Los Druidas y los Celtas

Los celtas forman parte de una rama de indoeuropeos primitivos. Estos últimos constituían un tronco étnico ya poderoso hacia el tercer milenio a. C. en la región constituida actualmente por Irán, Afganistán y el norte de la India. Poseían una religión solar y un culto al fuego; se llamaban a sí mismos Aryas, hijos de Ar o Ram, el carnero solar, aquel que atraviesa las tinieblas y abre las murallas. Estos hijos del Sol se esforzaban por llevar a la práctica las cualidades del carnero solar: el sentido del sacrificio y el del debate contra las tinieblas.

Los indoeuropeos se expandieron en varias oleadas sucesivas; pueblos enteros partieron hacia poniente. Unos llegaron a España, lugar que los griegos identificaron con el Jardín de las Hespérides, fuente inagotable de conocimiento y de riqueza. Otros, los dorios, partieron hacia Grecia; otros, hacia los países nórdicos; otros, incluso, como los celtas y los germanos, continuaron su ruta hacia Occidente.

Durante el primer milenio a. C., la migración había, prácticamente, finalizado. Estos pueblos se mezclaron con los autóctonos, alimentándose de sus tradiciones e inculcándoles, a cambio, su propia espiritualidad. Los celtas eran, a la vez, pueblos guerreros y labradores. De este modo, conquistaron Europa.

Dos grandes universos van a dibujarse en esta Europa: el universo mediterráneo, amante del calor y del mundo sensible, y el universo del norte y del centro de Europa, envuelto en niebla, dotado de una gran imaginación, que se refleja en su arte geométrico, donde los ritmos y sonidos van a expresarse a través de ondas y espirales. El mundo del color (el sur), y el de sonido (el norte), se encuentran en el mundo celta, donde la geografía sagrada prohíbe la representación antropomórfica de la Divinidad. Solo se le podrá atribuir una máscara simbólica (solo se le podrá revestir de símbolos o de elementos simbólicos).

El dios Ogam u Ogmios, protector del conocimiento y de la elocuencia, proporcionará una escritura sagrada, llamada “ogámica”. Ogam está ligado a los magos. Gamma es la tercera letra del alfabeto griego (nombre de la antigua lengua indoeuropea), que, invertida, se convierte en Mag, palabra empleada por los iranios para designar a sus propios sabios. Esta palabra recuerda a aquellos que poseen el conocimiento del Fuego, y está relacionada con el poder del sonido. Cada uno de los signos de esta escritura estaba relacionado con la forma de una hoja de árbol, y esta hoja era una representación simbólica. El descubrimiento de estos conocimientos nos confirma la existencia de una civilización atada a la misma tradición, y que iba más allá de las fronteras geográficas o de la idea de nación. Fijada en clanes y federada en tribus, la sociedad celta participaba, al mismo tiempo, de una estructura fija y dinámica, que le permitía ser, a la vez, agrícola y guerrera.

¿Quiénes eran los druidas?

En la jerarquía social, los druidas eran los sacerdotes de los celtas. No formaban una casta hereditaria, dado que cualquiera podía iniciarse como druida.

Su enseñanza se componía de tres mandamientos:

  1. Obediencia a las leyes divinas. Siendo Dios considerado como inteligencia cósmica (los griegos hablaban de “Logos-Inteligencia”), esta obediencia presupone que existe en el hombre el principio de voluntad, característico de la Divinidad.
  2. Interés por el bienestar del medio social, es decir de la Humanidad y del clan. Esto exige una noción de amor, segunda característica de esta Divinidad con múltiples formas, que no puede ser representada.
  3. Asunción con valentía de todos los embates de la vida, es decir, ser estoicos, tener una filosofía de vida. Como la Historia lo ha demostrado, estos pueblos tuvieron una gran capacidad para aguantar el sufrimiento y enfrentarse a la adversidad. Para que esto sea posible, se necesita la inteligencia: para saber callarse cuando hace falta, para renunciar cuando hace falta y para actuar en el momento preciso.

La característica de esta Divinidad, que es al mismo tiempo una y triple, es estar dividida en tres, siguiendo las tres virtudes básicas: voluntad, amor e inteligencia. Estos tres “mandamientos” pueden vivirse individual o colectivamente, y están relacionados con los tres grados de sacerdocio.

Los tres grados de sacerdocio

El primer grado es el de los bardos, aquellos que tienen la inteligencia de saber vivir, de saber callarse y de saber hablar cuando hace falta.

Los bardos de la Edad Media son los que transmitieron los conocimientos haciendo circular las noticias. Son ellos, también, los que trabajaban con las leyes de la Naturaleza. El bardo es aquel que encuentra el ritmo de la prosa, en la lengua, en el verbo. Retomando el principio del ritmo, de la onda o de la ola, el bardo es aquel que puede combinar una ola, una onda vibrante de vida… crear las canciones, fundamento de todo pueblo. Cuando un pueblo deja de bailar o de cantar, abandonando los elementos que forman su propia etnia y su propia personalidad, es que está enfermo o casi muerto.

Los bardos tienen acceso a ciertas fuentes de conocimiento, y están inspirados por el ritmo divino de las estrellas. Sus túnicas son azules como el cielo; además, son astrónomos. El primer grado prepara para la aplicación del tercer mandamiento: enfrentarse a la vida tal y como se presenta y no buscar una felicidad o un paraíso inexistentes, pero saber transformarla gracias a la poesía, al canto, a la danza, es decir, con la vida, porque no se puede transformar la vida con otras cosas que no sean la vida misma, porque si no, la matamos.

El segundo grado: el ovate. Esta palabra está relacionada con una raíz celta que quiere decir “ovide”, ofidio, lo que la une a sus raíces indoeuropeas. La serpiente es símbolo de sabiduría; en la India, el maestro se llama Naga, serpiente, “aquel que conoce”. El ovate lleva la túnica verde, color de la vibración de la Naturaleza sobre nuestro planeta; el mar, fuente de vida, vibra en esta tonalidad correspondiente a la nota fa, la cuarta nota en la escala de siete.

El ovate no es todavía el druida, pero tiene la posibilidad de enseñar a la juventud, de dar esperanza y ánimo. Puede también aprender a utilizar las armas, llevar una espada y batirse, porque sabe cuándo y cómo hay que hacerlo. Si el bardo trabaja con la música profunda, aquella que encadena las ondas a través de espirales, el ovate trabaja sobre las ondas del pensamiento.

La tierra tiene movimientos que se propagan de forma sinusoidal, constituyendo su telurismo. Los ovates poseían la ciencia concerniente a las direcciones de las corrientes terrestres y sabían canalizar las energías ofrecidas por la Naturaleza. El ovate actúa como catalizador entre el mundo subterráneo y el mundo aéreo del pensamiento.

El tercer grado es el de druida. Esta palabra proviene de “Der”, en celta, que deriva de la raíz indoeuropea Deria, Dunia, Diria y también Viria. Der quiere decir “roble”. Este árbol canaliza una energía que le permite retorcerse sobre sí mismo.

