Karma

La verdad y la fuerza impulsora que hay tras la reencarnación es lo que recibe el nombre de karma. En Occidente, el karma recibe a menudo una interpretación totalmente errónea que lo identifica con el sino o la predestinación, pero es más acertado concebirlo como la ley infalible de causalidad que rige el universo. La palabra karma significa literalmente «acción, acto», y designa tanto el poder latente que hay en las acciones como las consecuencias que se derivan de nuestros actos.

Toda acción implica un deseo que la originó y un pensamiento que la modeló, además del movimiento visible llamado el «acto». Un deseo estimula un pensamiento, y éste se personifica en una acción; en tanto que a veces es un pensamiento, en forma de recuerdo, el que despierta un deseo, y el deseo estalla en acción. Toda causa fue anteriormente un efecto, y cada efecto, a su vez se convierte en una causa. La acción es la forma externa de un pensamiento y un deseo invisibles, y en el propio instante de cumplirse, da nacimiento a un nuevo pensamiento y, deseo, formando los tres un círculo perennemente renovado.

La relación de estos tres, como «acción» y los interminables entrelazamientos de tales acciones como causas y efectos se hallan todos incluidos en la palabra KARMA, que es una sucesión de hechos reconocida en la Naturaleza, es, decir, una Ley. Por los cuales Karma se llama la Ley de Causación o Ley de Causa y Efecto; es la Ley de una fuerza y de los resultados por ella producidos. Esta fuerza puede actuar en el plano físico o mundo del movimiento en el astral o mundo del sentimiento, y en el mental o mundo del pensamiento.

Todo ser está usando continuamente los tres tipos de fuerza, el primero en las actividades de su cuerpo físico, el segundo en los sentimientos, de su cuerpo astral; y el tercero en los pensamientos concretos y abstractos de sus cuerpos mental y causal. Aspirar, soñar, planear, pensar, sentir, actuar, todo esto significa poner en movimiento fuerzas de los tres mundos; y, de acuerdo con el uso hecho por el hombre de tales fuerzas, crea buen karma o mal karma, al ayudar o perjudicar a otros. Puesto que es él una unidad en una humanidad de millones de individuos, y no una individualidad aislada, cada pensamiento, o sentimiento, o acción suya, afecta a sus semejantes en proporción a la proximidad de cada uno a él como distribuidor de fuerza.

Cada vez que hace uso de tales fuerzas, ya sea para auxiliar o para dañar al todo, del cual es una parte, le trae un resultado, esto es, una reacción resultante de su acción sobre los demás; en el mundo físico, un daño infligido por él a otros, producirá la reacción del dolor; en tanto que el karma o reacción de una acción benéfica es una fuerza que ajusta las circunstancias materiales de manera de producir un bienestar en el mundo astral. Las malas voluntades reaccionarán como pesares, en tanto que las simpatías le suministrarán felicidad; en el mundo mental inferior, las críticas y murmuraciones se convertirán en penas para él en tanto que el estudio y la búsqueda de la verdad le producirán inspiraciones; en el mundo mental superior, las aspiraciones serán fuente de ideales a seguir vida tras vida.

Hay muchas clases de karma: karma internacional, karma nacional, el karma de una ciudad, el de un individuo. Todos están intrisicamente relacionados y sólo pueden ser comprendidos en toda su complejidad por un ser iluminado.

En términos sencillos, ¿QUE ES EL KARMA? Significa que todo lo que hacemos, con el cuerpo, el habla o la mente, tiene su resultado correspondiente. Toda acción, aun la más insignificante, está llena de consecuencias. Dicen los maestros que incluso un poco de veneno puede causar la muerte, y que incluso una semilla minúscula puede convertirse en un árbol enorme. Y Buda dijo: «No descuides las acciones negativas sólo porque son pequeñas; por pequeña que sea una chispa, puede incendiar un pajar grande como una montaña». Y también: «No descuides las buenas acciones pequeñas creyendo que no aportan ningún beneficio; incluso las menores gotas de agua acaban llenando un recipiente enorme». El karma no se deteriora como las cosas externas ni se vuelve jamás inoperante. No puede ser destruido «por el tiempo, el fuego ni el agua». Su poder no desaparece nunca, hasta que madura.

