Estos elementos se mantuvieron vivos hasta el año 819, fecha en la cual Louis le Débonnaire abolió una forma de cristianismo celta que había sobrevivido hasta entonces. La Edad Media lo conservará en la tradición del ciclo de romances de la Tabla Redonda, nacidos del universo druídico.

La cruz celta resume los tres mundos.

  1. El Círculo de Keugant, círculo vacío donde ningún ser, excepto Dios, puede existir; ni los vivos, ni los muertos pueden acceder, y solo las manifestaciones de Dios pueden atravesarlo.
  2. El Círculo de Abred, círculo de la Fatalidad, donde cada nuevo estado, cada nueva existencia, nace de la Muerte. Es el círculo de las migraciones que todo ser animado tiene que atravesar para llegar hasta el siguiente.

El Círculo de Gwenved, círculo de la Beatitud en el Conocimiento, donde cada nuevo estado nace de la Vida. Es el Mundo Blanco, donde todo hombre debe llegar al finalizar las migraciones.

Fuente: Bliblioteca Acrópolis.

El “vendedor de humo”.

El que “vende humo” es aquel que, basándose en sus dotes verbales y en algunos trucos no muy creíbles, se exhibe ante los demás queriendo demostrar lo que realmente no sabe o no posee. El “vendedor de humo” es esa persona que hace alarde de conocimientos, talentos, experiencias o riquezas que no puede constatar, razón por la cual es alguien al que no se le debe prestar atención o, al menos, no se le debe creer. “Vender humo” es “ofrecer un producto” de escaso valor.
Esta expresión se utiliza para caracterizar a aquellas personas que no demuestran sus dichos ni con sus actos ni con nada o que proponen ciertas cosas que luego no son capaces de cumplir.
Características de los “vendedores de humo”:
1. Prometer la luna, la vida eterna en un paraíso reservado para unos pocos. Dicen tener más fuerza, longevidad, inteligencia, conocimientos, contactos o un miembro viril de un tamaño monstruoso (lo que implica que están hablando contínuamente de sexo). Todo lo que prometen es fácil de conseguir, con lo que a ti te dejan (o creen) como gilipollas. Lo importante es darle al interlocutor lo que pide, desea o necesita. Luego, claro, siempre se retiran por la retaguardia antes de cumplir lo que prometieron y, seguramente, sin nosotros habérselo pedido. Y si empiezan algún proyecto contigo (de vida, negocio, etc.) siempre te dejan más colgao que un jamón de pata negra. Digo de pata negra, porque en definitiva eres tú el que sabe y ellos son los que dicen que saben.
2. Iniciar la guerra, sembrar la duda en un colectivo hacia otras personas, provocar un malentendido o darse por súper-mega-ofendidos. Sin base alguna, claro. Pero de algún modo han de batirse en retirada antes de que se les descubra.
3. Son los mejores en todo lo que hacen. Así se venden ellos. Aunque les demuestres que están equivocados o que el camino no es el correcto y lo único que conseguirán así es pegarse la leche de su vida. O volver a pegársela, porque por norma ya se han llevado algunas. Aún así, pretenden seguir viviendo del cuento.
4. Se imponen, o lo intentan con verdadera astucia. En muchos casos y si no estamos al quite, nos van comiendo terreno hasta que se acaban instalando en nuestras vidas como si no existiese nadie más en el mundo. Porque, claro, el resto son farsantes y ellos son los más mejores del mundo mundial y parte del extranjero.
5. Lo que ellos dicen, creen o explican, siempre es la verdad absoluta e inamovible. Por tanto te hacen sentir sumido en un continuo “soy imbécil”. Y los argumentos que dan para defender sus verdades suelen ser: “ que yo lo sé”, “hazme caso” y poco más.
No os dejéis atrapar por los vendedores de humo. No os creáis inferiores a los que llegan con aires de grandeza y de soy el mejor, porque lo más fácil es que les demos 100.000 patadas. Sólo que tenemos más educación y nos callamos para no dejarles en evidencia.
Cada vez hay más “vendedores de humo” en nuestra sociedad porque es verdad que se está produciendo un cambio energético y el que no tiene argumentos válidos para justificar su no progreso, dentro de un mundo de energías, espiritualidad, caminos iniciáticos… pues no puede justificarlo de otra manera nada más que diciendo cosas que él sí se cree, pero que con el tiempo (puede costarnos más o menos) acaban saliendo a flote como mentiras por sí solas.
© Morganna Barcelona

La magia del acebo

El Acebo o Ilex aquifolium es un árbol de hoja perenne de 1-20 metros de altura, sus hojas son de color verde oscuro y tiene espinas, Las flores son pequeñas, blancas y rosadas, posee un fragante aroma, que se siente en la base de las hojas.

