DE LANCELOT
Estimado Merlín.
Recurro a ti en mi desesperación. Solo tú puedes salvarnos.
Soy Lancelot del Lago, antes conocido por Sir lancelot. Durante años fuí uno de los Caballeros del Rey Arturo y de la Tabla Redonda. El nombre de Camelot llego a mis oídos antaño, en mi juventud. Ansioso por conocer dicho lugar y a tan glorioso Monarca, deje mi isla de Lanzarote y me embarque hacia Bretaña.
Llegué a Camelot hoy hace mas de cuarenta años, durante todo este tiempo defendí los colores de mi Rey y me esforcé en instaurar un Orden nuevo en la tierra. Bajo mi Dios, mi Rey y con, el mi Reina, la hermosa Ginebra.
Todas las noches, alrededor de la tabla ante fuego junto a unos cuartillos de vino, nos sentábamos a relatar hazañas guerreras rivalizando unos con otros en Bravura, Caballerosidad y cortesía con las Damas.
Era cuando Arturo gustaba más de hablarnos de sus planes. Soñaba con un mundo unido un Mundo sin guerras en el que los poderosos, a diferencia de lo que sucede en muchas otras tierras, protegieran a los débiles. Un mundo en el cual las Damas gozasen del respeto que su condición exige, al contrario de lo que sucede en las tierras desérticas de África.
Con los años, Arturo cayó presa de un misterioso hechizo.
A través de arcanas prácticas, llego al convencimiento de que tan solo un objeto podía darle esa unidad en la que tanto soñaba: El Santo Grial.
Siglos de oscuridad envuelven la leyenda según la cual, José de Arimatea, tras la muerte de Cristo, recogió su preciada sangre en la copa en la que había bebido vino por última vez.
Los alquimistas de la corte tuvieron a Arturo hechizado con la idea de que ese Santo Grial y solo el, podrán poner fin a la barbarie.
Hoy ya hace 15 años que abandone Camelot en un exilio auto impuesto.
Los trovadores narran que la razón de mi exilio fue la de alejarme del Amor de Ginebra. Cuentan que el amor que siento por mi Rey, no pudo evitar que amara así mismo a mi Reina y que para evitar la caída del reino, emprendí voluntario exilio.
Bien, Merlín, tú y yo sabemos que no es verdad. Yo, junto con otros de los mejores Caballeros de Arturo, emprendimos entusiastas la búsqueda del Grial convencidos que lo hallaríamos para mayor gloria de Arturo.
Muchos años han pasado desde aquel día. Mi cansado cuerpo ha recorrido miles de leguas desde entonces. He cruzado el mar. Atravesé la tierra de los Francos para dirigirme a Roma donde tan solo la barbarie impera. Seguí por las rutas romanas hasta la misma Jerusalén. Continué por los desiertos de Libia y por las Puertas de Hércules, cruce de nuevo el Océano recorriendo así todo el Orbe.
He sido herido en mil combates, mi sangre se haya ya esparcida por tantos rincones que pienso que soy ya con ella, tierra que busca tierra.
Mis cicatrices son profundas, algunas lo son tanto que sé que no cerraran jamás.
Mi antaño gloriosa armadura, hoy luce abollada y sucia, no tiene Oxido, sin embargo, propio de armas ociosas. No, he vencido en mil combates, he matado a cientos de enemigos.
Ya vamos quedando menos, de mis compañeros antaño heroicos Caballeros, algunos han muerto, otros, cansados de esta inagotable búsqueda, nos han dejado y desfilan ahora bajo otras banderas.
Merlín, tras todos estos años de doloroso peregrinar sin destino y sin sentido , he llegado,
Dios me perdone, a dudar de la existencia de Grial.
He visto mucho Gríales, algunos, autenticas copas de Reyes, de rica y exótica pedrería sobre sólido oro, otros, simples copas de carpintero hechas de madera y no por ello menos impresionantes.
Creí volverme loco y acudí a la Dama del Lago por ver si mi mal tenia algún remedio que ella pudiera darme. Tristemente para mí, la Dama tan solo aconseja, no tiene nada contra este maleficio que me desvela y me guiíta el apetito. Es por ello por lo que a ti acudo, oh Merlín.
