El Nemeton.

 
 
La palabra gala nemeton o nemeto- designa el santuario, el lugar específico en el que los celtas practicaban el culto, bajo la dirección de los druidas. El equivalente gaélico es Nemed que significa «sagrado». En britónico, se encuentra nyfed y neved en bretón en el sentido de «santuario ». Estrabón refiere que el nombre del santuario de los gálatas de Anatolia era Drunemeton (Libro XII.I).
 

 

Estos lugares sagrados se encuentran en le mundo celta, también en Gran Bretaña, en Hungría, en Alemania, en Suiza, en la República Checa, etc., y evidentemente en Galia, donde la arqueología ha demostrado la riqueza y la abundancia de estos sitios. A título de ejemplo, se pude citar el importante nemeton del bosque de Nevet (palabra que proviene del bretón neved, plural nevedoù, ‘santuario’, del que proviene el céltico nemeton), en Locronan (departamento de Finisterre) en Bretaña, el recuerdo de cuyos rituales druídicos se perpetua en nuestros días en la forma cristiana de la Troménie.
En las épocas más antiguas, el culto tenía lugar al aire libre, en lugares consagrados, determinados por los druidas, y no es descabellado pensar que sitios megalíticos fueran «recuperados» con fines religiosos.
Los recintos y las construcciones aparecieron tardíamente, en la primera mitad del siglo III a. C., y fueron utilizados hasta la invasión romana. Por consiguiente, su construcción y su empleo estuvo limitada en el tiempo. Se puede citar a título de ejemplo: Gournay-sur-Aronde en el departamento de Oise y Mirebeau-sur-Bèze en el de la Côte-d’Or, en Francia, Navan Fort en Irlanda del Norte, (capital mítica del reino del Úlster , conocida en la literatura épica con el nombre de Emain Macha, residencia del también mítico rey Conchobar Mac Nessa), Holzgerlingen o Felbach-Schmieden en Alemania, Mšecké Žehrovice y Oppidum Závist en Bohemia, Ludéřov en Moravia.

 

Con el término alemán Viereckschanze,los arqueólogos designan un espacio cuadrangular, rodeado de un foso y de un terraplén, rematado con una empalizada de madera. Sin embargo, el uso de este término técnico no está restringido al nemeton, que es únicamente un tipo de Viereckschanze.
El importante sitio de Gournay-sur-Aronde, por ejemplo, es un recinto cuadrado de 40 metros de lado, que consta de un foso de 2 m de profundidad y de una anchura de 2,5 m, cruzado por una entrada situada en la fachada este. Este acceso estaba enfrente de un edificio rectangular.

 

Los sitios que han sido excavados tienen huesos de animales en grandes cantidades, esqueletos humanos y numerosas armas neutralizadas (rotas o retorcidas). Ello revela la práctica de sacrificios. Se tiene constancia de sacrificios de prisioneros de guerra, pero parecen limitados. Los restos humanos pueden ser osarios de guerreros, honrados con una ceremonia.
Se puede suponer que los recintos sirvieron para las prácticas druídicas, como la justicia, la magia, la adivinación, etc.
  • Uno de los antiguos nombres de Clermont-Ferrand era Augustonemetum.
  • Los de Arras eran Nemetocenna, después Nemetacum Atrebatum, con el sufijo -acum de localización.
  • El nombre de Nanterre refleja directamente la evolución fonética de Nemetoduru(m), dicho de otra manera, «puerta» o «lugar del templo».
  • Los topónimos del tipo Nonant (cf. Nonant-le-Pin) procedente de *Novionemeto-, de noviios, nueve, nuevo, es decir «nuevo santuario».
Wikipedia.
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Caldero de Gundestrup


