Amuletos caseros para la economía familiar.

Muchas culturas tienen diferentes talismanes y amuletos de la buena suerte y para la economía. Aquí os pongo una breve selección.

Amuleto casero chino.

Los chinos acostumbran a regalar sobres rojos con dinero, llamados Hung Bao, durante el Año Nuevo chino y en las bodas. Suelen decorar el exterior de estos sobres rojos con símbolos de riqueza y buena suerte. Los sobres rojos se utilizan como amuleto para atraer el dinero y la prosperidad pues los chinos consideran el rojo  como el color de la suerte y la felicidad. La mayoría de los sobres rojos que se venden para el uso de Hung Bao tienen símbolos chinos de la suerte y la felicidad en el exterior. Algunos de estos sobres son muy elegantes y con diseños en relieve dorado sobre un fondo rojo intenso. Se considera que estos sobres rojos Hung Bao trabajan en contra del mal y las energías negativas.

Animales.

  • En la astrología china, el tigre es considerado como un protector contra el robo.
  • En la cultura occidental una pata de conejo se considera que atrae la fortuna y se utiliza ampliamente como amuleto para atraer el dinero.
  • En África, se dice que los dientes de cocodrilo traen suerte a los jugadores en las apuestas.

 

Monedas.

Tradicionalmente, encontrar una moneda se cree que trae suerte. En el Feng Shui, las monedas y el dinero tienen un significado especial. Varias formas de atraer el dinero con monedas:.

El tres es un número mágico y de buena fortuna y el hilo rojo activa las energías Yang de las monedas:

  • Ata tres monedas entre sí con hilo rojo. Colocalas en el lugar de la casa donde guardes el dinero. Ésto asegurará que tu flujo de ingresos se mantenga constante durante todo el año.
  • Cuelga tres monedas chinas (ás del I-Ching,por ejemplo) atadas con hilo rojo, en el pomo de tu puerta principal por dentro.
  • Ata tres monedas con hilo rojo y ponlas donde lleves el dinero (en tu bolso o cartera) para activar una fuente inagotable de ingresos.

Minerales como amuletos para el dinero

Los minerales se cargan de energías y puedemos usar este beneficios para atraer prosperidad. Algunos de los minerales para mejorar situaciones económicas son:

  • Amazonita.
  • Aventurina.
  • Ojo de tigre.
  • Citrino.
  • Jade.
  • Selenita.

Amuleto casero para atraer el dinero

Vamos crear un objeto y darle poder transmitiéndole nuestra energía. Como en todo ritual de magia blanca, nos centramos en la energía establecida entre nosotros y el objeto que representa lo que queremos conseguir. En este caso: el dinero. Como el dinero es un recurso, ajustaremos la petición del hechizo para pedir recursos en lugar de sólo dinero.

Necesitamos los siguientes elementos:

  • Un cuadrado de tela verde.
  • Pimienta.
  • Borraja.
  • Lavanda.
  • Azafrán.
  • Un granate, rubí o esmeralda.
  • Tres monedas de color plata.
  • Hilo dorado.
  • Hilo plateado.

Procedimiento:

  • Sujeta las tres monedas de plata en tus manos.
  • Insúflales tu energía diciendo muy cerca de ellas, mientras las sostienes en tus manos: “A los espíritus de Aire les pido prosperidad y dinero en mi camino”. (Con las tres monedas de plata y las cuatro respiraciones se crea la vibración del número siete, que se considera un número a la vez de suerte, y espiritual).
  • Coloca las hierbas, cristales y monedas en la tela.
  • Ata la tela como una bolsa con el hilo dorado y plateado.
  • Haz, luego, ocho nudos en cada hilo.
  • Guarda la bolsa en un lugar fresco, seco y oscuro, lejos de las miradas indiscretas durante ocho días.

Una vez que hayas hecho la bolsa, visualiza diariamente lo que quieres. Después de ocho días el dinero debe comenzar a fluir. Sé lo más realista posible, imagina lo que vas a hacer con el dinero y la mejor manera en que lo utilizarás.

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Mal de ojo.

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El mal de ojo es la capacidad que tiene una persona de producir mal a otra sólo con mirarla. De esta persona afectada se dice que «está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima».

Joaquín Bastús escribió en 1862 que la palabra griega «envidia» venía de la expresión «aquella que nos mira con mal ojo» y de ahí el mal de ojo.

Los griegos protegían a los jóvenes marcando sus frentes con barro.

Una palabra, un deseo potente, la envidia o nuestras propias inseguridades pueden provocar efectos nefastos en nosotros mismos y en los demás.

Nuestro primer contacto con el entorno es através de la vista, por algo se dice que una mirada vale más que mil palabras. Los ojos delatan a una persona, también se dice q son el espejo del alma. Así pues, no es de extrañar que el ojo desde tiempos inmemoriales haya sido considerado como el principal transmisor de energías ya sean positivas o negativas del alma humana.

La vista es el órgano que más poder puede canalizar debido a su correspondencia con el hígado, donde se acumula toda la rabia y la frustración, la simpatía y la confianza. Mediante la mirada podemos trasmitir esas emociones y muchas veces de forma inconciente. Si nos enamoramos los ojos nos brillan de luz, la ternura de la madre se percibe en la mirada sobre el bebe, la ira se refleja en una especie de “chispas” que desprenden nuestros ojos y si sentimos envidia se enturbia su expresión, se oscurecen y los parpados se entrecierran.

El mal de ojo puede venir dado de manera voluntaria o involuntaria, y es efecto de la envidia o admiración del «emisor», que a través de su mirada (ya sea directa, en símbolo o incluso mental) provoca un mal en el envidiado/admirado. Se dice que las personas de ojos claros (azules, verdes, grises y rayados) tienen mayor poder para el mal de ojo.

Es una acumulación de energía dañina trasmitida por otra persona, provocado voluntaria o involuntariamente. El provocador puede no ser consciente de su propio poder y, por tanto, que tampoco sea consciente de que lo está heciendo.

