Ritual de protección con ajos

Siempre hemos de resguardarnos de personas malintencionadas, envidiosas, que no desean que tengamos armonía y tranquilidad (tanto espiritual como material). Este ritual es sencillo, económico y efectivo.
Necesiteremos:

  • Una cucharadita de ajo deshidratado (en polvo).
  • Una cucharadita de mirra.
  • Siete hojas secas de hierbabuena.
  • Siete hojas secas de perejil.
  • Palo santo.
  • Un braserito, caldero o sahumador.

Procedimiento:
Lo haremos un sábado recién levantados.
Encender el palo santo y esparcir los ingredientes en el brasero, caldero o sahumador.
Trataremos de sahumar todas las habitaciones de casa, diciendo: «Líbrame de los que me quieren mal, ahuyenta todo pensamiento negativo hacia mi y mi familia».
Luego coloca en la parte central de la sala el brasero durante por lo menos 10 minutos.
Pasados los diez minutos, puedemos colocar el brasero en lo alto de un mueble, hasta que se consuma.

  • El ajo tiene el poder de proteger contra todo mal, ahuyentar las malas vibraciones internas y externas.
  • La mirra le da fuerza al pedido.
  • La hierbabuena llama a la tranquilidad.
  • El perejil es un escudo protector.

© Morgana Barcelona.

El Santo Grial

El Santo Grial pudo ser el plato que Cristo utilizó durante la última cena o el vaso con el que se recogió la sangre de su crucifixión. Depende de qué tradición, éste habría sido llevado a Inglaterra, junto con la lanza con la que atravesaron el costado de Cristo, y dejada bajo la protección de un custodio del Santo Grial: el Rey Pescador.
La leyenda nos cuenta cómo al haber sido herido el padre del Rey Pescador (rey Lisiado), la tierra se hizo baldía; pero sólo podría curar y retornar la prosperidad si un caballero de corazón puro encontrase el Grial e hiciese la preguntas adecuadas. La búsqueda se convierte en la prueba de pureza y valor de cada uno de los caballeros y se inicia cuando el Grial se aparece en una visión a Arturo y sus Caballeros.
Si bien se trata de una leyenda cristiana, su orígen se remonta a la mitología celta, en la que son frecuentes las cornucopias y calderos (incluyendo uno con poder de resucitar) y las búsquedas en las que el héroe ha de adentrarse en el otro mundo para ganar un valioso premio. Existen pues, varias versiones de la leyenda, y todas coinciden en que Arturo nunca emprendió tal busqueda y que sólo un caballero, Sir Galahad, demuestra ser merecedor de encontrar tal objeto precioso.
Sang Graal: Esta palabra proviene del occitano gradal, actualmente grazal. Aparece por primera vez a fines de siglo XII, en el Perceval de Chrétien de Troyes, y es un nombre común. En la obra de Chrétien es un vaso; en la de los contiunadores de Chrétien, una escudilla o una copa; en la versión cisterciense, un cáliz; en la de Wlfram von Eschen bach, una piedra, y en la versión galesa arcaica, una cabeza que sostiene una cabeza cortada. El objeto fue ampliamente cristianizado, pero no hay duda sobre su origen celta.
Como arquetipos del mismo objeto podemos encontrar tanto en Irlanda como en el País de Gales, calderos de resurrección, de abundancia y de inspiración, escudillas inagotables, funtes de salud.
En el transcurso de los siglos, se han dado múltiples interpretaciones a este objeto misterioso, al que se vincula con el evangelio de Nicodemo. La versión ortodoxa hace del mismo vaso de esmeralda en el que José de Arimatea habría recogido la sangre de Jesucrito antes de que le dieran sepultura, pero las corrientes cristianas marginales, le dieron muchas otras significaciones.
Desde la óptica celta propiamente dicha, el Graal es un símbolo de poder y de totalidad vinculado a las ideas de abundancia, conocimiento e inmortalidad. Y el ritual que se describe a propósito del Graal responde a antiguas ceremonias de entronización real, porbablemente para destacar el concepto de una realeza ideal y universal que encarna en la tierra el arquetipo de lo divino. Por otra parte, una de las formas que adopta esta palabra en los textos medievales es sangreal.
El vocablo es significativo por su ambigüedad. Según de qué modo se segmente la palabra, puede verse en ella tanto «El santo graal», conforme a la leyenda de José de Arimatea, como «Sangre real», indicativo de un linaje regio o iniciático. Todos los textos relativos al Graal insisten en la importancia de un linaje predestinado para la custodia del mismo, e incluso de un linaje al estilo celta, esto es matrilineal. Más que un objeto, el Graal sería el símbolo de la trasnmisión de secretos inciáticos de generación tras generación. Sir Perceval, el primer héroe
En versiones tardías de la leyenda del Grial, es Sir Galahad el que encuentra el Grial. Pero el héroe que logra el Grial en la versiones primitivas es Sir Perceval. Criado por su madre en Gales y asilado del mundo, Perceval recibe la inspiración de un grupo de caballeros armados, a quien confunde con ángeles, para salir en busca de su fortuna. Llega al castillo del Grial y, donde fracasa en formular las preguntas esenciales sobre el Grial y la lanza. Posteriormente, llega a la corte del Rey Arturo, y una vieja le maldice por su fracaso, que ha hecho estériles los campos. La segunda vez que Perceval va hasta el castillo del Grial, hace las preguntas adecuas….
¿A quién le sirve el Grial? y ¿Por qué gotea sangre? En uno de los más poéticos relatos del Grial, el Perslevaus o High Book of the Grail, Perceval se lleva el Grial en una barca mágica y llega hasta la isla de la Abundancia dónde ha de reinar. Debajo de la Isla de la Abundancia está la Isla de la Pobreza, cuyo pueblo será alimentado por el Grial.
© Morgana Barcelona

