WICCA

WICCA es el nombre de un culto moderno a las brujas, creado por Gardner. Como todas las religiones tiene unas creencias básicas y unas «normas» éticas que siempre debemos respetar. La magia se ve como algo que va unido a la naturaleza del hombre, no busca dominar o alterar las cosas en contra de lo que es, sino que precisa de la Naturaleza y el equilibrio del mundo para ser.


En Wicca se practica la magia ritual, natural, que nace de todo lo que existe, esto quiere decir que los hechizos y rituales mágicos se realizan a partir del contacto con la naturaleza y por consiguiente con nuestro propio ser superior.

OCULTISMO

El Ocultismo es el conjunto de conocimientos y prácticas con las que se pretende saber y dominar los secretos de la Naturaleza, como también desarrollar los poderes latentes del ser humano. En sentido más amplio, es la dedicación al estudio de las Ciencias ocultas.
 
Desarrollo histórico:
 
Renacimiento: – Cornelio Agrippa: En el Renacimiento, el filósofo, médico, astrónomo, abogado, teólogo y mago alemán Henricus Cornelius Agrippa von Nettesheim (1486 – 1535) realizó una importante obra ocultista y esotérica con influencias judeocristianas y cabalísticas. En su obra principal, De occulta philosophia libri tres, (1531), recogió todo el conocimiento medieval sobre magia, astrología, alquimia, medicina y filosofía natural y lo respaldó teóricamente. Erudito de fama y protegido por distintas casas reinantes o nobles, fue amigo de gran parte de los filósofos y grandes de su tiempo. Sus ideas y dedicación al estudio de las ciencias ocultas le obligó a vivir en un constante éxodo al ser perseguido.
 
Siglo XIX – Eliphas Levi: A mediados del siglo XIX el ocultismo tuvo un período de gran apogeo en Francia, de la mano del cabalista Eliphas Lévi, quien produjo una decena de obras esotéricas de importancia, entre las que se destaca Dogma y Ritual de Alta Magia. – Sociedad Teosófica: Poco tiempo después, Helena Blavatsky y Henry Olcott fundan la Sociedad Teosófica en Nueva York (1875) para el estudio de los fenómenos inexplicados de la Naturaleza y de las religiones comparadas. Tras la publicación de «Isis sin velo» y «La Doctrina Secreta», el ocultismo se difundió rápidamente por todo Occidente, reapareciendo escuelas de la Rosacruz, Herméticas y de Magia Ceremonial.
Siglo XX – Neo-teosofía y Antroposofía: Tras la muerte de Helena Blavatsky el movimiento teosófico se fractura y surgen varios grupos, de la mano de Annie Besant, William Judge y posteriormente Rudolf Steiner (fundador de la Antroposofía) y Alice Bailey. La Escuela Arcana de Alice Bailey puede ser considerada el más inmediato antepasado del fenómeno de la Nueva Era y la supuesta canalización de entidades que enseñan las doctrinas del nuevo tiempo, como los Maestros Ascendidos, entre ellos Djwhal Khul. Del tronco teosófico también surgen otras escuelas como Nueva Acrópolis y la Asociación Hastināpura. – Rosacruz: Rosacruz de Max Heindel, la Fraternidad Rosacruz Antigua de Arnold Krumm-Heller y AMORC, sigla de la «Antigua y Mística Orden Rosae Crucis» de Harvey Spencer Lewis. – Magia Ritual: El movimiento de la magia ritual moderno se inspiró en las doctrinas del grupo hermético «Hermetic Order of the Golden Dawn», el cual fue fundado por Samuel Liddell MacGregor Mathers, continuando el legado de una antiquísima orden rosacruz alemana conocida como «Orden de la Rosa Oro Rubí y de la Cruz de Oro». Actualmente la magia ritual pone un particular énfasis en los continuadores del polémico Aleister Crowley.
http://morganabarcelona.com