Aunque quizá las consecuencias de nuestras acciones no hayan madurado aún, lo harán inevitablemente cuando se den las condiciones adecuadas. Por lo general, tendemos a olvidarnos de lo que hacemos, y las consecuencias no nos dan alcance hasta mucho después, cuando ya no somos capaces de relacionarlas con sus causas.

Los resultados de nuestras acciones suelen presentarse tarde, incluso en vidas futuras; no podemos atribuirles una causa, porque cualquier acontecimiento puede ser una combinación complejísima de muchos karmas que han madurado juntos. Así, tendemos a suponer que las cosas nos ocurren «por casualidad», y cuando todo va bien lo achacamos a la «buena suerte».

Sin embargo, ¿qué otra cosa, si no el karma, permite explicar de un modo satisfactorio las pronunciadas y extraordinarias diferencias que hay entre nosotros? Aunque hayamos nacido en el mismo país o en la misma familia, o en circunstancias semejantes, todos tenemos un carácter distinto, nos suceden cosas completamente distintas, tenemos distintos talentos, inclinaciones y destinos.

Dijo Buda:

«Lo que eres es lo que has sido, lo que serás es
lo que haces ahora».

Padmasambhava aún fue más lejos:
«Si quieres conocer tu vida pasada, contempla tu estado presente; si quieres conocer tu vida futura, contempla tus acciones presentes».

La clase de nacimiento que tendremos en la próxima vida viene determinado, pues, por la naturaleza de nuestras acciones en ésta.

Y es importante no olvidar nunca que el efecto de nuestras acciones depende por completo de la intención o motivación a que responden, y no de su envergadura.

Así pues, es nuestra motivación, ya sea buena o mala, la que determina el fruto de nuestros actos.

Shantideva dijo:
“Todo la dicha que hay en este mundo, toda
proviene de desear que los demás sean felices;
y todo el sufrimiento que hay en este mundo,
todo proviene de desear ser feliz yo.»‘

Puesto que la ley del karma es inevitable e infalible, cada vez que perjudicamos a otros nos perjudicamos directamente a nosotros mismos, y cada vez que les proporcionamos felicidad, nos proporcionamos a nosotros mismos felicidad futura. Por eso el Dalai Lama dice:

“Si intentas dominar tus motivos egoístas, ira y demás, y cultivar más amabilidad y compasión hacia los demás, en último término tú mismo te beneficiará más de lo que te beneficiarías de otro modo. Por eso digo a veces que el egoísta sabio debería practicar de esta manera. Los egoístas necios siempre están pensando en ellos mismos, y el resultado es negativo. Los egoístas sabios piensan en los demás, ayudan a los demás tanto como pueden, y el resultado es que ellos también se benefician.»

La creencia en la reencarnación nos demuestra que en el universo existe cierta justicia o bondad últimas. Es esta bondad la que todos intentamos descubrir y liberar. Cuando actuamos de un modo positivo, nos movemos hacia ella; cuando actuamos de un modo negativo, la obscurecemos y la inhibimos. Y cuando no podemos expresarla en nuestra vida y nuestros actos, nos sentimos desdichados y frustrados.

Así pues, si hubiera de extraer usted un mensaje esencial del hecho de la reencarnación, sería éste: cultive ese buen corazón que anhela que los demás seres encuentren una felicidad duradera y actúe para proporcionar esa felicidad. Alimente y practique la amabilidad. El Dalai Lama ha dicho: «No hay necesidad de templos, no hay necesidad de filosofías complicadas. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón en nuestro templo; mi filosofía es la bondad».

El karma, pues, no es fatalismo ni predestinación. Karma es nuestra capacidad de crear y cambiar. Es creativo, porque podemos determinar cómo y por qué actuamos. Podemos cambiar. El futuro está en nuestras manos, y en manos de nuestro corazón.

«El karma lo crea todo, como un artista,
el karma compone, como un bailarín.»