La magia de las libélulas

Cuenta la leyenda que en el comienzo de los tiempos estaba prohibido que las hadas convivieran con los mortales, por temor a que se establecieran vínculos entre ellos contrarios a las leyes de la naturaleza.
Como todos sabéis, a las hadas les encanta participar de la vida de los seres humanos y algunas, las más atrevidas, desobedecieron las normas de los Dioses. Aine, la Diosa que las creó, las castigó quitándoles la forma humana que las hacia tan cercanas a los hombres, condenándolas a ser únicamente insectos. Pero unos hermosos insectos: las libélulas.
Pero a la Diosa no le fue permitido dejarlas sin las facultades que son parte de su esencia: la belleza, la capacidad de leer los pensamientos, la intuición que les hace saber lo que es cierto y lo que no lo es y la prerrogativa de convertir los sueños en realidad, abrir los caminos del aire y volar tan rápido que nadie puede seguir su estela…
Pasó el tiempo muy deprisa y las cosas cambiaron. La prohibición de no convivir con los humanos fue abolida, pero para cuando la Diosa Aine indultó a las hadas que ella misma había convertido en libélulas, estas se negaron a volver a su estado anterior. Se habían acostumbrado a convivir con los humanos sin despertar sospechas, sin recelos y sin ser estudiadas como elementos curiosos o extraños. Eran libres, mucho más libres que cuando tenían que esconderse al menor aviso de humanos en el entorno.
Así que desecharon la propuesta y ya para siempre son esas maravillosas criaturas que nos rodean en los bosques y que con su sola presencia nos alegran el día. Siguen siendo mágicas aunque temerosas de ser descubiertas. Su labor es ayudar a que los sueños y las ilusiones de los humanos se cumplan. No desaprovechemos la ocasión, si alguna de ellas nos ronda, de contarle nuestros sueños.
Es fácil encontrarlas sobre las hojas de las hiedras o de los helechos por que están siempre cerca de los ríos y de las fuentes. Y aseguran que si tienes algo que las recuerde (un objeto con su forma, un dibujo, una figura grabada) ellas lo considerarán como su casa y como un homenaje y te traerán suerte.
© Morgana Barcelona

Las lágrimas de las Hadas

Una leyenda irlandesa cuenta que las hadas, al convivir con los humanos, se implican en todo lo que les sucede. Sufren y se alegran con las cosas que ocurren en su mundo y muchas veces expresan esas emociones con lágrimas.
Las lágrimas de las hadas pueden ser de alegría y cuando es así, cuando las hadas lloran por las cosas hermosas que el hombre inventa (como la música, la poesía o el arte en general), sus lágrimas se convierten en piedras preciosas que engarzan en guirnaldas y las van dejando por todas partes. Guirnaldas usadas para adornar las casas, las calles, las orillas de todos los mares y cada espacio conocido. Y por eso, a menudo, vemos diminutas esferas brillando en la oscuridad de la noche sin que podamos explicar qué son, ni qué las produce.
Pero cuando las lágrimas de las hadas son amargas, todos los rincones de los bosques y todos los seres que reconocen ese llanto, se apenan y se conmueven con él y tratan de consolar esa trmenda tristeza que sienten las hadas, dibujando para ellas un arco iris y convocando al viento para que las acune en sus brazos y las calme.
Se dice que las hadas lloran sobre todo por los niños. Por las injusticias y el dolor que se les causa. Las hadas lloran amargamente cuando los niños pasan hambre, frío o son maltratados y padecen el peor de los males: el miedo. Si ésto sucede, no podrá haber arco iris, ni viento dulce, ni armonía de bosque que las calme. No, no lo habrá…

 
© Morgana Barcelona