ESOTERISMO



Esoterismo (del griego έσώτερος: «dentro, desde dentro, interior, íntimo»; unido al sufijo «–ismo») es un término genérico usado para referirse al conjunto de conocimientos, enseñanzas, tradiciones, doctrinas, técnicas, prácticas o ritos de una corriente religiosa o filosófica, que son secretos, incomprensibles o de difícil acceso y que se transmiten únicamente a una minoría selecta denominada iniciados, por lo que no son conocidos por los profanos.
Por extensión, el esoterismo se refiere a toda doctrina que requiere un cierto grado de iniciación para estudiarla en su total profundidad. En contraste, el conocimiento exotérico es fácilmente accesible para el público común y es transmitido libremente.
En la Antigüedad, algunas escuelas cultivaban, junto a una doctrina accesible a todos, otras doctrinas ocultas, reservadas a los iniciados. En algunas culturas sacerdotales y algunos conocimientos fueron solamente patrimonio de círculos restringidos. El problema de su transmisión a través de la historia ha dado lugar a tradiciones parciales o fundadas en otros contextos desligados de sus fines primordiales. 
La esotérica era una de las formas en que en la Grecia antigua se administraba la enseñanza, que sólo podía ser recibida en el interior de las escuelas, y que se oponía a la que se destinaba al público y era impartida al aire libre.
Los discípulos de Pitágoras se habrían dividido en exotéricos y esotéricos: los primeros eran simples aspirantes sin investiduras, los segundos estaban completamente iniciados en la doctrina real del maestro.
Para Platón y Aristóteles, los caracteres exotéricos o esotéricos se aplican sólo a las doctrinas. Habría existido en Platón una doble filosofía: una accesible a todos, expuesta en sus diálogos y otra más técnica, reservada sólo a los iniciados. Aristóteles divide sus obras en esotéricas o acroamáticas, y exotéricas. Los comentadores admiten que esta distinción no se basa en las cuestiones ni en sus soluciones, sino en la forma y los procedimientos de exposición. En las obras exotéricas sólo se dan los argumentos más claros y para las esotéricas se reservan los más oscuros y decisivos.
Sería semejante, pues, a los actuales y metódicos estudios científicos de las academias con relación a las divulgaciones que de tales disciplinas pueden hacerse. La idea de una doctrina misteriosa reservada a los iniciados se observa en numerosas sociedades tales como el movimiento Rosacruz o la Francmasonería.
Según René Guénon, todas las religiones poseen un núcleo esotérico, que por su complejidad simbólica, permanece oculto para la mayoría de los creyentes, y el significado real de los rituales religiosos sería sólo comprendido por los iniciados.
El deseo de una síntesis de todos los saberes de la humanidad, ha impulsado a algunas doctrinas sincréticas, como la sinarquía de Saint Yves d’Alveydre y la teosofía de Helena P. Blavatsky, a recuperar y unificar las tradiciones de todas las culturas y de todos los tiempos.

Características del esoterismo

  • Disciplina del arcano o secreto. Conocimiento restringido a ciertos grupos o sociedades, y el juramento a no divulgarlo. Según René Guénon, ésto es por la imposibilidad misma de transmitir este «secreto» al encontrarse más allá del lenguaje humano.
  • Transmisión. La forma más general de transmisión del conocimiento secreto es de maestro a discípulo por tradición oral. Implica validez, legitimidad del conocimiento y que la transmisión sea por una cadena conocida hasta un personaje histórico reconocido.
  • Correspondencia. Todos los elementos del Universo están relacionados entre sí por vínculos reales o simbólicos que reciben el nombre de correspondencias, y que al no ser evidentes, requieren ser descifradas. El axioma hermético de la correspondencia: «lo que está arriba es como lo que está abajo; lo que está abajo es como lo que está arriba» evoca este principio. El Microcosmos guarda relación con el Macrocosmos. La naturaleza visible se relaciona con la invisible.
  • Naturaleza. La Naturaleza ocupa un lugar esencial y sagrado en el Cosmos. Vive en todas sus partes y en esta vida se funda la Magia.