Para crear un hábito de pensamiento, deberá el hombre elegir una cualidad deseable, (una virtud, una emoción), y pensar entonces persistentemente en la cualidad elegida. Deberá meditar deliberadamente en ella todas las mañanas por algunos minutos, y persistir en aquella creación mental hasta que se forme un hábito y se haya creado la virtud dentro de su propio carácter, lo cual se efectúa especialmente cuando pone él en práctica el pensamiento en su diaria vida.

Como todo se halla bajo ley, no podrá obtener habilidades mentales, o virtudes morales sentándose a esperarlas; sólo podrá edificar su carácter mental y moral pensando esforzadamente y actuando de conformidad. Sus aspiraciones llegarán a ser capacidades; sus repetidos pensamientos se convertirán en tendencias y hábitos. En el pasado creó su carácter con el que nació en esta vida, y ahora está creando el carácter con el cual morirá, y con el que renacerá; y el carácter es la parte más importante del karma.

Milarepa está considerado como el mayor yogui, poeta y santo de Tíbet. En su juventud, Milarepa estudió para llegar a ser un hechicero y, movido por la sed de venganza, mató y arruinó a innumerables personas con su magia negra. Sin embargo, gracias a su arrepentimiento y a todas las pruebas y penalidades a que le sometió su gran maestro Marpa, consiguió redimir todos sus actos negativos. Y luego siguió practicando hasta alcanzar la Iluminación y convertirse en una figura que ha sido fuente de inspiración para millones de personas a lo largo de los siglos.

En Tíbet dicen que «la acción negativa tiene una buena cualidad: puede redimirse». De modo que siempre hay esperanza. Aún los asesinos y los criminales más empedernidos pueden cambiar y vencer el condicionamiento que los condujo a sus crímenes. Si la utilizamos hábilmente y con sabiduría, nuestra condición actual puede servirnos de inspiración para liberarnos de las cadenas del sufrimiento.

Cualquier cosa que nos esté ocurriendo ahora es reflejo de nuestro karma pasado. Si sabemos eso, si lo sabemos realmente, cuando nos acosan el sufrimiento y las dificultades no los consideramos un fracaso o un desastre especial, ni concebimos en modo alguno el sufrimiento como un castigo. Tampoco nos acusamos ni nos dejamos llevar por el odio hacia nosotros mismos. Vemos el dolor que estamos experimentando como el cumplimiento de los efectos, los frutos, de un karma pasado.

Los tibetanos dicen que el sufrimiento es «una escoba que barre todo nuestro karma negativo». Incluso podemos sentirnos agradecidos porque un karma está llegando a su fin. Sabemos que la «buena suerte», un fruto del buen karma, puede acabarse pronto si no la utilizamos bien, y que la «desgracia», resultado del karma negativo, en realidad puede estar ofreciéndonos una magnífica oportunidad de evolucionar.

Para los tibetanos, el karma posee un significado absolutamente vívido y práctico en su vida cotidiana. Viven según del principio del Karma, en el conocimiento de su verdad, y esta es la base de la ética budista. Comprenden que se trata de un proceso natural y justo. Por tanto, el karma les inspira un sentido de responsabilidad personal en todo lo que hacen.

¿Es realmente tan difícil ver el karma en funcionamiento? ¿Acaso no nos basta contemplar nuestra propia vida para ver claramente las consecuencias de algunos de nuestros actos? Cuando perjudicamos o herimos a alguien, ¿no se volvió nuestra acción contra nosotros? ¿No nos quedó un recuerdo amargo y negro, y las sombras del autodesprecio? Ese recuerdo y esas sombras son karma. Nuestros hábitos y temores también se deben al karma y son consecuencia de actos, palabras o pensamientos del pasado. Si examinamos nuestras acciones y les prestamos verdadera atención, veremos que hay una pauta que se repite en nuestros actos. Cada vez que actuamos de un modo negativo, la consecuencia es dolor y sufrimiento; cada vez que actuamos de un modo positivo, tarde o temprano el resultado es felicidad.