Los síntomas del mal de ojo son:
– cansancio,
– infecciones oculares severas,
– adormecimiento o pesadez, que termina enfermando gravemente a su víctima e incluso llegar a la muerte.
– Puede darse también una tristeza profunda y ganas de llorar, y en este caso se habla de «Aliacán» (hablaremos del “Aliacán” en un próximo artículo).
– De la misma manera, se puede sospechar el mal de ojo, si algún objeto favorito o querido de la «víctima» sufre algún daño inesperado, sin causa previa específica o si el daño surge «de la nada».

Voy a concretar los síntomas en niños y en adultos para que así podamos distinguir bien cuándo se es víctima de mal de ojo:

En niños:
– Llanto continuo (sin haber causa aparente alguna).
– Falta de apetito.
– Insomnio (se suelen despertar por la noche).

En adultos:
– Insomnio.
– Pesadillas.
– Sobresaltos durante el sueño.
– Despiertarse con sensación de agitamiento y agobio.
– Pesadez y opresión en el pecho ya sea dormido o despierto.
– Presión en la garganta al despertarse.
– Tensión nerviosa y ansiedad generalizada y sin un motivo.
– Falta de energía.
– Cansancio crónico.
– Depresión.
– Mareos.
– Mente confusa: olvidos, embotamiento, pérdida de memoria
– Nauseas y vómitos.
– Falta de apetito.

Que tengamos uno o dos de estos síntomas no significa que nos hayan hecho mal de ojo. Se han de dar, mínimo, 7 u 8 de estos síntomas.

Diganóstico del mal de ojo:
– Técnica del mechón en aceite: Tener a mano un vaso con agua limpia y un cacharrito con aceite de oliva. Se corta un mechón de pelo de la persona a diagnosticar y se moja en el aceite. Se dejan escurrir tres gotas de aceite del mechón de pelo en el vaso de agua, rezando una oración a la que le tengáis fe. La rezamos 3 veces, una con cada gota. Si el aceite se hunde, hay mal de ojo; si flota disperso, en gotas sin agruparse, hay mal de ojo y si flota agrupado, formando una masa compacta, nos dice que no hay mal de ojo.
– Técnica de la sal gorda: Echar hierbas y alcohol en un cuenco de barro y encenderlo. Según va ardiendo, la persona que supuestamente tiene el mal de ojo irá cogiendo sal gorda y, pasándola por sus manos, la irá echando al fuego. Si los chasquidos de la sal gorda al quemarse son muy fuertes nos indican que la persona tiene mal de ojo. Si el sonido de los chasquidos entra dentro de lo normal, la persona no tiene mal de ojo. Yo os aconsejo quemar primero un poco de sal gorda sin que la persona que supuestamente tiene el mal de ojo la toque. Así podremos diferenciar el chasquido normal del fuerte o muy fuerte.
– Técnica de “la sal que trepa”: poner en un vaso o cuenco agua y unos puñados de sal gorda. Se pone el recipiente debajo de la cama de la persona que queremos saber si tiene mal de ojo y si al cabo de tres días la sal ha trepado por los bordes del recipiente, quiere decir que la persona tiene mal de ojo. No lo hagáis con vinagre, porque el vinagre y la sal producen una reacción química y no es fiable.
– Técnica del dedo en aceite: Decir: “Pido ayuda para saber si tengo mal de ojo o no”. Mojar el dedo corazón en aceite de oliva y ponerlo encima del cuenco con agua sin tocarla ni moverla. Dejar que caigan 3 gotas de aceite sobre el agua del cuenco. Con 3 gotas es suficiente. Si flotan en el agua limpias, sin círculos concéntricos y separadas, significa que no hay mal de ojo. Si se convierten en círculos concéntricos o las gotas se extienden, entonces la persona si está afectada por el mal de ojo.

Protección contra el mal de ojo:
– Poner una cinta roja al envidiado o afectado,
– Utilizar amuletos de protección.
– Pisar los zapatos nuevos de familiares y amigos, como mecanismo para evitar la envidia,
– Escupir a los bebés o embarazadas ya que se considera la saliva como protectora.
– Rosa de Jericó: tiene la función de absorber energías negativas, entre otras cualidades.
– Anillo Atlante: Protege de las vibraciones negativas, maleficios, negatividad.
– Peonía mediterránea : Protege contra el mal de ojo. Utilizado en magia puede anular hechizos también.
– Coral rojo: Aparte de proteger contra el mal de ojo, también protege contra la envidia. Actúa como absorvente porque es poroso.
– Piedra Azabache : Evita que alguien pueda dañar al portador echándole un mal de ojo.

Rituales sencillos para curarlo:
– Para curar al afectado se debe continuar realizando este ritual al tiempo que se pronuncia una oración hasta que «se corta», hasta que se pueda ver el aceite flotando sobre el agua.
– También pasarle el huevo. Luego, el huevo se rompe y se vierte en un vaso cristalino con agua y se observará qué tanto mal de ojo tiene.
– Limpiarlo con alumbre es otro método efectivo.

Ahora os voy a poner un ritual sencillo y un baño de limpieza para quitar el mal de ojo, si es que lo hay:
Ritual cíclico:
Se hace durante tres días. En caso de que no sea suficiente, se hará durante 2 días más (5 días) y como máximo 7 días más después de esos 5 (12 días).
Repetir cada media hora si es fuerte, en caso contrario con una vez es suficiente :
– Tener un vaso con agua al lado izquierdo y diremos: “Que este agua recoja todos los impedimentos, conscientes o inconscientes, por parte mía o de los demás, para que este trabajo tenga éxito”.
– A la derecha una vela blanca y al encenderla decir: “Que esta vela ilumine y dé fuerza a mi petición”.
– Poner en el medio, entre la vela y el vaso de agua, una cucharadita de aceite en un plato pequeño.
Decir: “Señor de los mundos visibles e invisibles, cancela mi aflicción, aparta de mí lo que me han mandado.”
– Untarse el aceite en las sienes, coronilla y nuca.