Esoterismo y Ciencia

La ciencia moderna es el conjunto de conocimientos obtenidos mediante observación, razonamiento y experimentación en base a un método científico. En la Antigüedad, sin embargo, la palabra Ciencia o ‘Scientia’ (Conocimiento) tenía una significación más amplia y se refería principalmente a un saber esotérico que decía ser un conocimiento más profundo y elevado de todas las cosas. Saber que, según algunos estudiosos, sería el producto de la mente trascendental o de una Intuición Intelectual.
René Guénon en su obra La Crisis del Mundo Moderno hace una fuerte crítica a las ciencias modernas, las que al ignorar el saber esotérico habrían caído en una suerte de cáscara o exoterismo que se limita sólo al estudio de los fenómenos pero desconoce la Verdad Trascendente. En el capítulo IV de su obra leemos:
Por eso es por lo que la «ciencia profana», la de los modernos, puede ser considerada, a justo título, así como ya lo hemos dicho en otra parte, como un «saber ignorante»: saber de orden inferior, que se queda todo entero en el nivel de la realidad más baja, y saber ignorante de todo lo que le rebasa, ignorante de todo fin…
René Guénon La Crisis del Mundo Moderno (Cap. IV: Ciencia Sagrada y Ciencia Profana)
Aunque para las ciencias modernas el término ‘esotérico’ pudiera tener casi un carácter peyorativo, es importante destacar que muchas de ellas tuvieron su origen en el quehacer de las llamadas «ciencias tradicionales», como la Química lo tuvo en la Alquimia y la Astronomía en la Astrología.
Ouspensky hacia 1911 clasificó las manifestaciones supernormales en magia y misticismo, la primera la relacionó con la acción y la segunda con el sentimiento. Comparaba el método psicológico con el método esotérico en la adquisición de conocimiento, consideraba que la mente sicológica puede ver las limitaciones de la mente lógica al poder distinguir entre diferentes niveles de pensamiento y comprender el hecho de que las percepciones cambian según las facultades y propiedades del aparato perceptor; el método esotérico además siempre conecta las partes con el todo.
Para el Maestro tibetano Djwhal Khul el esoterismo es el entrenamiento para obtener la capacidad de actuar libremente en el mundo de significados, implica comprender la relación que existe entre fuerzas y energías. Fundamenta todo el saber esotérico en los rayos cósmicos descubiertos por Milikan. Plantea que en nuestro sistema solar sólo uno de estos grandes rayos está en actividad.

Corrientes esotéricas

Existen numerosas expresiones espirituales que pueden ser clasificadas dentro del esoterismo debido a sus características. Eduardo Schure, en su obra Los grandes iniciados, identifica dos grandes corrientes o raíces culturales de las que derivarían todas las mitologías y religiones, artes, ciencias y filosofías de la historia: las corrientes semítica y aria. La primera sería originada con Moisés en Egipto, y la segunda, con Rama en India.

Corrientes esotéricas orientales

  • Cábala
  • Sufismo
  • Yoga
  • Tantra
  • Vajrayana
  • Taoísmo
  • Reiki

Corrientes esotéricas occidentales:

Cultos mistéricos: Yendo hacia occidente, hacia Grecia, encontramos el sistema órfico. La escuela de Pitágoras y la de los neoplatónicos perpetuaron la tradición en Grecia. Sabemos que Pitágoras adquirió parte de su saber en la India, así como Platón estudió y fue iniciado en las escuelas de Egipto. En tiempos más recientes vemos que algunas ideas notoriamente sankhyas y budistas juegan un papel preponderante en el pensamiento gnóstico.

  • Francmasonería
  • Orfismo
  • Pitagorismo
  • Gnosticismo
  • Hermetismo
  • Rosacruces
  • Teosofía
  • Antroposofía
  • Martinismo

El esoterismo en la cultura popular: 

El interés despertado por las sociedades secretas y las tradiciones esotéricas desde finales del siglo XIX ha convertido al esoterismo, al menos en un nivel superficial, en un elemento característico de la cultura de masas.