Me ha impresionado mucho descubrir la asombrosa precisión con que los informes sobre las experiencias de casi muerte confirman la verdad del karma. Uno de los elementos característicos de la experiencia de casi muerte, un elemento que ha dado mucho que pensar, es el «repaso panorámico de la vida». Al parecer, las personas que pasan por esta experiencia no sólo repasan con toda nitidez los acontecimientos de su vida pasada, sino que también pueden contemplar las más profundas implicaciones de todos sus actos. Experimentan, de hecho, la gama completa de efectos que sus actos produjeron sobre los demás y todos los sentimientos, por turbadores o desagradables que fueran, que suscitaron en ellos:

«Toda mi vida fue sometida a examen. Muchas de las cosas que experimenté me hicieron sentir avergonzado, porque me parecía tener un conocimiento distinto. […] No sólo lo que yo había hecho, sino cómo había afectado a otras personas. […] Descubrí que ni siquiera los pensamientos se pierden.»

«Mi vida pasó ante mí. […] Lo que ocurrió fue que volví a sentir todas las emociones que había sentido en mi vida. Y mis ojos me mostraban la base de cómo esa emoción afectó a mi vida. Lo que mi vida había hecho hasta ese momento para afectar las vidas de otras personas. […]. Yo era aquella misma gente a la que había hecho daño, y era aquella misma gente a la que había ayudado a sentirse bien.»

«Fue revivir totalmente todos los pensamientos que había tenido, todas las palabras que había pronunciado y todos los actos que había hecho en mi vida; más el efecto de cada pensamiento, palabra y acto sobre todas y cada una de las personas que alguna vez se habían acercado a mi entorno o mi esfera de influencia, tanto si las conocía como si no…; más el efecto de cada pensamiento, palabra y acto sobre el clima, las plantas, los animales, la tierra, los árboles, el
agua y el aire.»

Creo que estos testimonios deben tomarse muy en serio, pues nos ayudarán a todos a comprender plenamente las implicaciones de nuestros, actos, palabras y pensamientos, y nos inducirán a ser cada vez más responsables. He observado que mucha gente se siente amenazada por la realidad del karma, porque empiezan a darse cuenta de que no pueden escapar a esta ley natural. Hay quienes manifiestan un desprecio absoluto por el karma, pero en su interior albergan profundas dudas sobre su propia negación. Puede que durante el día muestren un osado desdén hacia toda moralidad, una confianza artificial y despreocupada, pero a solas por la noche su mente está con frecuencia sombría y angustiada.

Tanto Oriente como Occidente tienen su propia manera de eludir las responsabilidades que se derivan de la comprensión del karma. En Oriente la gente utiliza el karma como excusa para no prestar ayuda a nadie, alegando que, sufran lo que sufran, se trata de «su karma». En el Occidente «librepensador» hacemos lo contrario. Los occidentales que creen en el karma a veces son exageradamente «sensibles» y «cuidadosos» y dicen que ayudar efectivamente a alguien equivale a entrometerse en algo que esa persona «debe resolver por sí misma». ¡Qué manera de evadirse y de traicionar nuestra humanidad! ¿Acaso no podría decirse con el mismo fundamento que es nuestro karma encontrar el modo de ayudar?.

Conozco a unas cuantas personas ricas. La riqueza podría ser su destrucción, si fomenta en ellas la indolencia y el egoísmo; por otra parte, podrían aprovechar la oportunidad que les ofrece el dinero para ayudar realmente a otros, y, de ese modo, ayudarse a ellas mismas.

Nunca debemos olvidar que es por medio de nuestros actos, palabras y pensamientos como obtenemos una elección. Y si queremos podemos poner fin al sufrimiento y a las causas del sufrimiento, y contribuir a que despierte en nosotros nuestro verdadero potencial, nuestra naturaleza de buda. ( Un buda es una persona que ha puesto un definitivo final al sufrimiento y la frustración, ha despertado completamente de la ignorancia, abriendose a su basto potencial de sabiduria y así ha descubierto una paz y una felicidad duraderas e inmortales).

Hasta que esta naturaleza de buda no esté completamente despierta y nos veamos liberados de nuestra ignorancia y nos fusionemos con la mente iluminada inmortal, la sucesión de nacimientos y muertes no tendrá fin. Así pues, nos dicen las enseñanzas, si no asumimos la responsabilidad más amplia posible, respecto a nosotros mismos en esta vida, nuestro sufrimiento se prolongará no sólo durante unas cuantas, sino durante miles de vidas.