El fruto es de color rojo y son bayas de 8 mm de diámetro. Cada baya contiene 4 semillas (que se encuentran en la planta, de agosto a diciembre). El hábitat del acebo: crece en bosques, parques, jardines y en las zonas de llanuras y montañas. La planta es nativa de Europa, se cultiva como árbol ornamental en América del Norte y África del Norte.

En el Ogham, el antiguo alfabeto de los irlandeses y los pictos, se decía que el acebo, o «tinne», era «el mejor en la lucha», ya que ayudaba a equilibrar tanto los aspectos negativos como los positivos, y siempre era señal de buena suerte, porque ayudaba a señalar la buena dirección a tomar. Para estos pueblos, el abeto era símbolo de buena suerte y fortuna, y particularmente sagrado para los druidas celtas. También se decía que una rama de acebo constituía un buen talismán para protegerse de los rayos, y una fuerte protección contra los malos espíritus. Según las tradiciones populares irlandesas, cuando se coloca una ramita de acebo bajo la almohada se ayuda a que los sueños se hagan realidad.

Relacionado con la diosa de la Tierra, Dana, el gato, el unicornio y la lanza de fuego, el acebo tiene como piedra tutelar a la popular cornalina roja. Los astrólogos lo asociamos a la parte del zodíaco comprendida entre los 15 grados de Cáncer y los casi 12 de Leo. El color con el que se asocia, igualmente, es el gris oscuro, y su flor, la ulmaria (también llamada Reina de los Prados). Entre las propiedades mágicas que se atribuyen al acebo figuran la protección, la potenciación de la sexualidad, el don de la profecía y la capacidad para hacer magia.

Se dice de aquellos que se encuentran bajo la protección del acebo que son prácticos, capaces y firmes frente a la adversidad. Gente prudente, lógica y eficiente, poseen una pronunciada buena visión para los negocios. En las relaciones son protectores y posesivos, y siempre están empeñados en una eterna búsqueda de la perfección. Poseen una enorme integridad personal y capacidad para influenciar, aunque normalmente gustan más bien de situarse detrás de la escena. Su punto más débil es su extrema sensibilidad a las críticas.

Su gran necesidad de afecto, y de atención y reconocimiento, puede volverles muy exigentes en sus relaciones personales, tanto de amistad como familiares o de amor. No asumen riesgos hasta estar seguros, pero una vez decididos nada ni nadie podrá detenerles. Poseen la capacidad para resolver problemas difíciles mediante el uso de la lógica, y requieren de un lugar tranquilo, un reducto de paz personal para tomar un respiro frecuente, o se resentirá su salud mental y física debido a los muchos enfrentamientos y responsabilidades a los que se brindan.

Parece bastante probado que, en la prehistoria, el acebo era utilizado junto con el sílex para fabricar flechas resistentes y ligeras, así como puntas de lanzas de las mismas características. La naturaleza de los protegidos por el acebo es enérgica, y se encuentra poderosamente ligada a la tierra. Como los animales, poseen un sexto sentido que les permite librarles de los peligros que les acechan, por muy poderosos o escondidos que éstos se encuentren. Sin embargo, esta cualidad les hace mostrarse y aparecer como soberbios frente a los oponentes, lo cual puede depararles más de una sorpresa (doy fe).

La gente del acebo es ambiciosa y apasionada, y gusta del prestigio social. Sabe muy bien dónde quiere ir, y no le gusta perder el tiempo en empresas mediocres. Su gran confianza en sí mismo le impulsa hacia el éxito, y no le importa esperar: se tomará todo el tiempo necesario para preparar el camino. Debe cuidar la alimentación porque tiene tendencia a padecer trastornos digestivos. Las exposiciones pictóricas y los museos le hacen disfrutar tanto como un buen paseo por el monte o por la playa.

Se dice que el acebo proporciona a sus protegidos un alma ardiente y una gran dosis de pasión. También se dice que el acebo da gusto por el poder y el dinero.., dones que no serán derrochados por estos nativos, una vez sean conseguidos.