El Tarot, la Magia, la Geomancia o la Astrología son ejemplos de elementos originalmente esotéricos que se han comercializado y se han incorporado a la vida cotidiana occidental. Con el calificativo de «supermercado de la nueva era» se han referido a ella ciertos núcleos sociales, como la Iglesia y la Comunidad Científica, que se han opuesto formalmente a todo lo relacionado con el esoterismo popular, ya que se ha convertido en una moda con los métodos propios de venta de una mercancía.
Se encuentra de todo: I Ching, velas, perfumes, inciensos e imágenes del Buda o de Cristo, libros de oraciones, mantrams, decretos, mandalas, todo tipo de recetas vegetarianas y naturistas, pulseras, productos audiovisuales con mensajes y clases de sanación y liberación, libros, hipnosis, psicoterapias de todo tipo, ejercicios para conocer el karma y las vidas pasadas, contactos con los ángeles, sus órdenes y mensajes, todo tipo de objetos atractivamente decorativos y llamativos, entre otros artículos de consumo.
http://morganabarcelona.com

Quiénes eran los druidas

elespiritudelosDruidas

En la jerarquía social, los druidas eran los sacerdotes de los celtas. No formaban una casta hereditaria, dado que cualquiera podía iniciarse como druida.

Su enseñanza se componía de tres mandamientos:

Obediencia a las leyes divinas. Siendo el Dios considerado como inteligencia cósmica (los griegos hablaban de “Logos-Inteligencia”), esta obediencia presupone que existe en el hombre el principio de voluntad, característico de la Divinidad.
Interés por el bienestar del medio social, es decir de la Humanidad y del clan. Esto exige una noción de amor, segunda característica de esta Divinidad con múltiples formas, que no puede ser representada.
Asunción con valentía de todos los embates de la vida, es decir, ser estoicos, tener una filosofía de vida. Como la Historia lo ha demostrado, estos pueblos tuvieron una gran capacidad para aguantar el sufrimiento y enfrentarse a la adversidad. Para que esto sea posible, se necesita la inteligencia: para saber callarse cuando hace falta, para renunciar cuando hace falta y para actuar en el momento preciso.

La característica de esta Divinidad, que es al mismo tiempo una y triple, es estar dividida en tres, siguiendo las tres virtudes básicas: voluntad, amor e inteligencia. Estos tres “mandamientos” pueden vivirse individual o colectivamente, y están relacionados con los tres grados de sacerdocio.

Los tres grados de sacerdocio:
El primer grado es el de los bardos, aquellos que tienen la inteligencia de saber vivir, de saber callarse y de saber hablar cuando hace falta.

Los bardos de la Edad Media son los que transmitieron los conocimientos haciendo circular las noticias. Son ellos, también, los que trabajaban con las leyes de la Naturaleza. El bardo es aquel que encuentra el ritmo de la prosa, en la lengua, en el verbo. Retomando el principio del ritmo, de la onda o de la ola, el bardo es aquel que puede combinar una ola, una onda vibrante de vida… crear las canciones, fundamento de todo pueblo. Cuando un pueblo deja de bailar o de cantar, abandonando los elementos que forman su propia etnia y su propia personalidad, es que está enfermo o casi muerto.

Los bardos tienen acceso a ciertas fuentes de conocimiento, y están inspirados por el ritmo divino de las estrellas. Sus túnicas son azules como el cielo; además, son astrónomos. El primer grado prepara para la aplicación del tercer mandamiento: enfrentarse a la vida tal y como se presenta y no buscar una felicidad o un paraíso inexistentes, pero saber transformarla gracias a la poesía, al canto, a la danza, es decir, con la vida, porque no se puede transformar la vida con otras cosas que no sean la vida misma, porque si no, la matamos.