Una de las funciones del druida es el corte del muérdago. Es realizada por tres personas, que encarnan los tres mandamientos: dos que aguantan, representando el amor y la inteligencia, y la tercera, que corta con la hoz de oro y que representa la voluntad. Esta última se apoya sobre los hombros derecho e izquierdo de sus dos compañeros. De este modo, puede penetrar en el árbol y cortar el muérdago, que es recogido por los dos hombres que le sujetan.

La hoz representa el poder de la Luna y de Saturno, símbolo del conocimiento y de la victoria sobre la muerte. El druida lleva una túnica blanca y canaliza las energías del cielo.

Los tres círculos de la cruz céltica

Así como la triple Ley rige una civilización, del mismo modo el universo está dividido en tres mundos:

  1. El Círculo de Keugant, círculo vacío donde ningún ser puede subsistir fuera de Dios. Mundo del espíritu o de los arquetipos, corresponde al agujero central de la Tabla Redonda. Es un todo espiritual, lo desconocido y lo invisible, el mundo donde nada puede caber porque ya está todo contenido. Las cruces celtas tienen como punto de partida un círculo vacío. Para los antiguos, que consideraban la materia en segundo lugar, según el orden de la emanación, el principio energético espiritual era el primero.
  2. El Círculo de Abred, círculo de la Fatalidad, del Destino inevitable, donde cada nueva existencia nace de la muerte. El hombre atraviesa este círculo; este último es la expansión del primero y de los cuatro brazos de la cruz traspasando el círculo. En realidad, esto nos presenta la rueda del dios Sucellus, dios del mazo, aquel que golpea, que ve el destino. Se encuentran círculos grabados ilustrando esta concepción desde el segundo milenio hasta la época merovingia. Es una cruz animada, que indica la posibilidad de realización del destino y no la fatalidad en su aspecto negativo. Los hindúes llaman a esto la ley del karma. Si se golpea, se recibe… Si se recibe, se golpea… Ley de causa y efecto, de acción y de reacción. Este círculo es nuestro mundo concreto; podríamos situar en él los planetas, el mundo de la manifestación y de la dualidad espacio-tiempo, representado por la cruz.
  3. El Círculo de Gwenved, o círculo de beatitud, es el círculo de la luz blanca, donde cada ser nace de la vida. Está representado por la corona de roble, que rodea la rueda de la manifestación como un caduceo. El círculo es la figura geométrica más perfecta, y este tercer mundo representa el entorno a la totalidad, la realización del ciclo.

Existen, pues, tres mundos:

  • El mundo espiritual o arquetípico.
  • Aquel de la fatalidad o del destino, un mundo en cruz, como el nuestro.
  • Aquel de la liberación para salir del juego de luces y sombras.

En la cruz celta se parte de un punto, centro del mundo y de un círculo que contiene todo. Es el mundo de Ginebra, florido y abierto, de la Naturaleza considerada como Sol. Para unir de nuevo estos dos elementos, está la cruz, los dos diámetros. De esta manera, esta cruz va a cobrar vida, dando nacimiento a la esvástica, que dará vueltas hacia la derecha y hacia la izquierda como doble espiral, doble onda que se extiende hacia arriba y hacia abajo. El movimiento de los brazos de esta cruz libera a la cruz de su círculo. Así, ella sale de este por necesidad, y es entonces cuando se puede construir y golpear el mundo con el martillo de Sucellus. Esto marca el límite del universo en cuanto a la forma, mientras que la Naturaleza le lleva a su expansión energética.

Este pueblo ha revitalizado Europa entre el 900 y el 300 a. C., en la época correspondiente astrológicamente a la era de Aries. Las fuerzas solares hacen irrupción en el Zodíaco. Este misterioso dios carnero con el cuerpo de serpiente es muy importante entre los celtas. La invasión de los galos al Monte Capitolio en Roma y a Delfos, marca el fin de su ciclo. Poco a poco, este mundo entra en decadencia. Pero quedaron algunos elementos: las rutas utilizadas por César, el arte de la metalurgia, un arte geométrico, un panteón y un gran conocimiento de las fuerzas de la Naturaleza.

Estos elementos se mantuvieron vivos hasta el año 819, fecha en la cual Louis le Débonnaire abolió una forma de cristianismo celta que había sobrevivido hasta entonces. La Edad Media lo conservará en la tradición del ciclo de romances de la Tabla Redonda, nacidos del universo druídico.

La cruz celta resume los tres mundos.

  1. El Círculo de Keugant, círculo vacío donde ningún ser, excepto Dios, puede existir; ni los vivos, ni los muertos pueden acceder, y solo las manifestaciones de Dios pueden atravesarlo.
  2. El Círculo de Abred, círculo de la Fatalidad, donde cada nuevo estado, cada nueva existencia, nace de la Muerte. Es el círculo de las migraciones que todo ser animado tiene que atravesar para llegar hasta el siguiente.

El Círculo de Gwenved, círculo de la Beatitud en el Conocimiento, donde cada nuevo estado nace de la Vida. Es el Mundo Blanco, donde todo hombre debe llegar al finalizar las migraciones.

Fuente: Bliblioteca Acrópolis.

La magia del acebo

El Acebo o Ilex aquifolium es un árbol de hoja perenne de 1-20 metros de altura, sus hojas son de color verde oscuro y tiene espinas, Las flores son pequeñas, blancas y rosadas, posee un fragante aroma, que se siente en la base de las hojas.

El fruto es de color rojo y son bayas de 8 mm de diámetro. Cada baya contiene 4 semillas (que se encuentran en la planta, de agosto a diciembre). El hábitat del acebo: crece en bosques, parques, jardines y en las zonas de llanuras y montañas. La planta es nativa de Europa, se cultiva como árbol ornamental en América del Norte y África del Norte.

En el Ogham, el antiguo alfabeto de los irlandeses y los pictos, se decía que el acebo, o «tinne», era «el mejor en la lucha», ya que ayudaba a equilibrar tanto los aspectos negativos como los positivos, y siempre era señal de buena suerte, porque ayudaba a señalar la buena dirección a tomar. Para estos pueblos, el abeto era símbolo de buena suerte y fortuna, y particularmente sagrado para los druidas celtas. También se decía que una rama de acebo constituía un buen talismán para protegerse de los rayos, y una fuerte protección contra los malos espíritus. Según las tradiciones populares irlandesas, cuando se coloca una ramita de acebo bajo la almohada se ayuda a que los sueños se hagan realidad.

Relacionado con la diosa de la Tierra, Dana, el gato, el unicornio y la lanza de fuego, el acebo tiene como piedra tutelar a la popular cornalina roja. Los astrólogos lo asociamos a la parte del zodíaco comprendida entre los 15 grados de Cáncer y los casi 12 de Leo. El color con el que se asocia, igualmente, es el gris oscuro, y su flor, la ulmaria (también llamada Reina de los Prados). Entre las propiedades mágicas que se atribuyen al acebo figuran la protección, la potenciación de la sexualidad, el don de la profecía y la capacidad para hacer magia.