Es este grave conocimiento lo que hace pensar a los budistas que las vidas futuras son más importantes incluso que ésta, puesto que son muchas más las que nos aguardan en el futuro.

Esta visión a largo plazo rige su forma de vivir. Saben que si sacrificamos toda la eternidad por esta vida es como si nos gastáramos los ahorros de toda la vida en tomar una copa, prescindiendo neciamente de las consecuencias.

Pero si observamos la ley del karma y despertamos en nosotros el buen corazón del amor y la compasión, si purificamos nuestro continuo mental y despertamos gradualmente la sabiduría de la naturaleza de nuestra mente, podemos llegar a convertirnos en un ser verdaderamente humano y, en último término, iluminado.

Albert Einstein dijo:
Un ser humano es parte de un todo al que llamamos»universo», una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Este ser humano se ve a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones, como algo separado del resto, en una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es para nosotros como una cárcel que nos limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por unas pocas personas que nos son más próximas. Nuestra tarea ha de consistir en liberarnos de esta cárcel ampliando nuestros círculos de compasión de modo que abarquen a todos los seres vivos y a toda la naturaleza en su esplendor.

Aquellas personas que dominan la ley del karma y alcanzan la realización pueden elegir seguir regresando vida tras vida para ayudar a otros.

– Teosofía Explicada de P.Pavri.
– El Libro Tibetano de la vida y de la muerte de Sogyal Rimpoché.

Bruja/o

La palabra BRUJO o BRUJA implica sabidurìa, conocimiento y experiencia.

Este tèrm…ino es utilizado dentro de la religión wicca para denominar a todos aquello y aquellas que nos hemos iniciado en el camino de esta tradición.

Hay algunos que simplemente se denominan asì mismos wiccanos, wicca o wiccans…Otros y otras les gusta hacerse llamar bruj@s . Y hay quienes nos identificamos más con el término “pagano” o “neopagano”.

Un punto muy importante es el siguiente: NO TODOS LOS WICCANOS PRACTICAMOS LA MAGIA O LA HECHICERÌA…NI TODOS LOS QUE PRACTICAN LA MAGIA O HECHICERÌA SON PARTE DE LA RELIGIÓN WICCA…

La religión WICCA te permite practicar y hacer uso de la magia natural, PERO NO TE LO PIDE COMO REQUISITO…Es decir WICCA es un camino de autoconocimiento, donde te vas descubriendo a ti mismo y tu entorno, con tu propio camino de aprendizaje, con la ayuda de otros y lo mucho o poco que puedas tomar de luz de otras tradiciones.

Ademàs la religión wicca no se trata de vivir haciendo pòcimas o sortilegios….Que claro que los podemos hacer!! … Pero no es algo exclusivo de un wicca…Hay catòlicos, cristianos, santeros, ortodoxos que en algùn momento de su vida, incluso constantemente practican la magia.
Nosotros al igual que cualquier religión tenemos un FONDO de filosofìa, ciclos de la vida, cambios estacionales,festivales, contacto espiritual, hermandad, ecologìa, leyes, normas, reglas bàsicas, etc en las cuales podemos depositar nuestra alma para reconfortarnos sin necesidad de acudir directamente a la magia.

La magia, es una herramienta, pero muchos wiccanos no la utilizan hasta ser absolutamente necesario…

Cualquiera puede formar parte de la tradición WICCA, la decisiòn, el estudio, la investigación, el amor por los demàs, por sì mismo, por la naturaleza ayudan mucho.

Esto no se trata de «es que tengo una amiga que viste de negro quizàs ella deberìa ser bruja» o de «es que tengo un primo que siempre presiente las cosas y pasan» o » es que mi mamà y mi abuelita hacìan muchos embrujos y amarres y yo lo llevo en la sangre» No quiero decir con esto que el talento no exista, hay gente que tiene talento para la magia, para predecir cosas que van a pasar (precognición o clarividencia) pero ESO NO SIGNIFICA QUE TENGAN QUE SER WICCA …ELLOS O ELLAS DEBEN ELEGIR….Puedes hacer que alguien aprenda de esta religión màs no por esos talentos quiere decir que por automàtico pertenezcan a esto, LA DECISIÓN ES ALGO MUY PERSONAL….Y yo conozco muchos hombres y mujeres que son excelentes chamanes, curanderos etc, que no dejan de lado su tradición catòlica y/o cristiana…