Hace no muchos días, me cruce con un Caballero que decía venir de Camelot, quien me relató un desgraciado suceso:
Arturo, en una de sus salidas contra los Pictos, fue gravemente herido en la cabeza al caer del caballo en que montaba. Tras trasladarlo al Castillo, los demás magos y hechiceros poco pudieron hacer por él. Durante meses, vago entre delirios y sueños por los mundos del mas allá, hasta que finalmente se quedo en su actual estado.
Dicen que aun vive, pero yo sé que no es cierto, es Ginebra quien así lo desea pues teme que con su pérdida el reino se parta. Por esa misma razón, ha mandado a los caballeros restantes a la búsqueda del Grial. Ella pretende mantener unido el Reino gracias a él.
Si al menos Arturo viviese… si hubiese esperado mi regreso, yo podría haberle convencido de que desistiera, que la búsqueda del Grial no es la solución, y de que no hay tal Grial, creo que habría escuchado las palabras del amigo… ahora es ya tarde para hablar, tarde para cambiar, tarde para rectificar.
Merlín. Son muchos los años de batallar, de cabalgar de sol a sol. Muchos son los Gírales que he encontrado, pero no el Grial de Arturo. Tanto es así que he llegado a pensar que no existe, que nada que sea perfecto, puede tener forma física en este mundo en el que todo muta, se deteriora yse altera, que el Grial es el Grial en sí mismo; en su pura esencia, en su sola idea, en su búsqueda.
El grial es el Camino del dolor, la muerte y la soledad, el camino de las espinas que no conduce a ninguna parte.
No hay Grial. La búsqueda es el Grial, y mientras lo Caballeros de reino recorremos el Mundo en una búsqueda sin sentido, el Reino, poco a poco decae en la barbarie y el caos.
He de volver, Merlín. Los caballeros mueren en una búsqueda sin sentido de algo que tan solo existió en la mente de Arturo.
¿Puede el Reino mantenerse unido sabiendo que el Grial nunca será hallado? Ginebra opina que no, insiste en mandar a los caballeros, uno tras otro y es por ello que los cánticos de los trovadores dicen que ya jamás volveré.
Soy Lancelot del Lago, Caballero de Arturo y de la Tabla redonda. Hay más honor en la suela de mis botas manchadas, mas sangre de héroes en el filo de mi espada que todo y toda la que puedan quedar en Camelot.
Respeto a mi reina, pero alguien debe de parar esta sangría.
Merlín, no existe el Grial. Una vez, cerca de Tierra Santa, encontré una maravillosa copa facetada que cobraba distinta forma según quien la mirara, era una copa mágica que por unos era percibida como de oro y pedrería y por otros como de barro o madera, y nunca era la misma copa para dos personas distintas.
La cogí creyendo que era el Grial pero no fue así, no era el Grial de Arturo, uno solo para todos los hombres. Aun la guardo pues es lo más próximo a él que jamás haya podido encontrar. He de llevarlo a la Dama de lago. Tan solo ella puede decirme si esta copa facetada que se ve de forma distinta por cada hombre, puede servir para mantener el Reino unido contra la opinión de mi señora Ginebra.
Ayudadme merlín, sacad a Arturo de su hechizo o ayudadle a morir en paz, cualquier cosa menos ver como se consume el más grande guerrero de todos los tiempos. Mi Rey.
Ayudadme a reunir a todos los Caballeros dispersos, ayudadme a convencerlos de que no hay Grial, al menos ese Grial.
Arturo, en una de sus salidas contra los Pictos, fue gravemente herido en la cabeza al caer del caballo en que montaba. Tras trasladarlo al Castillo, los demás magos y hechiceros poco pudieron hacer por él. Durante meses, vago entre delirios y sueños por los mundos del mas allá, hasta que finalmente se quedo en su actual estado.