Los druidas decoraban con acebos sus cabañas durante Giamos, el Periodo Oscuro del año, y esta planta llegó a ser el emblema de varios clanes de las tierras altas de Escocia. Un mito celta relacionado con el acebo es el relato en el que los protagonistas son Gawain, señor del roble, y El Caballero Verde, señor del acebo, donde se describe la virtud del honor. Es un árbol que ayuda a crecer interiormente, y como dicen las leyendas, no se le puede engañar o mentir, y él mismo representa el arquetipo de la sinceridad.

En muchas narraciones mitológicas inglesas y escocesas existe la figura del Rey del Acebo.

Según la sabiduría popular, este árbol se tiene que plantar en los al­rededores de la casa para protegerla de los rayos, los ladrones y la desgracia, por­que sus espinas alejan los factores negativos.

Es una de las plantas más utilizadas en la tradición céltica, ya que es muy común en el norte de Europa y en las zonas montañosas del centro y del sur.

Al tratarse de una mata perenne, es símbolo de inmortalidad, y se usa para reforzar los ri­tuales y hacerlos duraderos en el tiempo.

En el periodo de Navidad se venden coronas de acebo que pueden secarse y conservarse en las puertas como talismán contra los males.

Junto al muérdago, es una de las plantas mágicas del solsticio de invierno y por mimetismo, también de la Navidad.

El poder del acebo deriva del color verde de sus hojas, que permanece todo el año y que representa la vida eterna; de sus bayas rojas, que simbolizan la sangre del sacrificio, y de sus espinas, que ahuyentan a los malos espíritus. También es una planta asociada a la fortuna.

Partes tóxicas: Las hojas, corteza, bayas contienen ingredientes activos, no hay información disponible sobre las raíces.

Género: Masculino.

Planeta: Marte.

Elemento: Fuego.

Poderes: Protección general, protección para los rayos, suerte y magia de los sueños.

Usos mágicos:

  • Es una hierba protectora por excelencia, el acebo protege del rayo, del veneno y de los malos espíritus. Plantado alrededor de la casa, protege la casa y a quien vive en ella.
  • Si se lanza a animales salvajes, les hace tumbarse apaciblemente.
  • El agua de acebo (en infusión o destilada) se usa como pretección para los niños recién naci­dos.
  • El acebo también es un talismán para la buena suerte, sobre todo en los hombres, ya que el ace­bo es una planta «masculina».
  • También se cuelga al­rededor de la casa para obtener bue­na suerte en Navidad.
  • En viernes, pasada la mediano­che, arran­car nueve hojas de acebo y guardarlas en un paño de algodón verde, ha­ciendo nueve nudos para unir los extremos. Póngalo debajo de su almohada y los sueños se harán realidad.
  • Dos ramas cortadas al amanecer permiten descubrir tesoros ocultos y, como amuleto funciona muy bien para proteger negocios.

Propiedades Curativas: De frutos (bayas), rojos y carnosos, parecidos a la cereza, tiene un efecto purgante y emético. Las frutas o bayas de estos árboles son algo vomitivos y también algo purgantes; por la misma causa conviene usarlos con cuidado.

Indicaciones: Como antipirético y sudorífico, en los estados febriles y gri­pales. Como calmante de los dolores de estómago e intestino. En las úlceras, cólicos y espasmos, etc. También es útil contra el agota­miento, ya que confiere vitalidad general.

Preparar 30 g. de hojas, previamente pica­das, en un litro de agua y hacer hervir dos minutos. Se toman dos o tres tazas al día, para el reuma, la fiebre y como desinfectante intestinal. También para hacer sudar, lo que ayuda a sacar haciar fuera los virus.

También se puede preparar una cataplasma con la corteza (por medio de la ebullición de la corteza con agua, hasta su reducción) y se usa para vaciar forúnculos y abscesos.

El remedio tradicional de las Flores de Bach representado por Holy (el acebo) está indicado especialmente en casos de ira causada por celos, envidias, odios o sospechas. Holy se utiliza para sentimientos muy negativos y agresivos, en donde el problema básico de la persona es la ausencia de amor. El remedio afronta la generosidad de espíritu y la apertura hacia los demás, contemplando el mundo con una perspectiva más magnánima.

© Morganna Barcelona.