Se dice de aquellos que se encuentran bajo la protección del acebo que son prácticos, capaces y firmes frente a la adversidad. Gente prudente, lógica y eficiente, poseen una pronunciada buena visión para los negocios. En las relaciones son protectores y posesivos, y siempre están empeñados en una eterna búsqueda de la perfección. Poseen una enorme integridad personal y capacidad para influenciar, aunque normalmente gustan más bien de situarse detrás de la escena. Su punto más débil es su extrema sensibilidad a las críticas.

Su gran necesidad de afecto, y de atención y reconocimiento, puede volverles muy exigentes en sus relaciones personales, tanto de amistad como familiares o de amor. No asumen riesgos hasta estar seguros, pero una vez decididos nada ni nadie podrá detenerles. Poseen la capacidad para resolver problemas difíciles mediante el uso de la lógica, y requieren de un lugar tranquilo, un reducto de paz personal para tomar un respiro frecuente, o se resentirá su salud mental y física debido a los muchos enfrentamientos y responsabilidades a los que se brindan.

Parece bastante probado que, en la prehistoria, el acebo era utilizado junto con el sílex para fabricar flechas resistentes y ligeras, así como puntas de lanzas de las mismas características. La naturaleza de los protegidos por el acebo es enérgica, y se encuentra poderosamente ligada a la tierra. Como los animales, poseen un sexto sentido que les permite librarles de los peligros que les acechan, por muy poderosos o escondidos que éstos se encuentren. Sin embargo, esta cualidad les hace mostrarse y aparecer como soberbios frente a los oponentes, lo cual puede depararles más de una sorpresa (doy fe).

La gente del acebo es ambiciosa y apasionada, y gusta del prestigio social. Sabe muy bien dónde quiere ir, y no le gusta perder el tiempo en empresas mediocres. Su gran confianza en sí mismo le impulsa hacia el éxito, y no le importa esperar: se tomará todo el tiempo necesario para preparar el camino. Debe cuidar la alimentación porque tiene tendencia a padecer trastornos digestivos. Las exposiciones pictóricas y los museos le hacen disfrutar tanto como un buen paseo por el monte o por la playa.

Se dice que el acebo proporciona a sus protegidos un alma ardiente y una gran dosis de pasión. También se dice que el acebo da gusto por el poder y el dinero.., dones que no serán derrochados por estos nativos, una vez sean conseguidos.

Los druidas decoraban con acebos sus cabañas durante Giamos, el Periodo Oscuro del año, y esta planta llegó a ser el emblema de varios clanes de las tierras altas de Escocia. Un mito celta relacionado con el acebo es el relato en el que los protagonistas son Gawain, señor del roble, y El Caballero Verde, señor del acebo, donde se describe la virtud del honor. Es un árbol que ayuda a crecer interiormente, y como dicen las leyendas, no se le puede engañar o mentir, y él mismo representa el arquetipo de la sinceridad.

En muchas narraciones mitológicas inglesas y escocesas existe la figura del Rey del Acebo.

Según la sabiduría popular, este árbol se tiene que plantar en los al­rededores de la casa para protegerla de los rayos, los ladrones y la desgracia, por­que sus espinas alejan los factores negativos.

Es una de las plantas más utilizadas en la tradición céltica, ya que es muy común en el norte de Europa y en las zonas montañosas del centro y del sur.

Al tratarse de una mata perenne, es símbolo de inmortalidad, y se usa para reforzar los ri­tuales y hacerlos duraderos en el tiempo.

En el periodo de Navidad se venden coronas de acebo que pueden secarse y conservarse en las puertas como talismán contra los males.

Junto al muérdago, es una de las plantas mágicas del solsticio de invierno y por mimetismo, también de la Navidad.

El poder del acebo deriva del color verde de sus hojas, que permanece todo el año y que representa la vida eterna; de sus bayas rojas, que simbolizan la sangre del sacrificio, y de sus espinas, que ahuyentan a los malos espíritus. También es una planta asociada a la fortuna.

Partes tóxicas: Las hojas, corteza, bayas contienen ingredientes activos, no hay información disponible sobre las raíces.

Género: Masculino.

Planeta: Marte.

Elemento: Fuego.

Poderes: Protección general, protección para los rayos, suerte y magia de los sueños.

Usos mágicos:

  • Es una hierba protectora por excelencia, el acebo protege del rayo, del veneno y de los malos espíritus. Plantado alrededor de la casa, protege la casa y a quien vive en ella.
  • Si se lanza a animales salvajes, les hace tumbarse apaciblemente.
  • El agua de acebo (en infusión o destilada) se usa como pretección para los niños recién naci­dos.
  • El acebo también es un talismán para la buena suerte, sobre todo en los hombres, ya que el ace­bo es una planta «masculina».
  • También se cuelga al­rededor de la casa para obtener bue­na suerte en Navidad.
  • En viernes, pasada la mediano­che, arran­car nueve hojas de acebo y guardarlas en un paño de algodón verde, ha­ciendo nueve nudos para unir los extremos. Póngalo debajo de su almohada y los sueños se harán realidad.
  • Dos ramas cortadas al amanecer permiten descubrir tesoros ocultos y, como amuleto funciona muy bien para proteger negocios.

Propiedades Curativas: De frutos (bayas), rojos y carnosos, parecidos a la cereza, tiene un efecto purgante y emético. Las frutas o bayas de estos árboles son algo vomitivos y también algo purgantes; por la misma causa conviene usarlos con cuidado.

Indicaciones: Como antipirético y sudorífico, en los estados febriles y gri­pales. Como calmante de los dolores de estómago e intestino. En las úlceras, cólicos y espasmos, etc. También es útil contra el agota­miento, ya que confiere vitalidad general.

Preparar 30 g. de hojas, previamente pica­das, en un litro de agua y hacer hervir dos minutos. Se toman dos o tres tazas al día, para el reuma, la fiebre y como desinfectante intestinal. También para hacer sudar, lo que ayuda a sacar haciar fuera los virus.

También se puede preparar una cataplasma con la corteza (por medio de la ebullición de la corteza con agua, hasta su reducción) y se usa para vaciar forúnculos y abscesos.

El remedio tradicional de las Flores de Bach representado por Holy (el acebo) está indicado especialmente en casos de ira causada por celos, envidias, odios o sospechas. Holy se utiliza para sentimientos muy negativos y agresivos, en donde el problema básico de la persona es la ausencia de amor. El remedio afronta la generosidad de espíritu y la apertura hacia los demás, contemplando el mundo con una perspectiva más magnánima.

© Morganna Barcelona.

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Se asocia a la cultura céltica aunque en realidad se desconoce su origen.

Se representa con dos serpientes entrelazadas entre sí, significa la fuerza y todas las cualidades del elemento tierra .

Dicen que no puede ser tocado por el agua ya que, de hacerlo, su poder se veria reducido drásticamente.

Además de protección, este símbolo proporciona a quien lo lleva “poder de amor”.