Dicen que aun vive, pero yo sé que no es cierto, es Ginebra quien así lo desea pues teme que el reino se parta. Por esa misma razón, ha mandado a los caballeros restantes a la búsqueda del Grial. Ella pretende mantener unido el Reino gracias a el.
Si al menos Arturo viviese… si hubiese esperado mi regreso, yo podría haberle convencido de que desistiera, que la búsqueda del Grial no es la solución, que no hay tal Grial, creo que habría escuchado las palabras del amigo… Ahora es ya tarde para hablar, tarde para cambiar, tarde para rectificar.
Merlín. Son muchos los años de batallar, de cabalgar de sol a sol. Muchos son los Gírales que he encontrado, pero no el Grial de Arturo. Tanto es así que he llegado a pensar que no existe, que nada que sea perfecto, puede tener forma física en este mundo en el que todo muta, se deteriora y es alterable, que el Grial es el Grial en sí mismo; en su pura esencia, en su sola idea, en su búsqueda.
El grial es el Camino del dolor, la muerte y la soledad, el camino de las espinas que no conduce a ninguna parte.
No hay Grial. La búsqueda es el Grial, y mientras lo Caballeros de reino recorremos el Mundo en una búsqueda sin sentido, el Reino, poco a poco decae en la barbarie y el caos.
He de volver, Merlín. Los caballeros mueren en una búsqueda sin sentido de algo que tan solo existió en la mente de Arturo.
¿Puede el Reino mantenerse unido sabiendo que el Grial nunca será hallado? Ginebra opina que no, insiste en mandar a los caballeros, uno tras otro y es por ello que los cánticos de los trovadores dicen que ya jamás volveré.
Soy Lancelot del Lago, Caballero de Arturo y de la Tabla redonda. Hay mas honor en la suela de mis botas manchadas, mas sangre de Héroes en el filo de mi espada que todo y toda la que puedan quedar en Camelot.
Respeto a mi reina, pero alguien debe de parar esta sangría.
Merlín, no existe el Grial. Una vez, cerca de Tierra Santa, encontré una maravillosa copa facetada que cobraba distinta forma según quien la mirara, era una copa mágica que por unos era percibida como de oro y pedrería y por otros como de barro o madera, y nunca era la misma copa para dos personas distintas.
La cogí creyendo que era el Grial pero no fue así, no era el Grial de Arturo, uno solo para todos los hombres. Aun l guardo pues es lo más próximo a el que jamás haya podido encontrar. He de llevarlo a la Dama de lago. Tan solo ella puede decirme si esta copa facetada que se ve de forma distinta por cada hombre, puede servir para mantener el Reino unido contra la opinión de mi señora Ginebra.
Ayudadme merlín, sacad a Arturo de su hechizo o ayudadle a morir en paz, cualquier cosa menos ver como se consume el más grande guerrero de todos los tiempos. Mi Rey.
Ayudadme a reunir a todos los Caballeros dispersos, ayudadme a convencerlos de que no hay Grial, al menos ese Grial.
Lancelot
http://morganabarcelona.com
Entrevista con Morgaine sobre Magia Celta por Monica Demes, Papayafilms
LUNA MADRE
Texto de “EL PRESTE JUAN DE AVALON”.
SOBRE MERLÍN
EL ANILLO ATLANTE
YULE
ORACIÓN A MORGANNA LEFEY
LIMPIEZA DEL TETRAGRANMATON
UN TALISMAN DE MUCHO PODER
Por regla general, para limpiar y descargar de toda mala energía un amuleto o un talismán -especialmente si se ha comprado en una tienda y lo han tocado antes otras personas-, lo más aconsejable es introducirlo en un recipiente de barro, loza o cristal (nunca de plástico) que contendrá agua de la llave; una vez sumergido en el agua, se añaden varios puñados de sal gruesa, mejor si es sal marina, hasta cubrir el objeto. Se saca al sereno en un sitio seguro -por ejemplo en el marco de la ventana de la habitación- y se deja fuera 24 horas, es decir, un día entero.