Baño de limpieza:
– Dos cucharadas soperas de Artemisa.
– Una Cuchara sopera de Enebro o un ramita de enebro fresco.
– Una cucharada sopera de Ruda.
– Tres pellizcos de Comino.
– Dos dientes de ajo sin pelar y con un corte en medio.
– Un vaso de Agua Florida o de Colonia de Lavanda.
Echar todo en la bañera y meterse en reposo durante 10 ó 15 minutos.
Repetirlo dos veces a la semana, durante una semana.

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Magia durante un eclipse

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Trabajar con magia durante un eclipse se considera algo “avanzado”. Para comprender la energía de un eclipse, debemos entender la energía en función del tiempo y de las estaciones y ser capaces de generar y enfocar la energía dentro de un período de tiempo limitado.

Lo que sucede durante el eclipse: Algunas personas pueden sentir un momento de quietud, o vacilación durante un eclipse, como la chispa de tiempo que hay antes de que un péndulo oscile hacia atrás después de haber oscilado todo el camino en una dirección. Esta es la esencia de un eclipse, y es una sensación similar a la que se siente dentro de un círculo mágico.

Los equinoccios nos proporcionan un tiempo “entre los mundos”, o una ventana a través de la cual podemos hacer magia.

– Los eclipses solares

A lo largo del año, las horas de sol incrementan y disminuyen. En el solsticio de invierno, el día más corto del año, el sol es visible sólo por unas pocas horas. Los días se hacen más largos y en la primavera o equinoccio vernal, el día y la noche son iguales. En el solsticio de verano, el sol es visible durante el mayor período de tiempo (el día más largo del año). Los días comienzan a ser más corto y en el equinoccio de otoño, el día y la noche son iguales otra vez. Por último, cuando el sol se desvanece, estamos en el solsticio de invierno de nuevo.

Durante un eclipse solar, experimentamos lo que podría llamarse un “micro año”. El sol está completo, entonces se oculta parcial o completamente, y luego es de nuevo visible. En unos pocos minutos, una energía similar a un ciclo completo de los solsticios y equinoccios se puede sentir.

Además de esta energía de estación, somos conscientes de la presencia de la Luna. Su sombra cae sobre la Tierra a medida que aparece entre la Tierra y el Sol. Esto suma la unificación de la energía solar y lunar, lo que refuerza la sensación de plenitud, realización y los ciclos de un eclipse solar.

 

Considera este hecho acerca de los eclipses solares: Un eclipse solar sólo puede ocurrir durante el día, en una luna negra (nueva). Esto significa estaríamos trabajando con la energía de la luna nueva (ideal para plantar nuevas semillas e ideas).

Un eclipse solar no tiene que ser visible para hacer magia. No serás capaz de ver todos los eclipses a menos puedas viajar por todo el mundo fácilmente! Basta mirar las predicciones y almanaques para encontrar el momento exacto del eclipse, y trabajar tu magia a continuación.

Los eclipses solares son perfectos para algunos tipos específicos de magia. Consideremos el eclipse solar de junio de 2002. Debido a que este eclipse ocurrió cerca del solsticio, se podría haber trabajado con energía principalmente de solsticio, sobre todo al comienzo del eclipse.

En el hemisferio norte del mundo, el sol está creciente mientras se acerca el solsticio de verano (en el hemisferio sur, el sol está disminuyendo y el solsticio de invierno se acerca.)

Cuando un equinoccio se produce en el momento menguante del año, es un buen momento para librarse de las energías no deseadas, los malos hábitos, patrones poco saludables de pensar y de actuar, la negatividad, y otras cosas nefastas en tu vida. Se puede trabajar tanto con la nueva energía de la luna, y la energía del año menguante, además de la energía del eclipse.

Ten en cuenta la época del año en que el eclipse solar ocurrirá. ¿El sol estará creciente o menguante? A continuación, considera la influencia lunar, la Luna es nueva y estará creciente en un día o dos. Por último, tenga en cuenta los momentos creciente y menguante del propio eclipse. Utiliza esta información para desarrollar tus propios rituales y hechizos a medida.

– Eclipses de luna

A lo largo del ciclo mensual de la Luna, (también conocido como periodo sinódico de exactamente 29,530587 días) la luna crece y mengua. En la luna nueva, la luna es completamente invisible. Una media luna comienza a aparecer mientras la luna crece hasta que se llena. Finalmente la luna se desvanece y vuelve al estado de Luna Nueva.

Durante un eclipse lunar, experimentamos lo que podría llamarse un “micro mes”. La luna está llena, luego oculta parcial o completamente, y luego de nuevo visible. En unos pocos minutos, una energía similar a un ciclo completo de llena, menguante, nueva (si se trata de un eclipse total de Luna), creciente y llena de nuevo.

Además de esta energía cíclica, somos conscientes de la presencia de la Tierra. Su sombra cae sobre la Luna a medida que ella aparece entre la Luna y el Sol. Esto se suma a la unificación de la Tierra y la energía lunar, lo que refuerza la sensación de plenitud, realización y ciclos de un eclipse lunar. Debido a que tanto la Tierra y la Luna son consideradas “femeninas”, es un buen momento para centrarse en el aspecto de la Diosa si lo deseas.

Considera este hecho acerca de los eclipses lunares: Un eclipse lunar sólo puede ocurrir durante la noche de la luna llena. Esto significa que vamos a trabajar con la energía de la luna llena (un buen momento para despegarnos de las cosas).

Un eclipse lunar no tiene que ser visible para que hagas magia. Una vez más, no serás capaz de ver todos los eclipses a menos que puedas viajar por todo el mundo fácilmente! Basta con mirar las cartas y almanaques para encontrar el momento exacto del eclipse, y trabajar tu magia a continuación.

Un buen ejemplo de magia para llevar a cabo durante un eclipse lunar sería trabajar en tus habilidades psíquicas. Mientras la luna se desvanece durante el eclipse, podrías centrarte en librarte de bloqueos. A medida que crece de nuevo, podrías centrarte en el aumento de tus habilidades psíquicas.