En qué creemos y en qué no creemos l@s wiccan@s

Creemos:
– Creemos en la reencarnación.
– Creemos en los aspectos femenino y masculino de la divinidad.
– Mostramos respeto no solo por los seres humanos, también por la tierra, los animales y las plantas.
– Respetamos profundamente la Madre Tierra, porque ella les da toda la vida.
– Las estaciones cambiantes marcan nuestros Sabbats (festivales),
– Hay ocho Sabbats en el año solar y 12 o 13 Sabbats lunares.
– No hacemos proselitismo, solo por opción personal se hace uno Wiccano.
– Los hombres y las mujeres somos iguales y ambos necesarios.
– Valoramos la educación.
– El Circulo Mágico es un espacio sagrado usado para la adoración y protección, es como un altar para un católico.
– Las tres «r», reducen, reutilizan, y reciclan.
– No poseemos la tierra, nos consideramos sólo administradores de la tierra.
– Valoramos todas las religiones y la libertad religiosa.
– Apreciamos la diversidad de razas.
– Nos esforzamos por ser buenos ciudadanos de a pie.
– Creemos en los hechizos y trasportación de esa energía através de las palabras,(Aunque existen Wiccanos que no parctican la magia blanca, sólo la escencia del Arte Wicca)
No creemos:
– No adoramos a Satán en Samhain. Nunca adoramos a Satán. No creemos ni honramos a la deidad conocida como Satán. No creemos en el Infierno, sólo sabemos que existe la Maldad.
– No realizamos pactos con el diablo.
– No sacrificamos, ni seres humanos (bebes incluidos) o animales, para adorar Dioses.
– No utilizamos fetos abortados en rituales.
– No vamos en contra del cristianismo, ni de los cristianos, ni de Jesús ni de la Biblia. De hecho Jesús para nosotros fue un gran maestro.
– No tenemos una sexualidad desenfrenada y perversa.
– Los Sabbats y los Esbbats Wiccanos, no son orgías de droga y sexo.
– No practicamos la magia negra. Nunca hacemos daño al prójimo.
– No secuestramos a los niños, ni matamos animales, ni reclutamos gente.
– No forzamos a nadie a hacer cualquier cosa en contra de su voluntad.
– No adoctrinamos a nuestros hijos en la Wicca, ellos deciden por si sólos.
– No estamos intentando derrocar el cristianismo.
– No efectuamos ni realizamos «misas negras».
– No cometemos ningún crimen en el nombre de Wicca.