Se trata de un recipiente ritual hallado en Himmerland, Dinamarca, en 1891, en el lecho seco de una turbera, desmontado en cinco piezas rectagulares y largas, siete más cortas y una redonda. Cada placa rectangular estaba realizada en plata casi pura (97%) y repujada con variados motivos; animales, vegetales y antropomórficos.
Sophius Muller reconstruyó las piezas para lograr el caldero tal como se ve en la actualidad; el recipiente mide 42 cm de altura con un diámetro de 69 cm.
Se trata de la mayor pieza arqueológica en plata de la Edad del Hierro europea, por este motivo ha despertado el interés de numerosos estudiosos; fascinados por su iconografía. Ha sido fechado en torno al siglo II a. C. y se lo relaciona con las culturas célticas de Europa Central.
Se encuentra depositado en el Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague, la capital de Dinamarca, siendo una de las más célebres piezas arqueológicas depositadas en dicho Museo. Existen al menos tres reproducciones del caldero en distintos museos franceses; el Galoromano de Fourvière en Lyon, el de la civilización céltica de Bibracte (Saona y Loira) y en el Arqueológico de Dijon.

Iconografía

El caldero está cubierto con numerosos motivos ornamentales basados en la mitología celta, como por ejemplo una representación de Cernunnos, otra de Taranis, u otras más del dios Dagda sumergiendo a los guerreros muertos en un caldero para efectuar su resurrección. En la mitología celta, el caldero mágico puede, según afirman las leyendas, alimentar a un millar de hombres, como es el caso del caldero de la abundancia de Dagda, u otorgar el saber universal a quien ingiera su contenido, o incluso tiene a veces el poder de resucitar a los muertos. Esos poderes deben ser puestos en relación con circunstancias similares predicadas de determinados manantiales o fuentes dotados de poderes especiales. El Grial de las leyendas medievales sería, para algunos investigadores, una representación cristianizada del mismo caldero mágico evocado por esta pieza arqueológica.
En el Caldero de Gundestrup pueden verse igualmente representaciones de animales exóticos como, por ejemplo, leones o delfines, lo que indicaría que los artesanos que fabricaron el caldero tenían vínculos con el mundo mediterráneo. Este hecho ha llevado a considerar que es una obra de factura tracia.
Ciertos investigadores, por su parte, observan en él la imagen de Lakshmi (otros dicen Shiva3 ) y sus dos elefantes, signo de buena suerte, por lo que lo consideran una obra de artesanos indios. Al respecto, sin embargo, la arqueóloga especializada en la cultura céltica; Miranda Green observa que:
«…estas conjeturas ignoran los estrechos vínculos existentes entre el arte religioso en él representado y el de la Europa celta.»

El Caldero Mágico

El caldero es el lugar de las transmutaciones mágicas y místicas, de las prácticas rituales y alquimistas, simboliza el cambio, la resurrección, la renovación, la consagración.
El famoso caldero celta que hace alusión a la abundancia, llena gran número de historias populares y epopeyas, en todas ellas aporta el bienestar a su dueño y a los puros de corazón, pero a los que no lo son y prueban de su contenido, les es indiferente, en el mejor de los casos.
En ocasiones es un caldero que puede ofrecer comida abundante, sin poner nada en su interior, para miles de gentes; en otras, devuelve la vida.
Su sucesor en las epopeyas de la Edad Media es, como puede suponerse, el Grial, que alimenta a José de Arimatea, encargado de su custodia, durante varios meses en el foso de un castillo donde es mantenido sin comida, ni agua.
El caldero es un elemento simbólico de gran importancia entre la tradición celta. El gran caldero que suministra de forma inagotable hidromiel, cerveza y carne de cerdo aparece en la literatura irlandesa en las descripciones de los festines celebrados en el mas allá , en el relato “ Mala batalla de ith tuiried«.
El dios Dagda posee un caldero con el que nadie se siente insatisfecho.
En la tradición Galesa el caldero es un símbolo funerario: el caldero tiene el poder de resucitar a los muertos.
En la época del bronce final se usaban los calderos como elementos rituales y se han hallado calderos gigantes, de capacidades enormes, de hasta 400 l.
Se cree que el mito del grial, es una cristanizacion del mito celta del caldero sagrado.