Según Jean Markale significa lo desconocido, el guardián de los tesoros escondidos de la tierra y la personificación de la sabiduría. Para los pueblos celtas, la serpiente era una divinidad sagrada de los bosques.

Hay quien afirma que podría ser también un símbolo fálico ya que en diferentes restos arqueológicos, aparecen serpientes brotando de fuentes con forma de vagina. Es por lo que muchos historiadores asocian este símbolo a la fertilidad y la prosperidad.

Las serpientes se han empleado como símbolo a lo largo de la historia por muchas civilizaciones asociando su significado al esfuerzo, al sacrificio, a la energía y a la unión.

La magia del Muérdago

En sus hojas y ramas se encuentra la “magia” de sus propiedades terapéuticas, que debe a la presencia en su composición de viscotoxinas, proteínas con acción estimulante sobre el sistema inmune; alcaloides, sustancias químicas producidas por las plantas; y lectinas, moléculas complejas que contienen proteínas y azúcares.

La propiedad más destacada del muérdago es su capacidad para estimular el sistema inmune, por lo que ha sido considerado como “Modificador de la Respuesta Biológica”, un privilegiado grupo en el que se encuadran una serie de sustancias biológicas que, utilizadas individualmente o en combinación con otros agentes, estimulan la respuesta del organismo a la infección y la enfermedad.

Existe un extenso cuerpo de estudios clínicos que sustenta las propiedades inmunoestimulantes del muérdago, que han demostrado mejoras en diferentes respuestas inmunes específicas. Pero el muérdago también posee una poderosa acción antioxidante como se encargó de poner de relieve un estudio desarrollado en 2006 por investigadores rumanos que, además, constató que son las hojas más jóvenes de la planta las que mayor riqueza en antioxidantes presentaban.

Los numerosos estudios clínicos existentes en torno al muérdago ponen de relieve que esta planta encierra en sí propiedades terapéuticas de primer orden y que, al margen de misticismos y creencias, es ahí precisamente donde reside su magia.

Lo cierto es que los druidas veneraban el muérdago, y más aún si lo conseguían cortar de un roble. El muérdago se corta a mediados de verano o en caso de emergencia, cuando la luna tiene seis días, contando desde la luna nueva. Hay que cortarlo de un solo tajo y no dejar que caiga al suelo, no debe tocar la tierra, colocándolo en una tela blanca, y por supuesto los druidas usaban una hoz de oro.

Los druidas reunían al poblado en torno a un roble cargado de muérdago para realizar sus oraciones y peticiones.

Esta es una de las hierbas útiles para todo propósito mágico, algo así como el comodín de las hierbas. Se utilizan tanto sus hojas como las bayas.

Antiguamente se ponía en las cunas de los bebés para evitar que las hadas los cambiasen por otros niños, y las mujeres lo llevaban encima para ayudarlas a quedarse embarazadas. El muérdago colgado en el dormitorio, en el cabecera de la cama o bien debajo de la almohada proporciona un sueño apacible y un descanso profundo. También puede ayudarte a tener sueños agradables.

Se utilizaba en forma de corona y se colocaba en la puerta de entrada de la casa, como protección contra el mal, además de para alejar a las brujas y a los demonios.

El muérdago se utiliza para curar la heridas recientes aunque no se debe aplicar directamente sobre la herida.

Se ha empleado para protegerse de todo tipo de desgracias, de enfermedades y se creía que protegía del los rayos y de los incendios.

Se sigue manteniendo la tradición de besarse bajo una rama de muérdago en Navidades, para tener un año lleno de felicidad y prosperidad. En realidad está costumbre viene de que se pensaba que sí una pareja se besaba debajo de un muérdago permanecería siempre enamorada.

Quemado sobre un carboncillo como un incienso ahuyenta el mal, y el aceite sirve para vestir velas.

El muérdago es una planta que todos asociamos sin querer con las Navidades. Colgada sobre nuestras puertas o adornando el árbol de Navidad, la vemos año tras año, normalmente de plástico, y bien poco o nada sabemos de ella, únicamente que un beso dado a la persona amada, bajo su influencia, nos deparará mucha suerte y amor eterno. ¿Pero que es realmente el muérdago? ¿De donde proviene la creencia de la magia de esta planta?
El Phoradendron leucarpum, que es el nombre técnico del muérdago, es una planta situada especialmente en las regiones tropicales y subtropicales del mundo. Existen de 700 a 1400 especies divididas en las familias, Viscaceae y Loranthaceae que varían desde el género no parásito hasta el completamente parásito.

El muérdago navideño, el que nosotros más conocemos, pertenece a un grupo de plantas vasculares, con flores que parasitan el tallo de árboles y arbustos. Crece en manojos en los troncos y de ellos obtiene el sustento para vivir. Al ser una hemiparasita, sí puede elaborar su propia clorofila pero necesita del tejido xielmático de su hospedador para conseguir los nutrientes necesarios para su desarrollo y los adquiere utilizando su propio sistema endofítico.

Las flores del muérdago nacen en las axilas de las hojas de este arbusto, son pequeñas y unisexuales, es decir cada planta tiene un solo sexo. Las flores hembras se convertirán en pequeñas bayas blancas de carne pegajosa que madurarán en invierno. Cada una de estas contiene una semilla que las aves se encargarán de transportar a otros árboles o otras partes del mismo. La estructura de esta planta es primitiva y reducida en apariencia. Cuando esta baya transportada por cualquier pajarillo alcanza el tronco de un árbol, un pegajoso acodo en la semilla le permite adherirse al hospedador. Dentro de un disco adhesivo germina y se desarrolla. Como la implantación de esta hemiparásita produce ciertos cambios en el área ocupada del hospedador, su crecimiento en principio es lento. Las yemas no serán visibles hasta el segundo año, pero cuando su sistema endofítico se ha establecido la planta crece rápidamente. Entonces brotaran las hojas siempre verdes, duras y carnosas que la caracterizan y de nuevo comenzará todo el ciclo. El muérdago prefiere los árboles frutales, especialmente el manzano pero también se le puede encontrar parasitando robles.

Hasta aquí hemos conseguido averiguar un poco sobre la estructura y desarrollo del muérdago, pero aún no hemos aclarado el motivo de la creencia de la magia de esta planta.

Para hacerlo debemos remontarnos en el tiempo hasta la prehistoria y los druidas. El historiador romano Plinio en su Historia natural, nos hablaba ya de estos sacerdotes y magos celtas explicando el complejo ritual del que se servían para su recolección, siempre en determinadas fechas del año y prefiriendo el muérdago nacido en los troncos de los robles. Lo utilizaban para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para ayudar a las mujeres a la concepción, para hacerse invisibles, para curar heridas. El muérdago era su planta mágica por excelencia y los druidas lo recogían cuidando que no tocase el suelo, bien en el solsticio de verano o bien en el de invierno, siendo diferente por ello sus aplicaciones.

