Hechiceras.
ERITRITA.
Atributos: La eritrita fortalece la energía esencial a cualquier nivel, sea en la columna, el cuerpo, el cuerpo de luz o el planeta.
A nivel psicólogico, ofrece la confianza, la seguridad y el poder personal que surgen de la firmeza inconmovible de la fuerza interna.
Tambien fortalece el corazón físico y los vínculos de verdadero amor, uniendo a las personas con compasión amorosa.
Curación: Fortalece el tuétano de los hueos, los globulos rojos y las estructuras celulares y ayuda a superar los desórdenes de la piel.
Posicion: sostenla o crea entramados con ella . Los entramados son:
– en forma de triángulo con la punta hacia abajo,
– en zig zag,
– en estrella de 5 puntas,
– en forma de ocho,
– como una estrella de David.
Abunda en México, Marruecos, Australia, Polonia y España.
Fuente: Cinta Chavarría. «La Biblia de los cristales.» Tomo 2.
El problema de la invasión céltica en España según los últimos descubrimientos.
© De la versión digital, Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia
Proyección de ‘Diario de una hechicera’ en Barcelona.
Fuente: http://arcannum.16mb.com
MORGANA y los cotilleos de la corte.
LAS DIOSAS DE ÁVALON.
DIOSA BRIGIT: Brigit se la ha asociado más con el aspecto de Diosa Virgen y con el fuego por ser la chispa de la vida entre el crudo invierno.
DIOSA ARTHA: La gran Diosa del Este en el equinoccio de primavera es Artha, la Gran Osa y su festival se celebra el 21 de Marzo. Artha se corresponde con la constelación de la Osa Mayor.
DIOSA RHIANNON: Rhiannon es la Diosa Virgen que ha despertado su sexualidad y que se encarga de activar la reproducción de todos los seres vivos. Se la representa como una mujer joven.
DIOSA DOMNU: La Diosa del Solsticio de Verano o Diosa del sur es Domnu, la madre del agua, diosa del océano y reina de las profundidades. Domnu es quien controla el ciclo del agua en la Tierra.
DIOSA KER: Ker es la Diosa proveedora, sustentadora y protectora, es la Diosa generosa que alimenta a sus criaturas vivientes con los frutos que surgen de la Tierra. Es la diosa de los cereales.
DIOSA NOLAVA: Ésta es la Diosa que ocupa el centro de la rueda sagrada del año. También se la conoce como Nolava o Morgana, viste con ropajes violetas.
DIOSA BANBHA: La diosa tiñe de marrón todas las hojas de los árboles y las deja caer creando un manto sobre su cuerpo. Es la diosa del otoño y madre Tierra.
DIOSA KERIDWEN: Keridwen, conocida como la Diosa de la muerte, la Diosa oscura, Diosa del otro mundo o la Abuela sabia. Es la diosa guardiana del caldero de la sabiduría.
DIOSA DANU: Danu es la madre del elemento Aire y su posición dentro de la rueda del año es en el Norte. Como Madre del Aire, Danu vive más allá del viento del Norte.
Avalon, la isla de las manzanas.
Rose, Jolson, DeSilva.
el mar
O a la luna llena tu espejo
O a la manzana partida de tu árbol sagrado?»
Y los que sueñan los sueños,
Vagando por solitarios acantilados,
Sentados junto a desolados arroyos;
Perdedores del mundo y del mundo desertores
Sobre quienes brilla la pálida luna;
Aún así parece que siempre seremos
los motores, los agitadores del mundo.
Glastonbury, el lugar mítico de Inglaterra.
Entre los restos de los asentamientos de la Edad de Hierro, los arqueólogos han encontrado botes con los que los habitantes alcanzaban sus moradas en el terreno rodeado de agua. El pueblo celta, para el que Avalon era el ultramundo, fundó en este lugar una academia para druidas. Aquí se revelaban a los elegidos los secretos de los druidas y de aquí proceden los santos y seres fabulosos, espíritus y magos como Merlín y el hada Morgana, la hermana del legendario rey Arturo. Su reino fue también el mundo de los celtas, que daban más crédito a las leyendas que a la realidad. Así que no es de extrañar que hasta en nuestros días haya personas que hablen de un experimento del mago Merlín, quien pretendió en su tiempo unir a los supervivientes de la tragedia de la Atlántida a la nueva etnia de los celtas. Se trataba de abrir una nueva vía a la corriente de la sabiduría arcaica.
Dicen que José de Arimatea vino a Avalon después de bajar, en Jerusalén, el cadáver de Jesucristo de la cruz y sepultarlo en una cueva. Cuenta la leyenda que este ex miembro del Gran Consejo judío y apóstol secreto de Jesús, nada más llegar al nebuloso reino insular, hincó en la tierra su cayado, que de inmediato empezó a echar raíces. Así se convirtió en un zarzal que floreció durante siglos, por Navidad, entre las ruinas de la vieja abadía.