Considera la energía de la Luna Llena, que pasa a través de todos sus ciclos en tan sólo unos minutos, y considera la energía de la sombra de la Tierra en la cara de la Luna. Utiliza esta información para desarrollar tus propios hechizos y rituales a medida.

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Galdr

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Las Völvas o Seidkonas eran sacerdotisas paganas que se especializaron en cantar galdrs.

Galdr (galdrar plural) en nórdico antiguo significa «encantamiento»; estos se realizan generalmente en combinación con ciertos ritos.

Los encantamientos fueron compuestos en un metro llamado galdralag especial. Este medidor fue similar a la de seis líneas en ljóðaháttr pero añade una séptima línea.

Un galdr práctico para las mujeres fue uno que hacía el parto más fácil. Pero también se utilizan, sobre todo, para llevar la locura a otra persona. Dicen que también los utilizaban para provocar tormentas, hacer barcos indestructibles, hacer espadas, armaduras y decidir la victoria o la derrota en las batallas.

También se menciona en varios de los poemas de la Edda poética, y por ejemplo en el Hávamál, donde se dice que Odin sabe 18 galdrar. Por ejemplo, Odin domina el galdrar contra el fuego, la espada, flechas, grilletes y las tormentas. Con los galdar también puede evocar a los muertos y hablar con ellos. Hay otras referencias en Skírnismál, donde Skirnir utiliza un galdrar para forzar a Gerðr a casarse con Freyr como se relata en la siguiente estrofa:

34. Heyri jötnar,
hrímþursar Heyri,
synir Suttungs,
sjalfir ásliðar,
HVE ek fyrbýð,
HVE ek fyrirbanna
maná Glaum mani,
maná nyt mani.

Traducción:
34. “prestad atención, gobernantes,
oídlo, los gigantes.
Hijos de Suttung,
Y los dioses, vosotros también,
¿Cómo te prohíbo
y cómo me prohibiría
El encuentro de los hombres con la criada,
La alegría de los hombres con la criada?”.

Una referencia notable del uso de los galdrar es el poema eddic Oddrúnargrátr, donde Borgny no pudo dar a luz hasta que Oddrun cantó un «galdrar morder»:

7. Thaer hykk mæltu
fleira þvígit,
gekk KNE fyr leve
meyju en sitja;
ríkt gól Oddrun,
rammt gól Oddrun,
Bitra Galdra
en Borgnýju.
8. Knátti mær bien Mogr
Sporna moldveg,
Börn Thau en blíðu
bana við Hogna;
nam que al Maela
mær fjörsjúka,
SVA en hon Ekki Kvad
Ord se fyrra:
9. «SVA hjalpi Ther
véttir hollar,
Frigg bien Freyja
ok fleiri Dios,
sem Jue feldir mér
Lejos höndum af. «

Traducción:
6. A continuación, sólo
hablaron, me parece;
Entró en las rodillas
de la mujer a sentarse;
Con Oddrun magia
y poderosamente Oddrun
Cantado por Borgny
encantos potentes.
7. Por fin nacieron
un niño y una niña,
Hijo e hija
del asesino de Hogni;
Habló entonces la mujer
muy débil comenzó,
Tampoco dijo nada
antes de esto habló ella:
8. «Así puede el santo
te ayuda,
Frigg y Freyja
y favorecido por los dioses,
Como tú me has salvado
del dolor ahora. «

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Seidhr

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ORÍGENES

El chamanismo es una tradición que se ha mantenido alrededor del mundo y que tiene probablemente raíces prehistóricas. Desde la publicación de Jakob Grimm sobre socio-linguística,Deutsches Wörterbuch (p. 638) en 1835, los eruditos han encontrado una relación bálto-finesa con el seid, relacionando su representación descrita en las sagas y en otros lugares con el noaidde, practicado por los chamanes lapones. Sin embargo el origen indoeuropeo también es posible (ver Hall 2004, 121-22). Cabe notar que la palabra seita (finés) o sieidde (sami), es utilizada para describir una figura de hombre formada por un árbol o una piedra grande de forma extraña y no está relacionada con la «magia» o la «brujería»; sin embargo es posible que estas palabras si deriven de seiðr (Parpola 2004).

Seidhr es una cosa vieja. Seidhr (nórdico antiguo: seiðr) un término para un tipo de hechizos o brujerías que fue practicado por los nórdicos paganos. La expresión también puede ser utilizada para referirse a reconstrucciones del neopaganismo moderno o a emulaciones de dichas prácticas.
En prácticas del norte de Europa de misterios religiosos, hay varias deidades asociadas con la magia.

Los dos más conocidos son Odin y Freya. Por lo general, es Odín que está asociado con la magia rúnica: un sistema basado en símbolos, signos y palabras. Como dios de la poesía, la guerra y el conocimiento, este es un sistema ideal para Odin para conectarse al Seidhr. Por otra parte, está muy en las manos de Freyja… una diosa que está asociada con la belleza, el amor, la guerra y la fertilidad. Por lo que es lógico pensar que ella está interesada en estos misterios también.

En la actualidad, las dos prácticas a menudo se cruzan entre sí y los curiosos de las runas se meten de lleno como expertos. Y no saben el arduo trabajo que conlleva cononcer la runas. La mayoría, las ven como una adivinación oracular sin pararse en la base histórica. Hay al menos una referencia literaria sólida sobre este tipo de práctica en la saga de Erik el Rojo, donde un pueblo pidió a una Seidkona que les ayudara a averiguar por qué estaban sufriendo hambruna con sus runas.

Es algo más que esto. Incorporó a base de hierbas curativas, la adivinación, bendiciones, maldiciones, el trabajo con los espíritus de la tierra, los espíritus de la casa, y los espíritus ancestrales.