Las leyendas sobre el muérdago son innumerables; una francesa nos relata que en su origen esta planta era un árbol pero habiendo sido utilizada para construir la cruz donde Jesucristo sufrió su martirio y muerte, Dios la condenó a no obtener jamás un lugar en la tierra y a tener que depositar sus raíces sobre otros árboles. La leyenda del beso debajo del muérdago nos llega de mano del dios de la paz, Balder, este fue herido y muerto por una flecha de muérdago, esto entristeció mucho al resto de los dioses, que conmovidos por los llantos de la amada de Balder, le restituyeron la vida para que continuase eternamente con su amor. Por ello, en tributo a esta pasión sin fin, Balder ordenó que cada vez que una pareja enamorada pasase por debajo de una rama de muérdago, se besasen para perpetuar su amor.

Esta planta como hemos comprobado hasta ahora, tiene múltiples aplicaciones y significaciones mágicas, pero la ciencia no la ha olvidado por ello y ha estudiado profundamente el muérdago hasta llegar a aislar sus componentes, extrayendo la viscotoxina del Viscum alba, o muérdago europeo y del Phoradendron serotinum, la phoratoxina, ambas proteínas producen un descenso de la fuerza contractil del corazón, originando una bradicardia.

También la lecitina específica de galactosa se extrae de esta planta y consigue una mejora en la calidad de vida de los pacientes sometidos a quimioterapia y radioterapia, ya que aumenta la respuesta del sistema inmunológico y los niveles de endorfina del plasma B.

En 1994 Heiny y Beuth, experimentaron los efectos del muérdago sobre el cáncer de mama, tratando a un grupo de 68 pacientes aquejados por carcinoma de mama . Estos fueron quirúrgicamente tratados y hospitalizados para someterlos a la quimioterapia. Usando el estandarizado galactósido-muérdago específico (ML-1) aislado del muérdago europeo, Viscum alba, les fue administrando un tratamiento subcutáneo durante 12 semanas. Los resultados fueron óptimos demostrándose que los niveles de endorfina B aumentaban después del tratamiento con ML-1.

El porqué de los besos bajo el muérdago.
El historiador romano Plinio en su Historia natural, nos hablaba ya de estos sacerdotes y magos celtas explicando el complejo ritual del que se servían para su recolección, siempre en determinadas fechas del año y prefiriendo el muérdago nacido en los troncos de los robles. Lo utilizaban para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para ayudar a las mujeres a la concepción, para hacerse invisibles, para curar heridas…El muérdago era su planta mágica por excelencia y los druidas lo recogían cuidando que no tocase el suelo, bien en el solsticio de verano o bien en el de invierno, siendo diferente por ello sus aplicaciones.

Las leyendas sobre el muérdago son innumerables; una francesa nos relata que en su origen esta planta era un árbol pero habiendo sido utilizada para construir la cruz donde Jesucristo sufrió su martirio y muerte, Dios la condenó a no obtener jamás un lugar en la tierra y a tener que depositar sus raíces sobre otros árboles. La leyenda del beso debajo del muérdago nos llega de mano del dios de la paz, Balder, este fue herido y muerto por una flecha de muérdago, esto entristeció mucho al resto de los dioses, que conmovidos por los llantos de la amada de Balder, le restituyeron la vida para que continuase eternamente con su amor. Por ello, en tributo a esta pasión sin fin, Balder ordenó que cada vez que una pareja enamorada pasase por debajo de una rama de muérdago, se besasen para perpetuar su amor.

El muérdago, símbolo de amor eterno
El muérdago, el árbol de Navidad, el acebo, la flor de Pascua, son plantas que simbolizan la Navidad. Todas ellas están rodeadas de magia y de leyenda.
El muérdago siempre ha estado asociado al poder y la magia, es símbolo de vida eterna ya desde los druidas. Los sacerdotes y magos celtas tenían un complejo ritual para su recolección, tenían cuidado al recogerlo que no tocase el suelo. Lo hacían bien en el solsticio de verano o bien en el de invierno, siendo diferente por ello sus aplicaciones y prefiriendo el muérdago nacido en los troncos de los robles.

Lo utilizaban para ayudar a las mujeres a parir, para protegerse de los rayos y las enfermedades, para curar heridas… El muérdago era su planta mágica por excelencia. Era y es considerado como hechizo para ahuyentar el mal. Esta planta tiene una gran tradición ritual y posee grandes propiedades medicinales.

Las leyendas sobre el muérdago son innumerables, pero quizás la más popular sea la leyenda del beso, leyenda que nos remonta a la mitología nórdica. Esta leyenda viene del dios de la luz y la verdad Balder que fue herido de muerte por una flecha que contenía muérdago. Los dioses conmovidos por los llantos de su amada, le restituyeron la vida para que continuase eternamente con su amor. Por este motivo, el dios Balder en tributo a este amor eterno, ordenó que quedara perpetuado el amor de todas las parejas que se besasen debajo de una rama de muérdago. La leyenda más cercana a nuestros tiempos cuenta que por Navidad, la persona que debajo de una planta de muérdago reciba un beso, encontrará su amor eterno. (Desde que el acebo pasara a ser especie protegida, poco a poco el muérdago ha ido sustituyendo al acebo en la decoración para la fiesta de Navidad, al igual que el acebo es originario de Europa y la mayor diferencia entre ambos es que las bayas- bolitas – del muérdago no son rojas sino blanquecinas).

Cuando hablamos de muérdago a todos nos viene a la mente esa típica escena navideña de una pareja que se siente «obligada» a besarse cuando se encuentra bajo él. Sin embargo, el muérdago tiene un significado mucho más grande que ese. Resulta que se trata de una de las plantas con mayor significado simbólico como protector de las casas y los establos.

Era sagrado para los antiguos druidas quienes lo consideraban un símbolo de paz, un poderoso amuleto protector y un bien para cualquier mal físico o mágico. Además de emplearlo con fines terapéuticos, su uso era muy común en los ritos de fertilidad y en las festividades asociadas al final del año celta (1 de noviembre) y al solsticio de invierno (21 de diciembre), fechas en las que se suele recolectar.

El rito de recolectar el muérdago era muy ceremonioso y complicado. Se debía coger el primer día de luna nueva y no se podía cortar con ningún instrumento de hierro o acero. Los druidas utilizaban una hoz de oro para cortarlo e inmediatamente lo ponían en una prenda blanca evitando que tocara la tierra o cayera al suelo. El muérdago más valioso era el que crecía en los robles, el árbol sagrado de los celtas. Con él confeccionaban guirnaldas y adornaban las casas para proteger a sus moradores de espíritus maléficos y evitar visitas indeseadas. Desde entonces se consideró una defensa contra brujas y demonios y se extendió la costumbre de colocar unas ramitas en las entradas de las casas. Y como este es el lugar de intercambio de besos con las visitas que llegaban, se creó esa vinculación que existe entre el muérdago y los besos. La planta, además, protegía de una forma especial a las parejas que se besaban en ese momento de feliz encuentro.

Algunas leyendas cuentan que sus poderes mágicos provienen de que fue creado como un elemento que no es del cielo ni de la tierra pues sus raíces no tocan nunca la tierra ni se sostiene por sí mismo en el aire.