El segundo grado: el ovate. Esta palabra está relacionada con una raíz celta que quiere decir “ovide”, ofidio, lo que la une a sus raíces indoeuropeas. La serpiente es símbolo de sabiduría; en la India, el maestro se llama Naga, serpiente, “aquel que conoce”. El ovate lleva la túnica verde, color de la vibración de la Naturaleza sobre nuestro planeta; el mar, fuente de vida, vibra en esta tonalidad correspondiente a la nota fa, la cuarta nota en la escala de siete.

El ovate no es todavía el druida, pero tiene la posibilidad de enseñar a la juventud, de dar esperanza y ánimo. Puede también aprender a utilizar las armas, llevar una espada y batirse, porque sabe cuándo y cómo hay que hacerlo. Si el bardo trabaja con la música profunda, aquella que encadena las ondas a través de espirales, el ovate trabaja sobre las ondas del pensamiento.

La tierra tiene movimientos que se propagan de forma sinusoidal, constituyendo su telurismo. Los ovates poseían la ciencia concerniente a las direcciones de las corrientes terrestres y sabían canalizar las energías ofrecidas por la Naturaleza. El ovate actúa como catalizador entre el mundo subterráneo y el mundo aéreo del pensamiento.

El tercer grado es el de druida. Esta palabra proviene de “Der”, en celta, que deriva de la raíz indoeuropea Deria, Dunia, Diria y también Viria. Der quiere decir “roble”. Este árbol canaliza una energía que le permite retorcerse sobre sí mismo.

Una de las funciones del druida es el corte del muérdago. Es realizada por tres personas, que encarnan los tres mandamientos: dos que aguantan, representando el amor y la inteligencia, y la tercera, que corta con la hoz de oro y que representa la voluntad. Esta última se apoya sobre los hombros derecho e izquierdo de sus dos compañeros. De este modo, puede penetrar en el árbol y cortar el muérdago, que es recogido por los dos hombres que le sujetan.

La hoz representa el poder de la Luna y de Saturno, símbolo del conocimiento y de la victoria sobre la muerte. El druida lleva una túnica blanca y canaliza las energías del cielo.

Libro: «El Druida».

© Morganna Barcelona

EL TAROT

El tarot es una baraja de naipes a menudo utilizada como supuesto medio de «adivinación» de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.
Sus orígenes datan al menos del siglo XIV[cita requerida]. La técnica se basa en la selección de cartas de una baraja especial, que luego son interpretadas, en relación con la inquietud del consultante, por un lector.

La baraja de tarot está compuesta por 78 cartas, divididas en arcanos mayores y menores. La palabra «arcano» proviene del latín arcanum, que significa misterio o secreto.
Las cartas de los arcanos mayores, 22 en total, son:

  • El Mago
  • La Sacerdotisa
  • La Emperatriz
  • El Emperador
  • El Sumo Sacerdote
  • El Enamorado (también conocida como «Los Enamorados»)
  • El Carro
  • La Justicia
  • El Ermitaño
  • La Rueda de la Fortuna
  • La Fuerza
  • El Colgado
  • La Muerte
  • La Templanza
  • El Diablo
  • La Casa de Dios (La Torre)
  • La Estrella
  • La Luna
  • El Sol
  • El Juicio
  • El Mundo
  • El Loco