Toda la noche para que se cargue con la energía de la Luna, y todo el día para que se cargue con la luz del Sol. No es aconsejable proceder a la limpieza ni en la fase de luna nueva ni tampoco durante un eclipse. Posteriormente se saca el talismán del agua con sal, ésta se bota al WC -no a las plantas porque pueden secarse- y el objeto se seca con una servilleta o paño limpio.
Aconsejamos que si se lleva colgado del cuello, se utilice una cadenita de plata resistente, o bien un cordón hecho de cuero. Cuando ya esté en uso, para irlo limpiando y descargando de las malas energías que pueda haber acumulado, es suficiente con sumergirlo en un vaso de agua con sal marina durante 15 minutos, cada dos semanas o una vez al mes.Carga.- Hay varios métodos para cargar un amuleto.
Exponemos aquí dos de los más utilizados en las artes mágicas.
*Método 1.- En luna llena o creciente, se recita la siguiente invocación y se deja el Tetragrammaton toda la noche a la luz de la luna, o sobre el altar personal del consagrante: ”Te cargo por los Antiguos Dioses, por la Diosa y el Dios. Por las virtudes del Sol, la Luna y las Estrellas, por los poderes del Aire, Fuego, Agua y Tierra. Que a través tuyo obtenga todo lo que deseo. Dioses Antiguos, cargad este pentáculo con sus poderes de protección, para que aleje el mal de mí y retorne a sus orígenes las malas energías.” Después, se pasa el amuleto por los cuatro elementos: agua, fuego, aire y tierra.
*Método 2.- Se baña el talismán o amuleto (este sencillo ritual también sirve para cargar piedras, joyas, etcétera). con abundante sal marina (gruesa) durante 24 horas.
Seguidamente se expone al sol y a la luna durante 48 horas. Se coloca en un lugar oscuro durante otras 48 horas. Pasados estos 5 días de carga y ritualización, es cuando el poseedor del objeto ya puede proceder a tomarlo entre sus manos. Hay quienes lo acarician de vez en cuando, durante un día entero, con las manos humedecidas en un poco de la colonia o perfume personal que la persona acostumbra a utilizar, al tiempo que uno se concentra en pensar lo que desea que ese talismán haga para él: servir de protección, de ayuda, etcétera.
Otras personas se acuestan tranquilos, se colocan el talismán sobre la frente en la zona del tercer ojo, y se concentran en decirle al objeto para qué lo quieren, es decir, para programarlo. Por ejemplo, “me protegerás contra mis enemigos”, etcétera… Después de esto, la persona ya puede colgárselo del cuello, o bien colocarlo en su dedo en el caso de que el objeto o talismán que se esté cargando sea un anillo.
Consagración.- El siguiente es un conjuro de Alta Magia específico para la consagración de talismanes y amuletos, y de manera concreta es muy poderoso para consagrar un Tetragrammaton. En las primeras horas del día, preferiblemente en domingo, y estando a solas, se pone cualquier talismán sobre un plato blanco nuevo, durante una hora completa (treinta minutos por un lado y treinta minutos por el otro).
Durante ese tiempo y en cada una de las dos posiciones, la persona debe recitar el siguiente conjuro o invocación: ”Este talismán representa a todas las fuerzas y las energías universales en el planeta Tierra. Astros poderosos, centren sus efluvios en este talismán que me acompañará, protegerá y dará buena suerte, mostrándome siempre el camino correcto. Dótenlo de las virtudes y cualidades precisas para dominar a todos mis enemigos. Permítanme por medio de su poder, vencer todos los obstáculos e inconvenientes que aparezcan en mi camino, procedan de personas o de espíritus, y que pueda hallarme libre de maleficios, encantamientos y demás sortilegios. Que nadie pueda hacerme daño. Que los espíritus celestes y el apoyo de ángeles y arcángeles puestos a mi servicio por el Todopoderoso me concedan la sabiduría, a fin de que por sus virtudes logre mis deseos”.
Tras este conjuro, se unge el talismán con aceite puro de oliva, se envuelve en un paño limpio de seda o terciopelo, se guarda toda una noche en un lugar oscuro y al día siguiente, ya puede ser utilizado.