En resumen, puede ser visto como una especie de brujería, con una profundidad que en la práctica puede ser de utilidad para la gente de vez en cuando, pero es algo que se teme por igual, ya que se valora. Es una práctica difícil de precisar, ya que es en gran medida una práctica vivencial, lo que significa que no es algo que se aprende en los libros, y no está muy enfocada en los tipos de aprendizaje que se suelen practicar en la vida cotidiana.

El seid involucraba el encantamiento con hechizos, a diferencia del galðrar que era más práctico, más chamánico y se enfatizaba en trances extáticos. Los practicantes de seid eran predominantemente mujeres (völva, o seiðkona, lit. «mujer que ve»), aunque también había practicantes masculinos (seiðmaðr (sjåmadhr), lit. «hombre que ve»). En la edad vikinga el seid tenía connotaciones de ergi («poco viril o afeminado») para los hombres, ya que sus aspectos manipuladores iban en contra del ideal de hombre franco, de conducta sincera.

Freyja y quizás algunas de las otras diosas de la mitología nórdica eran practicantes de seid, así como lo era Odín, un hecho que algunos creen que le avergonzaba, ya que Loki en Lokasenna lo acusó de practicante de seid como una forma de insulto. Sin embargo, otros creen que por ser el más importante de todos los dioses, estaba por encima de esas leyes morales, así como los dioses en las religiones politeístas de otros pueblos indoeuropeos. Los anglosajones tenían palabras que al parecer eran sinónimos de seiðr: siden y sidsa, ambas utilizadas en contextos que sugieren que eran usadas por elfos (ælfe); estas al parecer tenían un significado similar a seiðr. Entre las palabras en inglés antiguo para designar a los practicantes de magia estaban las palabras wicca o wicce, etónimos de la palabra en inglés moderno witch (bruja) pero sin conexión alguna entre wiccan y siden o sidsa.
Tal como describe Snorri Sturluson en su saga Ynglinga (sec. 7), el seid incluía tanto adivinaciones como magia manipuladora. Al parecer el tipo de adivinación practicada por seid era generalmente distinto, debido a su naturaleza más metafísica, que los augurios cotidianos realizados por las videntes.

En la saga de Erik el Rojo, la völva Þórbjörg lítilvölva en Groenlandia usaba un manto azul y llevaba en su cabeza una piel de cordero negro adornado con piel de gato blanco. También llevaba consigo una rueca simbólica (seiðstafr), que a veces era enterrada con ella; y se sentaba en una plataforma alta. En la saga de Örvar-Oddr, sin embargo, el manto era negro, si bien la völva llevaba consigo una rueca. Que tanto la elaborada descripción de la saga refleja la práctica pre-cristiana o cuanto aportó el autor, cristiano, con su imaginación, es algo difícil de determinar.

El galdr y su contraparte en inglés antiguo, gealdor, han evolucionado en la palabra inglesa actual yell (gritar) (escandinavo moderno: gala), y hay numerosos kenningars que comparan el sonido de la batalla con los cánticos del seid. Es muy probable que este sonido fuera muy agudo.

La diosa Freyja es identificada en la saga Ynglinga como una adepta a los misterios de seid, y se dice también que fue ella quien enseñó a Odín: Dóttir Njarðar var Freyja. Hon var blótgyðja. Hon kenndi fyrst með Ásum seið, sem Vönum var títt («La hija de Njörðr era Freyja. Ella presidía sobre los sacrificios. Fue ella quien primero puso a los Æsir en conocimiento del seiðr, que era una costumbre entre los Vanir»).

En el Lokasenna Loki acusa a Odín de practicar seid, condenándolo como un arte impropio de un hombre. Una justificación para esto puede encontrarse en la saga Ynglinga donde Snorri opina que quien practicase el seid era considerado como débil e impotente.

Un posible ejemplo de seid en la mitología nórdica es la visión profética que le da a Odín en la Völuspá la völva, vala, o profetisa de la cual el poema lleva su nombre. Su visión no está conectada explícitamente con la práctica de seiðr, sin embargo la palabra se encuentra en el poema en relación al personaje llamado Heiðr (que tradicionalmente es asociado con Freyja, pero también puede ser la völva: ver McKinnell 2001). Hay una fuerte similitud entre la völva en este relato y las nornas (las parcas de la mitología nórdica).

Otro notable practicante mitológico de seiðr era la bruja Groa, que intentó asistir a Thor, y que fue convocada desde su tumba en Svipdagsmál.

La magia vikinga o Seidr incluía el encantamiento con hechizos, que también podía ser llamado galdrar o galðrar, y el encantamiento con runas «atadas» (superpuestas de un modo concreto) o bindrunes. Los practicantes de Seidr eran predominantemente mujeres (seidkonur; también völvur), aunque asimismo había practicantes masculinos que se asociaban a un cierto afeminamiento (seiðmaðr; literalmente «hombre seid»). Como decimos, en la era vikinga el Seidr tenía connotaciones de constituir algo ergi («poco viril») para los varones, ya que sus aspectos manipuladores iban en contra del ideal de hombre franco, de conducta sincera, que da la cara al enemigo en todo momento. Freyja y quizás algunas de las otras diosas de la mitología nórdica eran practicantes de Seidr, así como Ódinn (un hecho que algunos pensaban que le avergonzaba, ya que Loki lo acusó de practicante de magia como una forma de insulto). Sin embargo, otros creían que por ser el más importante de todos los dioses estaba por encima de esas leyes morales.

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Seidkonas, sacerdotisas vikingas

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VÖLVA O SEIDKONA

Una völva (del nórdico antiguo: vǫlva) o vala (del antiguo alto alemán: wala), a veces también mencionada como seiðkona o wicce era una sacerdotisa en la mitología escandinava y entre las tribus germánicas.

La palabra inglesa witch es la forma moderna de wicce. Como las mujeres en general en las sociedades tribales germanas pre-cristianas, las völvas practicaban seiðr (chamanismo en la magia rúnica), el cual era considerado como ergi (que no era para los hombres), a pesar de que había practicantes hombres llamados seiðmaðr (o Wicca en antiguo inglés).