Esta última es la única carta que no está numerada.
Los arcanos menores son un conjunto de 56 cartas divididas en 4 palos de 14 cartas: espadas, copas, bastos y oros, como en la baraja española, pero con una ligera variación: cartas numeradas del uno al diez, más los personajes de la corte: «sota», «reina», «rey» y «caballero».
El diseño de los naipes es variado, aunque existen diseños clásicos como el del Tarot de Marsella (final del siglo XVII) que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología. Una baraja muy popular es el Rider-Waite-Smith Tarot, (o Rider-Waite o simplemente Rider) ideado en 1910 por Arthur Edward Waite y realizado por su discípula Pamela Colman Smith, impresa por la Rider Company. Otra baraja común es el Book of Thoth Tarot ideado entre el 1938 y el 1942 por el mago inglés Aleister Crowley y realizado por su discípula Frieda Harris; esta baraja fue junta en 1944, en blanco y negro, con El Libro de Thoth que explica la simbología y uso; pero fue editado con sus colores originales solamente en 1977, en Nueva York, por US Games Systems y Samuel Weiser.
Orígenes del Tarot
Las primeras referencias al Tarot aparecen en el Siglo XV en Italia. La baraja más antigua es el Tarot de Filippo Maria Visconti (1412-1447), hoy día en la Yale University Library, Estados Unidos de América[cita requerida].
El historiador italiano Giordano Berti supone que el duque de Milán fue el inventor del Tarot. En efecto, algunas imágenes del Tarot de Filippo Maria Visconti son iguales a las de otra baraja diseñada por el duque en 1415: el Juego los XVI Héroes.
En estudios realizados por ocultistas de los Siglos XVIII y XIX, como Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y el Doctor Gérard Encausse (Papus) se intenta demostrar la conexión existente entre el tarot y la cábala, así como con el simbolismo egipcio.
Según plantean los investigadores actuales Daniel Rodes y Encarna Sánchez, el origen del Tarot habría que buscarlo entre los cátaros medievales y la cultura occitana cuya fil
osofía encaja perfectamente en la idea básica del juego de Tarot (referencias: libro La Herencia de los cataros y Maria MAgdalena. Ed. Palmyra; libro La Diosa en los evangelios, Margaret Starbird)

Así, la presencia de una Papisa, la importancia de los personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del Tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser usadas como un sistema adivinatorio. Pero la Papisa fue, en realidad, un símbolo de la Fe cristiana, como demuestran numerosas obras de arte de la Edad Media.
Otros autores afirman que los gitanos, en su deambular por los países europeos, promovieron el Tarot como un sistema adivinatorio. Hay, de hecho, quien sostiene que el Tarot logró sobrevivir a la Inquisición, ya que los gitanos no resultaban unos objetivos prioritarios de la jurisdicción inquisitorial, por los que ellos, sus conocidas prácticas esotéricas y sus efectos personales consiguieron zafarse de la persecución y la hoguera y llegar hasta nuestros días. Pero es cierto que los gitanos llegaron a Europa cuando el Tarot era ya conocido. Por otra parte el juego de Tarot se juega en Italia desde el Siglo XV, y en el siglo siguiente se propagó en muchas regiones de Europa: en primer lugar Francia, después Suiza, Belgica, Alemania y Austria. La adivinación con el Tarot aparece con seguridad en Italia y Francia en el Siglo
Uso adivinatorio de las cartas de tarot