LA WICCA TIENE UNA APERTURA INCREÌBLE Y MUY HERMOSA…SOLO BASTA QUE BUSQUES LA INFORMACIÓN, QUE PREGUNTES O INVESTIGUES…INCLUSO EN INTERNET TENEMOS MUCHÌSIMAS LECTURAS RELACIONADAS CON LO QUE SI ES WICCA Y LO QUE NO ES.

Debes de saber que en wicca cuentas con uno de los mejores maestros….TU MISMO ABRIÈNDOTE UN CAMINO ANTE ELLA…

benditos sean todos y todas

)O(    Raúl Duende Elfo

Morgause


En la leyenda artúrica, Morgause o Margawse (también conocida como Norcadet, Sangive, Morcadés, Bellicent, Anna o Anna-Morgawse) es la hermanastra del Rey Arturo. Según las versiones más famosas (La Mort d’ Arthur y el Ciclo Lanzarote-Grial) Morgause era hija de Gorlois, Duque de Cornualles y Lady Igraine junto con Morgana y Elaine, y se casó con el rey Lot de Lothian, enemigo de Arturo durante las rebeliones que tuvieron lugar tras su coronación.

Primeras apariciones

En el Mabinogion y otros escritos galeses, Arturo tiene una hermana llamada Gwyar, que, al igual que él, es hija de Uther Pendragon y Eigyr/Igraine. Gwyar está casada con un rey llamado Lleu y es madre del héroe Gwalchmai (futuro Gawain) y del traidor Medrawt (Mordred). Estos relatos no mencionan a más hermanas, y no se sabe con quién podría identificarse Gwyar: Con Morgause(madre de Gawain) o con el Morgana(la bruja). Este personaje tiene similitudes con ambas hermanas.

En la Historia Regum Britanniae, Morgause pasa a llamarse Ana, es hija de Uther y se casa con Lot, rey de Londonesia. Arturo no tiene más hermanas que Ana, ya que aunque en Vita Merlini (también de Monmouth) se cita al hada Morgen, ésta no tiene parentesco con Arturo, y tampoco con Ana.

Regresó luego al castillo de Tintagel, lo capturó y, con él, a Igerna, que era lo que más deseaba conquistar. Desde entonces vivieron ambos juntos, unidos por un mutuo y gran amor, y tuvieron un hijo y una hija. El niño fue llamado Arturo y la niña, Ana.

Pero dentro de su obra, Geoffrey se contradice: En un pasaje, el Rey Arturo pide ayuda a Hoel, que es hijo de su hermana, pero no dice que sea de Lot:

Fue parecer común que se despacharan mensajeros al rey Hoel de Armórica, para darle noticia de las calamidades que se cernían sobre Britania. Era este Hoel hijo de la hermana de Arturo y de Budicio, Rey de los Britanos de Armórica.«

Y más tarde, cuando habla de otros sobrinos de Arturo, dice que son hijos de Ana y Lot:

«En cuanto a Lot, que en tiempos de Aurelio Ambrosio había desposado a la propia hermana de Arturo y había tenido dos hijos de ella, Gawain y Mordred, lo reinstaló en el ducado de Lodonesia y territorios circundantes.

Esto puede acarrear algún que otro malentendido, y hay dos hipótesis en lo que a esta «hermana de Arturo» se refiere: La primera es que Ana y Arturo tenían una tía (hermana de Aurelio Ambrosio y Uther Pendragon) que estaba casada con Budicio, de modo que Hoel es primo de Ana y de Arturo; La otra hipótesis es que Arturo no tuvo una, sino dos hermanas, la mujer de Lot (Ana) y la que se casó con Budicio.

Morgause aparece brevemente en El cuento del Grial de Chrétien de Troyes. La hermana de Arturo se reencuentra con su hijo Gawain después de mucho tiempo y no lo reconoce, ni él a ella. en la obra se dice que cuando Úter murió, la reina Yguerna se retiró a un castillo muy lejano ubicado en un lugar fantástico junto con su hija, que era la esposa del rey Lot y madre de Gawain, Agravaín, Guerrehet y Gueheriet.