El Muérdago, la planta esotérica de la Navidad
El muérdago, una de las plantas más legendarias de la historia de la Botánica, relacionada con los celtas, cuyos sacerdotes (druidas) la consideraban la panacea de todos los males, sigue siendo uno de los símbolos de la Navidad, y también de la inmortalidad.

El muérdago (muédago o liga en castellano; vesc en catalán; mihura en euskera, y visco o visgo en gallego) es un arbusto pequeño cuyo grosor no sobrepasa el metro de diámetro. Esta planta semiparasitaria, que atrae agua y sustancias minerales de la planta sobre la que crece, se considera un vegetal del reino intermedio (ni árbol ni arbusto) y, según la leyenda, se originaba allí donde el rayo había caído sobre un árbol, preferentemente una encina o roble.

En España se desarrolla principalmente en el Pirineo central y occidental, toda la cornisa cantábrica, el Sistema Ibérico, la Alpujarra (Granada), la sierra de Segura (Jaén) y la sierra de Grazalema (Cadiz). La floración tiene lugar entre marzo y mayo; las bayas maduran en noviembre y diciembre, que es cuando se procede a su extracción para obsequiarse en Navidad. Para que se consiga su efecto benefactor es preciso que el muérdago se reciba como regalo, y no como fruto de una compra.

Es símbolo de buena suerte, otorgando, además, la fortuna a quienes se besan bajo esta planta durante la Navidad.

En las leyendas célticas, el muérdago siempre ha estado vinculado a los robles y encinas, para, como planta parasitaria, extraerles las riquezas que precisa para vivir, pero con unos límites que la naturaleza ha impuesto a esta planta para no estrangular a la anfitriona.

Los druidas le atribuian a esta planta poderes maravillosos, entre los cuales se encontraba evitar las heridas, para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para ayudar a las mujeres a la concepción, para hacerse invisibles, para curar heridas y la sanación de la epilepsia. También acostumbraban a cortar las ramas del muérdago de las encinas con una hoz de oro, para ser luego ofrecida a las divinidades coincidiendo con el sacrificio del toro.

El color amarillo de la rama seca de muérdago se creía apto para descubrir tesoros enterrados. La varita mágica dorada, fabricada con muérdago, abrió a Eneas la puerta del Infierno, según la mitología de la Grecia clásica.

El muérdago no simboliza la sabiduría, pero sí los árboles sobre los que se desarrolla (encina y robles). El muérdago es transportado por los pájaros del cielo, reforzando el simbolismo de inmortalidad. En este sentido, queremos recordar a Von Ranke-Graves, erudito en la simbología de la historia.
No estaban los antiguos druidas muy equivocados cuando consideraron al muérdago como su planta mágica, sus propiedades terapéuticas están hoy más que demostradas. Ahora solo nos resta comprobar si un beso dado bajo un pequeño ramillete verde de esta planta realmente tiene la facultad de concedernos el amor eterno y toda la suerte que necesitamos para comenzar este año que entra.

En la tradición celta o cristiana, el muérdago era una planta revestida de mágicas connotaciones. Los druidas celtas lo buscaban en las copas de los robles sagrados en la sexta noche lunar. Lo cortaban con una hoz dorada, entre ritos y oraciones, en la creencia de que protegería a sus poseedores de todos los males, y que les proporcionaría vitalidad y fertilidad. Durante la Edad Media, sus ramas se colgaban de los techos y puertas de casas y establos para protegerlos de los espíritus del mal y de la entrada de brujas. Ritos y prácticas que han llevado a la costumbre de utilizarlo en nuestros días como adorno navideño, símbolo de dicha y protección.
Al margen de las propiedades mágicas que se la han atribuido a lo largo de la historia, el muérdago o Viscum album es una planta de la familia de las lorantáceas que se puede encontrar en Europa, Asia y algunas zonas del continente africano. Semiparásita de diferentes árboles o arbustos como pino, manzano o álamo, puede llegar a convertirse en arbusto y alcanzar el metro de altura.

 
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Muérdago

Nombre científico: Viscum Album L. (Europea), Phoradendron serotinum, Phorandendron tomentosum (Americana)
El muérdago es originario de Europa, Asia y el norte de Africa. El muérdago es un arbusto semiparasitario de la encina, el peral, el sauce, el tilo, el pino, etc. El árbol hospedero debe tener por los menos 20 años para que el muérdago crezca. El muérdago puede llegar a medir hasta un metro de altura, sus flores son pequeñas y del mismo color que las hojas. Sus hojas son ovaladas, gruesas y de 2,5 cm a 5 cm de longitud. Sus bayas son blancas y contienen un jugo viscoso. Se recolecta en otoño e invierno, antes que aparezcan las bayas. Las partes del muérdago que se utilizan en la medicina natural son las hojas y las ramas. Estas partes se ponen a secar en una corriente de aire, colgadas en ramilletes, o en secado a no más de 40 grados para que conserven su color. Siempre que sea posible hay que usar la planta fresca. Sus bayas son tóxicas.

Un parásito
El muérdago es una planta semiparásita de tallos articulados y siempre verdes. Tiene flores masculinas y femeninas y da unas bayas, primero verdes y blancas al madurar, que no son comestibles y que maduran a finales del otoño. Crece preferentemente en las ramas de encinas, pinos y robles, en lo que a simple vista parece una madeja de tallos en forma de pelota.

Un pasado mágico
El muérdago era sagrado para los antiguos druidas, un bien para todo mal, físico o mágico. Aparte de sus innegables virtudes para combatir la arteriosclerosis y la tensión arterial, se le atribuía el poder de proteger y curar de forma mágica. Era además considerado un símbolo de paz y un poderoso amuleto protector, además del símbolo de la masculinidad, como contraposición al acebo, que era el símbolo de la femineidad. Según una antigua superstición, se colgaba sobre las cunas de los niños, para evitar que las hadas los robasen y los sustituyeran por otros. Hay leyendas que dicen que sus poderes mágicos provienen de que fue creado como un elemento que no era del cielo ni de la tierra, ya que sus raíces no tocan nunca la tierra, pero tampoco se sostiene por sí mismo en el aire. De ahí la costumbre de recogerlo sin permitir que caiga al suelo, y de colgarlo del techo.

El beso debajo del muérdago
El muérdago se utilizaba con profusión en las festividades asociadas al final del año celta, hacia el 1 de noviembre, y del solsticio de invierno. Con la aparición del cristianismo, entre el pueblo, siguió siendo considerado un buen augurio para sus poseedores, siempre que se hubiera cortado con la debida reverencia, pero su fuerte simbología pagana hizo que cayera en desuso, salvo en lo que se refiere a la tradición «romántica». Ya en la antigüedad, se consideraba que besarse debajo de un árbol con muérdago hacía durar el amor o incluso podía iniciarlo. Ése es el significado de la costumbre actual de besar a la pareja debajo del muérdago (colgado normalmente del dintel de una puerta o del techo, a falta de un roble o una encina): se supone que hace perdurar el amor.