También asociados a las völvas estaban los encantamientos llamados galdrar. Se creía que las völvas poseían tales poderes, y que incluso el padre de los dioses, Odín en persona, consultó una para conocer el futuro de las divinidades, un relato que se preserva en Völuspá.

Ejemplos de völvas en la literatura nórdica incluyen la vidente Heidi (alt. Heith) en la Völuspá, la bruja Gróa en Svipdagsmál y Þórbjörg lítilvölva en la saga de Erik el Rojo.

En la sociedad vikinga, de igual manera que cualquier jefe de una casa podía oficiar los sacrificios a modo de sacerdote, a las mujeres también se las podía considerar sacerdotisas de su propio hogar. De hecho, el telar que había en todas las casas, y que era parte del intransferible mundo femenino, estaba asociado con la buena suerte de la familia. Las mujeres nórdicas tenían rituales o conjuros para casi todas las acciones de la vida.
Pero había otra magia más especializada, como el caso del seidr, que podría definirse como una forma de chamanismo femenino practicado en el norte europeo. La palabra viene de la raíz indoeuropea sed- y, al igual que el sedere del latín, tiene el sentido de sentarse en comunión con los espíritus.
La oficiante, llamada seidkona, acompañándose de un canto llamado vardlokur o galdrakona para entrar en trance, conseguía desarrollar facultades para la sanación física, mental y espiritual, la profecía o la canalización de los dioses y diosas a través de otra persona. También algunos de los actos considerados comúnmente como maléficos, como provocar enfermedades, tormentas o la muerte.

Seidkona, según la descripción hecha en la Saga de Erik el Rojo
En la Saga de Kormak, se cita a una seidkona que realiza el sacrificio de un ganso antes de iniciar una sesión mágica. En otros escritos se mencionan similares sacrificios con animales de pelo negro. En la Saga de Orvar Odds se cita a una seidkona que es ayudada en su trance por un coro de 30 jóvenes de ambos sexos.

En la Saga de Erik el Rojo, una tal Thorbjorg llega a una casa donde es instada a hacer una profecía sobre cuándo acabaría la mala racha por la que estaba pasando Groenlandia. La saga pormenoriza su atuendo, lo que nos da una idea de que tenía que ser muy significativo: capa azul atada con tiras de cuero y adornada con gemas, capucha negra de piel de cordero forrada con piel de gato blanco; de esta misma piel son sus guantes, y no puede faltar una bolsa que cuelgue de su cinturón con todos los elementos que necesita para desarrollar sus facultades.

Para cenar le dan gachas con leche de cabra, que toma con una cuchara de latón, y un plato con corazones de las distintas clases de animales que hay en la granja, que come con un cuchillo de hoja rota con el mango de colmillo de morsa con dos anillos de cobre. Pero aún falta un elemento importante: alguna mujer de la granja que sepa recitar el Vardlokur. Finalmente, puede realizar la profecía sobre el final de la epidemia y del hambre que se habían desatado aquel invierno.

Después, los asistentes acuden a ella de uno en uno, y para todos hay una respuesta. La saga asegura que hubo pocas que no sucedieron tal como ella predijo.

Fuente última parte: Breve historia de los vikingos – Manuel Velasco

 
© Morganna Barcelona.

LAS HADAS DE KNOCKGRAFTON (Leyenda Celta)

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Hace ya muchísimos años, tantos que no podría contarlos, en la fértil tierra de Lough Neagh (literalmente, «Lago Azul») existió un hombre muy, pero muy pobre, que vivía en una humilde choza, a la orilla del río Bann, cuyas aguas turbulentas bajan de las sombrías laderas de los montes Anthrim.

Lushmore (en gaélico, significa literalmente «dedal», y se aplica a los sombreros de los leprechauns por su forma), a quien habían apodado así los lugareños, a causa de que siempre llevaba en su alto sombrero de rafia una pequeña rama de muérdago, como la que los leprechauns (el término leprechaun, literalmente «zapatero de un solo zapato», define a un elfo, es decir una de las múltiples divisiones de los seres elementales: elfos, gnomos, hadas, duendes, ninfas, etc. Son oriundos de Irlanda, bajos, de cuerpo rechoncho, nariz muy colorada y cara arrugada como la de un anciano. Su vestimenta incluye una chaqueta verde, un ancho cinturón y un sombrero alto con una gran ala redonda y una cinta con una hebilla en el frente, donde colocan una rama de muérdago) ponen en las hebillas de los suyos, tenía sobre su espalda una gran joroba, que prácticamente lo doblaba en dos, como si una mano gigante hubiera arrollado su cuerpo hacia arriba y se lo hubiera colocado sobre los hombros. Tal era el peso de ese enorme apósito de carne, que cuando el pobre Lushmore estaba sentado -y lo estaba casi todo el tiempo, pues sus flacas piernas apenas podían sostener su cuerpo-, quedaba doblado por la cintura, con su pecho apoyado sobre sus muslos, única manera de sostener el peso de su giba.

Si bien la gente de los alrededores lo trataba con deferencia, pues su trabajo de maestro mimbrero era muy cotizado en la zona, corrían ciertas historias sobre él, quizás provocadas por la envidia de sus magníficas labores, y los lugareños tenían cierta disposición a evitarlo cuando se cruzaban en algún lugar solitario ya que, aunque la pobre criatura era tan inofensiva como un bebé de pecho, su deformidad era tan grande que asustaba a sus vecinos, que apenas podían considerarlo un ser humano. De él se decía, por ejemplo, que tenía un gran dominio de la magia, y que podía mezclar pócimas y brebajes, y preparar encantamientos para enloquecer a un hombre, aunque lo cierto es que nunca nadie lo había comprobado personalmente.