Soy Wicann@

Soy Wiccan@
Soy parte de la naturaleza; las rocas, los animales, las plantas, los elementos y las estrellas son mis parientes. Los humanos son mis hermanos y hermanas, sea cual sea su raza, color, genero, orientación sexual, edad,nacionalidad religión y estilo de vida. la tierra es mi hogar. Soy parte de la gran familia de la naturaleza, solo eso. Tengo como todos, mi papel y busco descubrirlo para hacerlo lo mejor posible. Busco vivir en armonía con los demás integrantes de la familia de la naturaleza, tratándoles con respeto.
Soy Wiccan@. Honro las estaciones en mi vida diaria: nacimiento, crecimiento, fructificación, cosecha, final, descanso y renacimiento. La vida es un círculo con muchos ciclos. Con cada fin viene un nuevo comienzo. Con la muerte hay promesa de renacimiento. Honro las estaciones climáticas haciendo honor a mi tierra, sin ellas no sería posible todo esto.
Veo círculos de cambio y renovación no solo en mi vida, sino también en mi herencia. Creo en la reencarnación, veo mi vida como un círculo que conecta con los círculos vitales de mis antepasados que son parte de mí vida. La magia es parte de mi espiritualidad, sin embargo no es prescindible. Para cada problema hay por lo menos una solución efectiva, así como una oportunidad de crecimiento. Yo creo mi propia realidad con mis pensamientos, sentimientos y acciones. Todo lo que enviamos, regresa.
Quiero tener presente la Rede Wiccan. «Si no hieres a nadie, haz lo que quieras». Cuando hago rituales mágicos, antes de dirigir energía, busco tener siempre una imagen global dentro de la cual mis necesidades son solo una parte. Procuro trabajar por el bien de todos, como por el mío propio. Cuando surgen problemas en mi camino, busco entender su causa y sus mensajes como parte de mi búsqueda de soluciones. En trabajo de sanación, busco las subyacentes causas de orden espiritual de la enfermedad, más que aliviar sus síntomas.
Si, soy Wiccan@. Trabajo con la luna para ayudar y sanar a otros, a mi mismo y al planeta. La Triple Diosa de la Luna me guía. Activo comienzos en la Luna Creciente, energizo manifestaciones en la Luna llena y limpio obstrucciones con la Luna Menguante y la Luna Obscura. Tomo parte en rituales de Luna nueva y Luna llena, y sé que mis círculos son parte de una gran red de círculos que se encuentran en esos momentos alrededor el mundo.
Abrazo el Panteísmo, el reconocimiento de que lo divino está en todo y en todas partes. Honro la Divinidad que está en los Robles de la floresta, en las hierbas en el jardín, en los pájaros silvestres que cantan en los árboles, en las rocas de las laderas de las colinas, en mí y si también en «cosas» como mi coche, mi ordenador, mi tele, todo esto es energía. Entiendo que todo lo que está insuflado de espíritu tiene cuerpo espiritual además de cuerpo físico. Lo físico y lo espiritual están íntimamente interconectados. Honro la interconexión entre el creador y la creación.
Como Wiccan@, se que la Divinidad tiene muchas facetas que experimento a través de Diosas, dioses y otras formas espirituales. También honro a la Divina Unidad, la Diosa única.
Mis «encuentros» con Diosas, Diosas y otras formas espirituales han transformado y enriquecido mi vida. Morrighan aparece como la muerte para enseñarme desprendimiento y renacimiento, me limpia y me renueva. Mi práctica espiritual incluye auto aceptación y entendimiento en lugar de auto rechazo. Mi práctica espiritual incluye auto aceptación y entendimiento en lugar de auto rechazo. Comparto mis ideas con otros cuando siento que es lo correcto, pero no hago proselitismo, pretendiendo que mi camino es el único camino válido para todos. Hay muchos senderos que suben la montaña del conocimiento espiritual, no hay «caminos únicos».
Mi adoración es Divina comunión con la naturaleza. Mis rituales pueden hacerse en cualquier sitio; mi círculo es «portátil». Donde quiera que esté puedo hacer un círculo sagrado con siete invocaciones: A los cuatro puntos cardinales, al Cosmos, al planeta y a la integración espiritual.
Soy Wiccan@. Viajo astralmente, viajo al otro mundo en sueños, meditación y rituales. Uso aquello que me ayuda en el trabajo mágico y manejo de energías como: Calderos, cristales, velas, incienso, cálices, pentáculos, campanas, escobas, varas, espejos, athames, bolas de cristal, péndulos, oráculos, etc. Vuelo con mi conciencia por el tiempo y el espacio. Exploro otras dimensiones y regreso con conocimiento y poder. Voy entre los mundos tras sanación, crecimiento y transformación.
Sintonizo mi ser con los 4 elementos de la naturaleza, -tierra, aire, fuego, agua- y con el 5 elemento, el espíritu, como símbolo de nuestra fe formando el Pentáculo, la fuerza espiritual que lo conecta todo. Veo esos elementos en la naturaleza: La tierra en las rocas, el aire en el viento y la atmósfera, el fuego en el rayo, las llamas y la electricidad, el agua en los arroyos, ríos, lagunas, mares, lluvia, etc. y el espíritu como unidad Divina manifiesta en múltiples deidades. Los elementos también están en mi ser. Mi cuerpo físico es tierra, mi intelecto y pensamiento son aire, mi voluntad y acción son fuego, mis emociones y sentimientos son agua y mi alma es espíritu. Debo procurar armonizar estos elementos para hacer mi ser saludable y esto no es ajeno a una vida armonizada con el medio ambiente.
Oigo llorar a la madre tierra lamentándose del maltrato dado por la humanidad a la naturaleza. Se han polucionado 3 elementos: La tierra, el agua y el Aire. Y con el fuego se está jugando al maldito juego de las armas nucleares y otras formas de destrucción. También me siento implicado en la polución espiritual del planeta. Egoísmo, adición, ambición de dinero y poder, violencia, desigualdad. Así como percibo estos problemas, percibo también que dando balance y equilibrio a mi propia vida, puedo comenzar la mínima aportación a mejorar la situación, que requiere una mayor toma deconciencia colectiva. Se que mi actitud y mi forma de vida pueden hacer una diferencia. Quisiera ser un canal de sanación y balance. La responsabilidad medio ambiental es un compromiso cotidiano. Quiero vivir en armonía con mi familia, la naturaleza.
Soy Wiccan@. La espiritualidad natural es mi religión y la base de mi vida. la naturaleza es mi maestro y mi libro sagrado. Soy parte de la naturaleza y la naturaleza es parte de mi. Mi comprensión de los misterio del cosmos crece en este sendero espiritual.
Bendiciones
Oración Popular