Otras leyendas dicen que Morgause tuvo un romance con Lot y quedó embarazada de Gawain. La princesa no quería aquel hijo y lo abandonó a la deriva en el mar. Años después se casa con Lot y mucho después su hijo vuelve a la corte de Arturo, ya que había sobrevivido y se había criado en Roma. Esta extraña historia (que recuerda vagamente a la de Sir Mordred) se recoge en el poema Rise of Sir Gawain.

Morgause en el Ciclo Lanzarote-Grial y en Le Morte d’ Arthur

A partir del ciclo Lanzarote-Grial Morgause no es vista como la hermana de Arturo, sino como una de sus hermanastras. Según el cuarto capítulo del Merlín en prosa, ella era la mayor de las dos hijas del duque Gorlois e Igraine (la otra era Morgana) El siguiente capítulo de este libro puede crear confusión, ya que asegura que Igraine tenía cinco hijas: dos de un primer marido (entre ellas estaba la esposa de Lot, es decir, Morgause) y tres que había tenido con Gorlois (la menor era Morgan Le Fay) Esto haría a Morgana la hermanastra de Morgause, y no su hermana. Sin embargo, la versión más aceptada de la leyenda artúrica dice que Gorlois tuvo tres hijas con Igraine: Morgause, Elaine y Morgana. Esta versión es »Le Morte d’ Arthur de Thomas Mallory.

Ambas versiones coinciden en que cuando Uther Pendragon mató al duque de Cornualles y se casó con Igraine, el gran rey se deshizo de las tres hijas de su enemigo: a Morgause la casó con Lot, Rey de Orkney y Lothian; a Elaine, con Nentres de Garlot; y a Morgana, que era poco más que una niña y no estaba en edad de casarse, la encerró en un convento en el cual aprendería mucho acerca de la magia y adquiriría poderes que llegarían a eclipsar al mago Merlín.

Muchas versiones hablan del incesto entre Arturo y una de sus hermanas, que da lugar al nacimiento de Mordred. Mientras que algunas versiones dicen que Morgana era la madre de este caballero, muchos textos medievales dicen que fue Morgause. En el ciclo Lanzarote-Grial se cuenta que, antes de sacar la espada de la piedra, Arturo (que vivía con Sir Héctor) se sintió atraído por Morgause, y por la noche, se hizo pasar por su esposo Lot para yacer con ella. Cuando se descubrieron los orígenes de Arturo, morgause huyó de Londres y dió a luz a Mordred, mientras su esposo se rebelaba contra el nuevo rey y atacaba la ciudad. Por otro lado, la obra de Mallory nos cuenta que la reina Morgause había sido enviada por su marido Lot para espiar a Arturo, que acababa de convertirse en el nuevo Rey de Inglaterra. Morgause no solo obedeció a su marido, sino que sedujo a su recién descubierto hermano (que desconocía la identidad de la mujer) y se quedó embarazada. Al enterarse Arturo por Merlín, ordenó matar a todos los niños nacidos el 1 de mayo abandonándolos en un bote a la deriva, pero mordred se salvó para, años más tarde, llegar a Camelot y convertirse en uno de los peores enemigos de su padre.

En Le Morte d’Arthur y la Post-Vulgata, su marido muere a manos del rey Pellinore en batalla, comenzando un baño de sangre entre las familias de Pellinore y Lot en el que Pellinore acaba muriendo a manos de Gawain y Gaheris. Morgause tendrá un encuentro amoroso con Lamorak, hijo de Pellinore y uno de los mejores caballeros de la Mesa Redonda, siendo descubiertos en la misma cama por su hijo Gaheris, que acaba matando a Morgause y dejando huir a Lamorak. Pensando que fue Lamorak el asesino de su madre, Gawain, Agravain, y Mordred se unen a Gaheris para atrapar a Lamorak y matarlo; pero finalmente descubren que el crimen fue cometido por Gaheris, y que Lamorak ha huido de la corte. Le Morte d´Arthur también cuenta como Lot de Orkney, celoso del poder de Arturo, envió a su esposa Morgawse a espiarlo. Ella no se conformó con eso, y decidió seducir a Arturo para engendrar a un niño que sería su fin: Mordred (que en otras versiones es hijo del Hada Morgana, y Morgause es quien adopta al bebé.)