Lo cierto es que Lushmore poseía unas manos realmente mágicas para trenzar todo tipo de juncos y mimbres, para tejer cestas y sombreros, y cuando no se encontraba sentado en su insólita posición, solía recorrer los alrededores, recogiendo los materiales que luego transformaba en verdaderas obras de arte, o marchando en su pequeña carreta hacia las ciudades vecinas, para vender el fruto de su trabajo.

Y así fue que en una ocasión, cuando regresaba de la ribera del río Main, donde solía recoger la mayoría de su materia prima, y se dirigía a la ciudad de Killead con una carga de canastos, como el pequeño Lushmore caminaba muy despacio por culpa de su enorme joroba, se había hecho ya completamente de noche cuando llegó al viejo túmulo de Knockgrafton, un lugar que la mayoría de los aldeanos evitaban por las noches.

Lushmore se sentía agotado por la caminata, y al pensar que aún le quedaban varias horas por delante, decidió sentarse bajo el túmulo para descansar un rato y, para entretenerse, se puso a contemplar el rostro de la luna, que lo observaba solemnemente entre las ramas de un añoso roble.

Repentinamente, llegaron a sus oídos los extraños acordes de una misteriosa canción, y el jorobado comprendió inmediatamente que jamás había escuchado una melodía tan fascinante como aquélla. Sonaba como un coro de infinitas voces, donde cada uno de sus integrantes cantara en un tono diferente, pero sus voces se armonizaban unas con otras de tal forma que parecía que salieran de una sola garganta. Escuchando con atención, Lushmore pronto pudo distinguir la letra de la canción que constaba de sólo cuatro palabras que se repetían tres veces: «Da Luan, Da Mort; Da Luan, Da Mort; Da Luan, Da Mort», (Da Luan, Da Mori, augus Da Dardeen, en gaélico, literalmente «lunes, martes y también miércoles». Da Hena significa «jueves». Esta traducción corresponde a la versión de William Butler Yeats, mientras que Douglas Hyde relata haber escuchado esta leyenda en Connaught, con las palabras Peean peean daw peean, peean go leh agus leffin, que significan: «Un penique, un penique, dos peniques; un penique y medio, y medio penique») luego se producía una pausa y la tonadilla comenzaba de nuevo.

Lushmore escuchaba con el alma puesta en sus oídos y apenas respiraba por el temor a perder un sólo compás. Pronto comprendió que la canción provenía desde dentro del túmulo y, aunque al principio la música lo había ensimismado, con el paso del tiempo la letanía comenzó a aburrirlo, así que, aprovechando el intervalo que se producía después de las tres repeticiones de Da Luan, Da Mort, introdujo, con la misma melodía, las palabras «augus Da Dardeen»; luego siguió entonando Da Luan, Da Mort junto con las voces misteriosas y, cuando se produjo nuevamente la pausa, volvió a introducir su propio augus Da Dardeen.

Las hadas de Knockgrafton -porque no eran de otros las voces que entonaban aquella melodía- se maravillaron tanto al escuchar aquel agregado a su canción, que inmediatamente decidieron salir a buscar al genio cuyo talento musical hacía palidecer al de ellas; y así el pequeño Lushmore fue llevado hacia el interior del túmulo, a la velocidad de un tornado.

Una maravillosa vista acompañó su caída, mientras que la más excelsa de las músicas acariciaba sus oídos con cada uno de sus movimientos. Al llegar a su destino, la reina de las hadas y su séquito le depararon el más glorioso de los recibimientos, dándole una calurosa bienvenida, que llenó de gozo su corazón, y poniéndolo a la cabeza del coro; luego fue atendido a cuerpo de rey por una multitud de sirvientes y, en general, lo trataron como si fuera el hombre más importante del mundo.

Algo más tarde, mientras descansaba de su copioso banquete, Lushmore notó que las hadas se trababan en una ardorosa deliberación y, a pesar de la forma en que lo habían tratado, comenzó a sentir cierto temor hasta que la reina se acercó a él y le dijo:

¡Lushmore, Lushmore,
desecha todo temor,
esa giba que te aqueja
ya no te dará más dolor!
¡Mira al suelo y la verás
caerse con gran fragor!

Tan pronto como el hada pronunció estas palabras, el joroba¬do se sintió repentinamente tan leve y grácil que pensó que podría volar como los pájaros, o saltar a la luna de un solo brinco. Con inmenso placer escuchó un gran golpe y, cuando miró hacia abajo, vio la joroba caída a sus pies, como una masa de carne informe. Entonces intentó hacerlo que nunca había hecho en su vida: levantó la cabeza con precaución, temeroso de golpearse contra el techo de la habitación en que se encontraba, tan alto le parecía ser ahora y miró a su alrededor, admirando el panorama que se extendía, desde una altura desde la cual nunca había contemplado escenario alguno. Abrumado por las nuevas sensaciones que experimentaba, sintió que la cabeza le daba vueltas y más vueltas, y una nube pareció descender sobre sus ojos, hasta que cayó en un sueño profundo y, cuando despertó, se encontró tendido sobre la hierba, cerca del túmulo de Knockgrafton, al interior del cual las hadas lo habían llevado volando la noche anterior.

Al abrir los ojos, pudo ver que ya era de día, el sol brillaba cálidamente en el cielo y los pájaros cantaban en las ramas del roble que se extendían sobre su cabeza.

Su primera acción, luego de decir sus oraciones, fue llevar la mano a su espalda, para tantear su joroba y, al no encontrarla, se sintió transportado por la alegría, porque se había convertido en un hombre gallardo y elegante; más aún, al contemplarse en las aguas del Lough Neagh se vio vestido con ropas nuevas, que hasta eso habían hecho las hadas por él.

Recogió su mercadería, que estaba prolijamente acomodada sobre una de las piedras del túmulo, y reinició su interrumpido camino hacia Killead, ágil como una gacela y con un paso tan airoso como si toda su vida hubiera sido maestro de danzas. Al llegar a la ciudad, ninguno de los vecinos pareció reconocerlo sin su joroba, y le resultó difícil demostrarles que era el mismo Lushmore, el maestro mimbrero, que venía a entregarles sus pedidos.