El rito de cortar el muérdago
Por supuesto, el muérdago se puede comprar ya cortado, en mercadillos navideños, a menudo formando parte de pequeños ramos con otras plantas siempre verdes, y casi siempre con bayas. En la antigüedad, el rito de cortar el muérdago era respetuoso y complejo. El mejor muérdago para cortar, el más valioso, era el que crecía en los robles. La tradición decía que había que pedir permiso a la planta antes de cortarla, y que quien no lo hiciera con la debida reverencia sufriría todo tipo de males. Había que cortarlo cuando la luna tenía seis días, de un tajo, utilizando una hoz de oro y evitando que cayera al suelo.

Es posible que le gusten las tradiciones y que desee cortar usted mismo esta planta. Evidentemente, el principal problema suele residir, primero en localizar un árbol parasitado… y después, en trepar a él, armados de unas buenas tijeras de podar. Recomendamos prudencia.

Terapéutica del muérdago
El mayor valor terapéutico del muérdago es bajar la presión arterial. Se ha demostrado que mata las células cancerígenas y estimula el sistema inmune. El muérdago presenta propiedades medicinales contra las inflamaciones, la epilepsia y el reumatismo. El muérdago, como planta medicinal, ayuda a mejorar la circulación sanguínea, disminuye la presión arterial, hemorragias de la nariz, de los pulmones (hemoptisis); dolores de cabeza y mareos; es efectivo para prevenir y tratar la arteriosclerosis, litiasis renal y urinaria, artrosis, urea, enfermedades crónicas de los riñones y el tratamiento pre y post-operatorios de tumores malignos. También, el muérdago europeo o Viscum album es utilizado para tratar la ansiedad, artritis, hipertensión, convulsiones, epilepsia, gota, dolor de cabeza, histeria, insomnia, migraña, varices y vertigo.

Modo de empleo:
– Infusión:
Beber 1/2 – 1 taza (1 – 2 cucharadas de hojas por una taza de agua hirviendo), 3 veces al día para bajar la presión arterial. Preferentemente después de las comidas.
– Tintura:
Es recomendable usar la planta fresca. Tomar 10 gotas, 3 veces al día para bajar la presión arterial.
– Polvo:
Un gramo y medio al día, en cápsulas de 200 mg.
– Extracto Fluído:
20 a 30 gotas, hasta tres veces por día. También se puede tomar 5 gramos por día
– Maceración:
Una cucharada sopera en agua fría durante 12 horas, tres tomas al día.
Contraindicaciones:
– Esta contraindicado en pacientes con cardiopatías, insuficiencia renal, enfermedades hepáticas, embarazo, lactancia, hipotensión, hipersensibilidad a las lecitinas del muérdago, tuberculosis, tratamiento cardiotónicos y en niños.
– No se debe consumir crudo y son procesar porque es tóxico.
– Debe ser utilizado solo bajo la vigilancia de un profesional.
– Antes de hacer sus propios productos y arriesgarse a la toxicidad; es recomendable comprar de las diferentes compañías y usar desacuerdo a las recomendaciones del fabricante.

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Galdr

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Las Völvas o Seidkonas eran sacerdotisas paganas que se especializaron en cantar galdrs.

Galdr (galdrar plural) en nórdico antiguo significa «encantamiento»; estos se realizan generalmente en combinación con ciertos ritos.

Los encantamientos fueron compuestos en un metro llamado galdralag especial. Este medidor fue similar a la de seis líneas en ljóðaháttr pero añade una séptima línea.

Un galdr práctico para las mujeres fue uno que hacía el parto más fácil. Pero también se utilizan, sobre todo, para llevar la locura a otra persona. Dicen que también los utilizaban para provocar tormentas, hacer barcos indestructibles, hacer espadas, armaduras y decidir la victoria o la derrota en las batallas.

También se menciona en varios de los poemas de la Edda poética, y por ejemplo en el Hávamál, donde se dice que Odin sabe 18 galdrar. Por ejemplo, Odin domina el galdrar contra el fuego, la espada, flechas, grilletes y las tormentas. Con los galdar también puede evocar a los muertos y hablar con ellos. Hay otras referencias en Skírnismál, donde Skirnir utiliza un galdrar para forzar a Gerðr a casarse con Freyr como se relata en la siguiente estrofa:

34. Heyri jötnar,
hrímþursar Heyri,
synir Suttungs,
sjalfir ásliðar,
HVE ek fyrbýð,
HVE ek fyrirbanna
maná Glaum mani,
maná nyt mani.

Traducción:
34. “prestad atención, gobernantes,
oídlo, los gigantes.
Hijos de Suttung,
Y los dioses, vosotros también,
¿Cómo te prohíbo
y cómo me prohibiría
El encuentro de los hombres con la criada,
La alegría de los hombres con la criada?”.

Una referencia notable del uso de los galdrar es el poema eddic Oddrúnargrátr, donde Borgny no pudo dar a luz hasta que Oddrun cantó un «galdrar morder»:

7. Thaer hykk mæltu
fleira þvígit,
gekk KNE fyr leve
meyju en sitja;
ríkt gól Oddrun,
rammt gól Oddrun,
Bitra Galdra
en Borgnýju.
8. Knátti mær bien Mogr
Sporna moldveg,
Börn Thau en blíðu
bana við Hogna;
nam que al Maela
mær fjörsjúka,
SVA en hon Ekki Kvad
Ord se fyrra:
9. «SVA hjalpi Ther
véttir hollar,
Frigg bien Freyja
ok fleiri Dios,
sem Jue feldir mér
Lejos höndum af. «

Traducción:
6. A continuación, sólo
hablaron, me parece;
Entró en las rodillas
de la mujer a sentarse;
Con Oddrun magia
y poderosamente Oddrun
Cantado por Borgny
encantos potentes.
7. Por fin nacieron
un niño y una niña,
Hijo e hija
del asesino de Hogni;
Habló entonces la mujer
muy débil comenzó,
Tampoco dijo nada
antes de esto habló ella:
8. «Así puede el santo
te ayuda,
Frigg y Freyja
y favorecido por los dioses,
Como tú me has salvado
del dolor ahora. «

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Seidhr

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ORÍGENES

El chamanismo es una tradición que se ha mantenido alrededor del mundo y que tiene probablemente raíces prehistóricas. Desde la publicación de Jakob Grimm sobre socio-linguística,Deutsches Wörterbuch (p. 638) en 1835, los eruditos han encontrado una relación bálto-finesa con el seid, relacionando su representación descrita en las sagas y en otros lugares con el noaidde, practicado por los chamanes lapones. Sin embargo el origen indoeuropeo también es posible (ver Hall 2004, 121-22). Cabe notar que la palabra seita (finés) o sieidde (sami), es utilizada para describir una figura de hombre formada por un árbol o una piedra grande de forma extraña y no está relacionada con la «magia» o la «brujería»; sin embargo es posible que estas palabras si deriven de seiðr (Parpola 2004).