Versiones modernas de Morgause

En las versiones modernas de la leyenda Morgause adquiere un papel bastante malvado, pero en otras ni siquiera se la nombra, dando por supuesto que la única hermana de Arturo fue el Hada Morgana. En Las nieblas de Avalón de Marion Zimmer Bradley,Morgause no es la hermana de Arturo y Morgana, sino su tía. Morgause había sido criada en Avalón pero Viviana, su hermana mayor y Dama del Lago, la envía con Igraine a Cornualles. Cuando la Dama vuelve con Merlín a Tintagel y le anuncian a Igraine que debe abandonar a Gorlois y seducir a Uther, Morgause se ofrece a sustituir a su escandalizada hermana Igraine, que aunque en un principio se niega a obedecer a Merlín acabará casándose con Uther Pendragon. Años más tarde, cuando el hijo de Igraine y Uther es coronado rey, Morgause, que ha tenido cuatro hijos con su esposo Lot de Orkney, atiende a su hermana Morgana en el parto de un hijo que no tiene padre conocido. Morgause cree que el niño es de Lanzarote (primo de Arturo) y decide dejarlo morir de frío, pero gracias a la poca magia que aprendió en Avalón la Reina de Orkney averigua que el bebé no es hijo de Lanzarote como creía, sino de Arturo, y decide llamarlo Mordred, adoptarlo y criarlo para que cuando sea mayor, sea nombrado heredero del Rey. La propia Morgause lanza un conjuro sobre la Reina Ginebra para que no pueda darle hijos a Arturo, y así, o bien su pupilo Mordred, o bien su hijo Gawain heredarán el Trono.

En la trilogía de Merlín de Mary Stewart, este personaje (aquí llamada Morcadés) es la hija bastarda del rey Uther con una dama noble de la baja Britania, mientras que Arturo y Morgana son hijos del matrimonio de Igraine y Uther. Morcadés vivía con su padre en la Corte, y lo atendía cuando estaba enfermo. Intentó engatusar a Merlín para que le enseñase magia, pero el mago tenía cosas mejores que hacer. Uther ofreció a la bastarda a Lot de Leonís en matrimonio, pero Lot quería a Morgana (hija del matrimonio entre Uther e Igraine) así que Morcadés permanece con su padre en la Corte. Cuando Arturo llega a la corte después de vivir con sir Héctor, Morcadés se acuesta con él para quedarse embarazada. Merlín la echa de la corte y ella viaja donde su hermana Morgana y le roba a su prometido, el rey Lot de Leonís. Al nacer Mordret, la reina Morcadés lo esconde del celoso Lot y luego le sugiere que mate a todos los niños nacidos el 1 de mayo, pero que lo haga en nombre de Arturo, para ensuciar su nombre. En esta versión, Morgause es una bruja tan poderosa como su hermanastra Morgana, y envenena a Merlín causándole la locura.

T. H. White puso el título La Reina del Aire y las Tinieblas (‘The Queen of Air and Darkness’) al segundo de los cuatro volúmenes de la saga Camelot (The Once and Future King), en referencia a Morgause. En este libro, Morgause es una bruja muy hermosa que no siente el menor cariño por sus hijos. Tiene dos hermanas, tan bellas y tan expertas en magia como lo es ella: Morgana (que aparece en La espada y la Piedra, predecesora de esta novela) y Elaine (que es citada pero no aparece en toda la obra) Morgause decide vengar el ultraje cometido contra su madre por Merlín y Uther hechizando a su hermano Arturo y acostándose con él. Al nacer Mordred, Arturo manda matar a todos los nacidos ese día, pero Morgause se esconde con la ayuda de su madre y el niño crece sano y salvo. Años más tarde Lot morirá y Morgause será asesinada por uno de sus hijos cuando la encuentren haciendo el amor con Lamorak (hijo de Pellinor, que mató a Lot).

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