El santo varón de Arimatea, según un rumor extendido, llevó consigo en su viaje al gélido norte el cáliz del que bebió Jesús en la última cena con sus apóstoles y en el que al parecer se recogió la sangre del crucificado. José colocó el vaso al pie de la Tor de Glastonbury (en lengua celta, Twr Avallach; tor significa colina, tierra), una colina de 200 metros de altitud, y finalmente lo enterró, tras lo cual brotó la llamada «blood spring» o fuente de sangre, que se puede ver en la actualidad. Dicen que fue aquí donde tomó tierra cuando vino en barco desde Judea. La historia que rodea la Tor de Glastonbury se parece notablemente a una leyenda sobre la transfiguración de Jesucristo en el monte Tabor, en la patria de los viajeros piadosos.
Para los celtas, la Tor era la entrada al ultramundo. Hasta en nuestros días se puede recorrer el camino de los peregrinos que asciende en espiral alrededor de la colina hasta la torre en ruinas. Se dice que lo abrieron hace unos 2500 años, cuando los celtas llegaron a Britania. Este camino serpenteante simboliza a la serpiente planetaria y posee una armonía y fuerza intrínsecas que las personas sensibles perciben hasta el punto de poder caer en un estado similar al del trance. Dicen que quien sea capaz de sintonizar las vibraciones de la tierra (Twr) con la conciencia cósmica del camino en espiral, encontrará la llave de la puerta al ultramundo. Ciertos zahoríes pretenden haber constatado en sus estudios geománticos el efecto de enormes fuerzas telúricas. De acuerdo con antiguas tradiciones, la Tor de Glastonbury no sólo se halla sobre la principal línea de fuerza de Inglaterra -junto con el monte Saint-Michel en Cornualles, Stonehenge y Avebury-, sino también sobre una línea de fuerza que se extiende como un ocho tumbado (lemiscata), el símbolo del infinito, alrededor del planeta.
Se sabe que José de Arimatea puso finalmente la primera piedra de la primera iglesia cristiana: la Vetusta Ecclesia, la iglesia más antigua del reino insular de la que habla la leyenda. Muchos habitantes de Glastonbury siguen estando convencidos actualmente de que en su tiempo estuvo como comerciante de estaño, junto con su sobrino adolescente, Jesús, en este brumoso páramo de Glastonbury para aprender en la academia druida la sabiduría celta por boca de los sacerdotes.
Otra leyenda cuenta que el rey Arturo, cuya realidad histórica no se ha logrado demostrar, se reunió en Glastonbury con sus caballeros de la Tabla Redonda alrededor del Grial desenterrado. En torno a este centro sagrado del reino, los primeros cristianos construyeron una pequeña iglesia, y en el transcurso de los siglos surgió en su lugar la abadía benedictina que posteriormente fue destruida en el año 1184 por un incendio. Durante el año 1191, los monjes desahuciados se pusieron a buscar, por indicación de Enrique II, la tumba de Arturo. Con ello se pretendía dar una lección a los galeses rebeldes que se habían unido en la creencia de que Arturo no había muerto y volvería a Avalon para liberar al País de Gales.
Ante esta amenaza, pronto aparecieron como por ensalmo los esqueletos de un hombre muy alto y una mujer con el cabello visiblemente rubio. Cuenta la leyenda que el rey Arturo rechazó la advertencia de su mago Merlín y se casó con la rubia Ginebra, quien se enamoró de Lanzarote, el amigo del rey, y fue infiel a su marido. Cuando Lanzarote se acercó después al Santo Grial, un golpe de viento lo tiró al suelo. Arturo se reconcilió con su esposa, que gracias a la intervención de Lanzarote se salvó de la muerte en la hoguera. Después de la muerte de Arturo, los amantes volvieron a verse una vez más, pero se separaron de nuevo de inmediato para expiar desde entonces su comportamiento. Ginebra se hizo monja, Lanzarote ermitaño. De acuerdo con la leyenda, tras su muerte la rubia Ginebra fue sepultada, en castigo por su adulterio con el caballero Lanzarote, a los pies de Arturo.
La imponente construcción resistió en los años posteriores a los embates daneses y sajones, pero no pudo contra el dominio de Enrique VIII, quien se autonombró jefe supremo de la Iglesia anglicana. El rey decretó en 1538 la disolución de todo el patrimonio de la Iglesia romana en el país y sus soldados saquearon el monasterio de Glastonbury. El último abad fue ahorcado públicamente, y los libros de la grandiosa biblioteca se emplearon para rellenar los baches de las carreteras. Los edificios caídos sirvieron de cantera a los campesinos de la zona para construirse sus propias casas. Hoy en día, un sencillo letrero en el parque de la abadía señala la tumba de Arturo, en el mismo lugar en que antaño se hallaba el gran altar.