No hace falta adelantar que no pasó demasiado tiempo antes de que la noticia de la desaparición de la giba de Lushmore corriera como reguero de pólvora por Killead y todos los pueblos cercanos, y que de todos ellos se acercaron a su choza multitudes de curiosos, a contemplar el milagro. Y así fue que una mañana, estando el mimbrero sentado frente a la puerta de su cabaña, trabajando con sus mimbres, una anciana se acercó a él y le pidió si podía indicarle el camino hacia Capagh, porque debía entrevistar¬se con un tal Lushmore, que allí vivía.

-No necesito indicarle nada, mi buena señora -respondió el aludido- porque usted ya está en Capagh y, para mayor precisión, le diré que se encuentra usted en presencia de la persona que está buscando.

-Me he llegado hasta aquí -agregó entonces la mujer- desde Mallow Fermoy, en el condado de Waterford, a muchos días de camino, porque oí decir que a ti las hadas te han quitado la joroba. Es que el hijo de una hija mía tiene una giba que va a causarle la muerte y quizás, si pudiera utilizar el mismo encantamiento que tú, se podría salvar. Así que te suplico que me enseñes el hechizo para tratar de curarlo.

Estas palabras conmovieron profundamente a Lushmore, que siempre había sido un hombre sensible, y le contó a la anciana todos los detalles de su aventura; cómo había agregado sus compases a la canción de las hadas de Knockgrafton y había sido transportado por ellas al interior del túmulo, cómo le había sido quitada mágicamente la joroba v cómo le habían regalado incluso un traje nuevo.

La mujer le agradeció sinceramente su relato y partió inmediatamente, con gran alivio en su corazón y ansiosa por poner en práctica las enseñanzas del maestro mimbrero. Una vez que hubo regresado a la casa de su nieto, cuyo nombre era Jack Madden, narró todo lo que había escuchado y, sin pérdida de tiempo, pusieron al pequeño jorobado sobre una carreta y emprendieron el camino hacia Knockgrafton. Era un largo viaje, pero a la anciana y su hija no les importaba, mientras que el muchacho fuera liberado de su deformidad.

Algunos días después, llegaron al túmulo, justo a la caída de la noche, dejaron al joven cerca de la entrada y se retiraron a una prudente distancia; lo que ni la madre ni la abuela tuvieron en cuenta fue que el jorobado, resentido por su deformidad, era un sujeto taimado y maligno, que gustaba de torturar a los animales y arrancarles las alas a los pájaros vivos y que, además, no tenía ni el más mínimo talento musical; pero eso es bastante comprensible, si consideramos que se trataba de su hijo y de su nieto, respectivamente.

No había pasado mucho tiempo desde que dejaran al joven jorobado cerca del túmulo, cuando éste comenzó a oír una suave melodía proveniente del túmulo que sonaba quizás más dulce que la que había escuchado Lushmore, ya que las hadas habían incorporado su agregado: «Da Luan, Da Mort; Da Luan, Da Mort; Da Luan, Da Mort, augus Da Dardeen», aunque esta vez no había pausa alguna, ya que las palabras del trenzado llenaban el espacio vacío.

Jack Madden, para quien su único propósito era liberarse de su giba, no prestó la menor atención a la canción de las hadas, ni buscó el momento ni el tono musical adecuado para introducir su propia variante, sino que lo hizo una octava más alta de lo que los intérpretes lo hacían. Así que, tan pronto como comenzaron a cantar, irrumpió, sin importarle el ritmo ni el tiempo, con su frase «au¬gus da Dardeen, augus da Hena», pensando que, si con un solo día de la semana, Lushmore había obtenido un traje, él probablemente obtendría dos.

Desafortunadamente, tan pronto como las palabras hubieron brotado de sus labios, fue elevado por los aires y precipitado al interior de la fosa, como su antecesor pero, a diferencia de aquél, las hadas comenzaron a congregarse a su alrededor, chillando, gritando y gruñendo:

-¿Quién es el que osa arruinar nuestra canción?

Hasta que una de ellas se acercó al joven, separándose del resto, y dijo:
-¡Jack Madden! Tu interrupción ha arruinado la canción que entonábamos con toda nuestra dedicación. Has profanado nuestro santuario, burlándote de nosotras, y mereces ser castigado severamente. ¡Por ello, desde ahora, llevarás dos jorobas en vez de una!

Alrededor de veinte de ellas -tan gráciles y pequeñas eran- trajeron la giba de Lushmore y la colocaron entre los hombros de Jack, encima de la suya propia, donde quedó tan fija como si hubiera sido clavada con clavos de seis pulgadas por un maestro carpintero. Luego echaron al desdichado del túmulo y cuando, por la mañana, su madre y su abuela lo vinieron a buscar, encontraron al joven medio muerto, tendido junto a la puerta del hillfort (del inglés hill = colina y fort, abreviatura de fortificación o fuerte).

¡Imaginen su espanto y su desesperación! Pero a pesar de su dolor, no se atrevieron a decir nada, por temor a que las hadas les pusieran otra joroba a cada una.

Y así regresaron con Jack Madden a su casa, con sus corazones y sus almas tan abatidos como nunca antes. Pero podían haberse ahorrado el esfuerzo; a causa del peso de la nueva joroba, sumado al anterior, y el trajín del largo y penoso viaje, Jack murió poco antes de llegar a su hogar. Sin embargo, al morir, sus dos jorobas desaparecieron misteriosamente. En las noches, junto al fuego, las ancianas cuentan a sus nietos que aquella terrible maldición fue llevada por las hadas de vuelta a Knockgrafton, ¡esperando a cualquiera que vaya a escuchar o intente interferir de nuevo el canto de las hadas de Knockgrafton! (Este mismo mabinogi (cuento, leyenda, relato) ha sido adaptado por W. Carleton como Los duendes de Knockgrafton, en que los personajes de la «gente pequeña» son duendes, en lugar de hadas).

Anónimo.