Recién a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX las cartas del tarot fueron asociadas con el misticismo y la magia. La tradición comenzó en 1781, cuando Antoine Court de Gébelin, un clérigo suizo y francmasón, publicó «Le Monde Primitif», un estudio especulativo sobre el simbolismo religioso antiguo y sus remanentes en el mundo moderno. De Gébelin argumentaba que el simbolismo del Tarot de Marsella representaba los misterios de Isis y Thoth. Gébelin más tarde afirmó que el nombre «tarot» venía de las palabras egipcias «tar», que significa «real» y «ro», que significa «camino», y que el tarot por lo tanto representaba un «camino real» a la sabiduría.
Gébelin arguyó estos y similares puntos de vista en forma dogmática; no presentó evidencias para sostener sus argumentos. Además, Gébelin escribió antes de que Champollion hubiera descifrado los jeroglíficos egipcios. Los modernos egiptólogos nada encontraron en el lenguaje egipcio que sustentara las fantasiosas etimologías de Gébelin, pero estos descubrimientos llegaron demasiado tarde. Cuando se dispuso de los auténticos textos egipcios, ya estaba firmemente establecida la identificación de las cartas del tarot con el «Libro de Thoth» egipcio en la práctica ocultista.
Aunque las cartas del tarot se usaban para predecir la fortuna en Bolonia, en el siglo XVIII, fueron publicadas originalmente como un método de adivinación por Jean-Baptiste Alliette, también llamado «Etteilla», un ocultista francés que revirtió las letras de su nombre y trabajó como adivino poco antes de la revolución Francesa. Etteilla diseñó el primer mazo de tarot esotérico, añadiendo atribuciones astrológicas y motivos «egipcios» a varias cartas, alterando muchos de los diseños marselleses, y añadiendo significados adivinatorios en el texto de las cartas. Los mazos de Etteilla, aunque ahora eclipsados por los ilustrados de Smith y Waite y el mazo «Thoth» de Aleister Crowley, aún se encuentra disponible.
Más tarde, mademoiselle Marie-Anne Le Normand popularizó la adivinación y la profecía durante el reinado de Napoleón I. Esto se debió en parte a la influencia que tuvo sobre Joséphine de Beauharnais, la primera esposa de Napoleón. Sin embargo ésta no usaba el tarot habitualmente.
El interés en el tarot para la adivinación a cargo de otros ocultistas llegó después, durante el auge de los Herméticos, de la década de 1840, en la cual ( entre otros) estuvo involucrado Victor Hugo. La idea de las cartas como clave mística fue desarrollada posteriormente por Eliphas Lévi y pasó al mundo de habla inglesa por la Orden Hermética del Alba Dorada. Lévi, y no Etteilla, es considerado por algunos el verdadero fundador de las escuelas más contemporáneas de Tarot; su «Dogme et Ritual de la Haute Magie» de 1854 introdujo una interpretación de las cartas que las relacionaba con la Cábala. Mientras Lévi aceptó las afirmaciones de Court de Gébelin sobre un origen egipcio de los símbolos de las cartas, rechazó las innovaciones de Eteilla y su mazo alterado y arregló en su lugar un sistema que relacionaba al tarot, especialmente al tarot de Marsella con la cábala y con los cuatro elementos de la alquimia. Por otro lado, algunos significados adivinatorios de Etteilla todavía son usados por algunos lectores de tarot.
 En la actualidad
El tarot sigue constituyendo un medio de adivinación usado extensivamente en las sociedades desarrolladas, normalmente bajo la forma de consultas personales, telefónicas y por internet donde el tarot se sincretiza con otras creencias y tradiciones como la astrología o la numerología. Sólo en España el esoterismo mueve cientos de millones de Tipos de Lectura de Tarot