Seidhr es una cosa vieja. Seidhr (nórdico antiguo: seiðr) un término para un tipo de hechizos o brujerías que fue practicado por los nórdicos paganos. La expresión también puede ser utilizada para referirse a reconstrucciones del neopaganismo moderno o a emulaciones de dichas prácticas.
En prácticas del norte de Europa de misterios religiosos, hay varias deidades asociadas con la magia.

Los dos más conocidos son Odin y Freya. Por lo general, es Odín que está asociado con la magia rúnica: un sistema basado en símbolos, signos y palabras. Como dios de la poesía, la guerra y el conocimiento, este es un sistema ideal para Odin para conectarse al Seidhr. Por otra parte, está muy en las manos de Freyja… una diosa que está asociada con la belleza, el amor, la guerra y la fertilidad. Por lo que es lógico pensar que ella está interesada en estos misterios también.

En la actualidad, las dos prácticas a menudo se cruzan entre sí y los curiosos de las runas se meten de lleno como expertos. Y no saben el arduo trabajo que conlleva cononcer la runas. La mayoría, las ven como una adivinación oracular sin pararse en la base histórica. Hay al menos una referencia literaria sólida sobre este tipo de práctica en la saga de Erik el Rojo, donde un pueblo pidió a una Seidkona que les ayudara a averiguar por qué estaban sufriendo hambruna con sus runas.

Es algo más que esto. Incorporó a base de hierbas curativas, la adivinación, bendiciones, maldiciones, el trabajo con los espíritus de la tierra, los espíritus de la casa, y los espíritus ancestrales.

En resumen, puede ser visto como una especie de brujería, con una profundidad que en la práctica puede ser de utilidad para la gente de vez en cuando, pero es algo que se teme por igual, ya que se valora. Es una práctica difícil de precisar, ya que es en gran medida una práctica vivencial, lo que significa que no es algo que se aprende en los libros, y no está muy enfocada en los tipos de aprendizaje que se suelen practicar en la vida cotidiana.

El seid involucraba el encantamiento con hechizos, a diferencia del galðrar que era más práctico, más chamánico y se enfatizaba en trances extáticos. Los practicantes de seid eran predominantemente mujeres (völva, o seiðkona, lit. «mujer que ve»), aunque también había practicantes masculinos (seiðmaðr (sjåmadhr), lit. «hombre que ve»). En la edad vikinga el seid tenía connotaciones de ergi («poco viril o afeminado») para los hombres, ya que sus aspectos manipuladores iban en contra del ideal de hombre franco, de conducta sincera.

Freyja y quizás algunas de las otras diosas de la mitología nórdica eran practicantes de seid, así como lo era Odín, un hecho que algunos creen que le avergonzaba, ya que Loki en Lokasenna lo acusó de practicante de seid como una forma de insulto. Sin embargo, otros creen que por ser el más importante de todos los dioses, estaba por encima de esas leyes morales, así como los dioses en las religiones politeístas de otros pueblos indoeuropeos. Los anglosajones tenían palabras que al parecer eran sinónimos de seiðr: siden y sidsa, ambas utilizadas en contextos que sugieren que eran usadas por elfos (ælfe); estas al parecer tenían un significado similar a seiðr. Entre las palabras en inglés antiguo para designar a los practicantes de magia estaban las palabras wicca o wicce, etónimos de la palabra en inglés moderno witch (bruja) pero sin conexión alguna entre wiccan y siden o sidsa.
Tal como describe Snorri Sturluson en su saga Ynglinga (sec. 7), el seid incluía tanto adivinaciones como magia manipuladora. Al parecer el tipo de adivinación practicada por seid era generalmente distinto, debido a su naturaleza más metafísica, que los augurios cotidianos realizados por las videntes.

En la saga de Erik el Rojo, la völva Þórbjörg lítilvölva en Groenlandia usaba un manto azul y llevaba en su cabeza una piel de cordero negro adornado con piel de gato blanco. También llevaba consigo una rueca simbólica (seiðstafr), que a veces era enterrada con ella; y se sentaba en una plataforma alta. En la saga de Örvar-Oddr, sin embargo, el manto era negro, si bien la völva llevaba consigo una rueca. Que tanto la elaborada descripción de la saga refleja la práctica pre-cristiana o cuanto aportó el autor, cristiano, con su imaginación, es algo difícil de determinar.

El galdr y su contraparte en inglés antiguo, gealdor, han evolucionado en la palabra inglesa actual yell (gritar) (escandinavo moderno: gala), y hay numerosos kenningars que comparan el sonido de la batalla con los cánticos del seid. Es muy probable que este sonido fuera muy agudo.

La diosa Freyja es identificada en la saga Ynglinga como una adepta a los misterios de seid, y se dice también que fue ella quien enseñó a Odín: Dóttir Njarðar var Freyja. Hon var blótgyðja. Hon kenndi fyrst með Ásum seið, sem Vönum var títt («La hija de Njörðr era Freyja. Ella presidía sobre los sacrificios. Fue ella quien primero puso a los Æsir en conocimiento del seiðr, que era una costumbre entre los Vanir»).

En el Lokasenna Loki acusa a Odín de practicar seid, condenándolo como un arte impropio de un hombre. Una justificación para esto puede encontrarse en la saga Ynglinga donde Snorri opina que quien practicase el seid era considerado como débil e impotente.

Un posible ejemplo de seid en la mitología nórdica es la visión profética que le da a Odín en la Völuspá la völva, vala, o profetisa de la cual el poema lleva su nombre. Su visión no está conectada explícitamente con la práctica de seiðr, sin embargo la palabra se encuentra en el poema en relación al personaje llamado Heiðr (que tradicionalmente es asociado con Freyja, pero también puede ser la völva: ver McKinnell 2001). Hay una fuerte similitud entre la völva en este relato y las nornas (las parcas de la mitología nórdica).

Otro notable practicante mitológico de seiðr era la bruja Groa, que intentó asistir a Thor, y que fue convocada desde su tumba en Svipdagsmál.

La magia vikinga o Seidr incluía el encantamiento con hechizos, que también podía ser llamado galdrar o galðrar, y el encantamiento con runas «atadas» (superpuestas de un modo concreto) o bindrunes. Los practicantes de Seidr eran predominantemente mujeres (seidkonur; también völvur), aunque asimismo había practicantes masculinos que se asociaban a un cierto afeminamiento (seiðmaðr; literalmente «hombre seid»). Como decimos, en la era vikinga el Seidr tenía connotaciones de constituir algo ergi («poco viril») para los varones, ya que sus aspectos manipuladores iban en contra del ideal de hombre franco, de conducta sincera, que da la cara al enemigo en todo momento. Freyja y quizás algunas de las otras diosas de la mitología nórdica eran practicantes de Seidr, así como Ódinn (un hecho que algunos pensaban que le avergonzaba, ya que Loki lo acusó de practicante de magia como una forma de insulto). Sin embargo, otros creían que por ser el más importante de todos los dioses estaba por encima de esas leyes morales.

© Morganna Barcelona.