Adivinación
La lectura del tarot se enmarca en la creencia de que las cartas pueden ser usadas para comprender situaciones actuales y futuras del sujeto (o cliente). Algunos creen que las cartas son guiadas por una fuerza espiritual como guía, mientras otros creen que las cartas los ayudan en introducirse a un inconsciente colectivo. Uno de los métodos más utilizados son las tiradas; entre las más populares se encuentra la tirada en forma de la Cruz Celta.
Es conveniente destacar el poco carácter científico que tiene la adivinación mediante la tirada de cartas de tarot, lo que lleva a pensar a mucha gente que el tarot es completamente ineficaz. Objetivamente, consiste en sacar ciertas cartas que antes han sido revueltas, por lo que resulta evidente que no puede ser posible que dichas cartas digan absolutamente nada acerca de un sujeto desconocido. Sin embargo, la gente creyente en la adivinación mediante el tarot, confía en que las cartas son «guiadas» por ciertos espíritus o energías de manera que cuando el adivino las saca éstas sí contienen información acerca de quien pregunta. Por supuesto, no existe absolutamente ninguna dem
ostración de la veracidad de esto.

Cabe destacar que aquellos que se hacen llamar adivinos y utilizan el Tarot como medio para realizar sus supuestas adivinaciones, suelen basarse en ciertos trucos o bases para simular este efecto de adivinación. Es decir, si una mujer de 65 años se pone en contacto con un adivino preguntando por su salud, el adivino, independientemente de como salgan las cartas, deducirá que esta persona está o ha estado mal de salud, provocando el efecto de haber adivinado cosas personales del cliente. También suelen conocer rasgos característicos y comunes de ciertos grupos de personas, es decir, elaboran perfiles de acuerdo a la edad y el género, de manera que las posibilidades de acertar si dicen alguno de esos rasgos una vez han preguntado la edad del sujeto son bastante elevadas. A la hora de dar consejo, suelen decir cosas muy generales y obvias, que además son siempre mensajes de esperanza para el cliente, de manera que éste se tranquilice o entre en un estado de felicidad, lo cual le llevará a asociar las consultas al tarot con esa felicidad y tranquilidad. Esta asociación llevará al cliente en un futuro a volver a ponerse en contacto con un adivino cuando tenga problemas, con el fin de buscar esa tranquilidad.
Por último hay que decir también que la mayoría de adivinos no intentan timar a sus clientes, es decir, ellos piensan que realmente tienen poderes de comunicarse con el futuro a través de una simple baraja de cartas con dibujos estampados. Este tipo de conducta se puede encuadrar dentro del trastorno esquizoide de la personalidad o del trastorno esquizotípico de la personalidad, aunque éste no es el único trastorno que lo explica.
Psicología
Carl Jung fue el primer psicólogo en asignar importancia al simbolismo del tarot (referencia: libro Jung y el Tarot. autor Sallie Nichols. Ed. Kairos) . Cabe destacar que no creía en el tarot como medio para adivinar el futuro, ya que sus conocimientos científicos resultaban demasiado avanzados como para creer en la capacidad de averiguar el futuro por tirar ciertas cartas de manera aleatoria. Él veía las cartas del tarot como representativas de arquetipos: tipos fundamentales de personas o situaciones incrustadas en el subconsciente de todos los seres humanos. La carta del Emperador, por ejemplo, representa la figura del patriarca o del padre.
La teoría de los arquetipos da lugar a varios usos psicológicos. Ya que las cartas representan varios tipos de personas, se puede tener acceso a las ideas de la percepción de sí mismo del sujeto, al pedirle por ejemplo, que seleccione una carta con la que él «se identifique»[cita requerida]. Igualmente, el sujeto puede tratar de clarificar su situación al imaginarla en términos de ideas arquetípicas asociadas con cada carta. Por ejemplo alguien precipitándose ávidamente como el Caballero de Espadas.
Más recientemente el doctor Timothy Leary ha sugerido que las cartas del tarot son una representación pictórica del desarrollo humano desde el bebé al adulto maduro. Así, el Tonto, representaría al bebé recién nacido, el mago simbolizaría la etapa en que el niño juega.
 El tarot como un instrumento mnemotécnico
Algunas escuelas del pensamiento oculto y del estudio de los símbolos como la Orden Hermética del Alba Dorada, consideran el tarot como un libro de texto y un artilugio mnemotécnico para sus enseñanzas. Esta puede ser la causa de que la palabra arcanos (o arcana) sea usada para describir dos secciones del mazo del tarot: arcana es la forma plural de la palabra latina arcanum, que significa «cerrado» o «secreto».

Elementos de un Tarot genérico

  • Un conjunto de cartas con significados. Cada carta tiene una asignación de significados arbitraria. Los mismos están relacionados con los grandes arquetipos universales (en este sentido los significados pueden ser solo alusiones para dar flexibilidad en la interpretación). El conjunto de los significados de cada carta forma un universo semántico, rico en interpretación (filosófica, situacional).
  • Ilustración de las cartas. Cada carta de un Tarot cuenta con una ilustración que sirve como referencia memorística, en esta es importante la selección de iconos y colores, ya que cada color tiene un valor simbólico (Por ejemplo, azul-espiritualidad).
  • Interpretación numerológica. Ligado al número de cartas, hay toda una tradición acerca del significado de cada número.
  • Categorías básicas. La tradición divide el tarot en: espadas (pensamiento e inteligencia), bastos (vida y fuego), copas (amor y sentimientos) y oros o pentáculos (naturaleza materia)
  • Liga con la tradición. Aunque este elemento no es forzoso, es importante para reutilizar aprendizaje de otros Tarots.

http://morganabarcelona.com